Categoría: restaurantes

  • Zaga, un recién llegado que apunta maneras

    Zaga, un recién llegado que apunta maneras

    Aun en estos complicados tiempos de pandemia, desolación y cierres en cadena hay quien tiene el valor suficiente para poner en marcha nuevos proyectos. Nuevos proyectos, como en el caso del que hoy hablamos, donde las sensaciones son francamente buenas. Me refiero al recién inaugurado restaurante Zaga en la calle Bretón de los Herreros, dentro de ese área de influencia que desde hace un tiempo se denomina «ponzaning«.




    El restaurante Zaga se ubica en el local que en los últimos años era El Atelier Belge del chef Etienne Bastaits. El local en cuestión ha sufrido una remodelación integral a cargo del estudio Kubo Ene de la interiorista Natalia Casco. El nuevo espacio es sencillo, diáfano y luminoso, fiel reflejo de la propuesta gastronómica que Zaga plantea. La creación y diseño de marca ha corrido a cargo del creativo publicitario Javier de Vega.




    Entrando en materia, Zaga es un restaurante en el que la importancia del producto es fundamental. El propio nombre –Zaga– hace referencia a la defesa a ultranza de la materia prima que en Zaga se reivindica.


    Todo ello sin apartarse un ápice del concepto de sencillez y honestidad en una propuesta en la que sus propietarios quieren «un restaurante en el que se coma bien, con buenos productos, a precios comedidos y en un agradable entorno».

    Zaga se distribuye en dos ambientes claramente diferenciados. En la planta calle, barra y mesas altas, con una carta específica de raciones en la que destacan platos de toda la vida, con acertadas ejecuciones. Soberbias las empanadillas de bonito «como las de la abuela» y magnífica la tortilla de patata (con o sin pimiento verde) que destaca por su punto perfecto, diferente a esas versiones tan líquidas que últimamente arrasan en la capital. Ensaladilla rusa, croquetas… conforman opciones de su carta de picoteo que resuelve eficazmente un almuerzo o cena dinámico por un ticket de entre 15 y 20 euros.

    En la parte superior, el comedor, con capacidad para 50 personas distribuidas en mesas que llaman la atención por la adecuada distancia entre ellas. Además , «el ropero» es el nombre de un agradable reservado con capacidad para 14 personas.




    En la carta del restaurante, variedad de opciones interesantes. Sobresalientes las alcachofas confitadas, magnífico el tartar de atún rojo con un punto picante, original y sabroso el tataki de atún versionado e irreprochable un estupendo pisto con huevo frito.




    Entre los principales, variedad de arroces que se terminan al josper, carnes de La Finca, pescados provenientes de pequeños proveedores seleccionados con esmero, platos todos ellos que convencen y que se tarifan a precios más que comedidos. El escalope de ternera «con empanado secreto», el steak tartare o los dados de merluza con un perfecto rebozado exento de grasa son solo un ejemplo de que en Zaga lo fácil es comer muy bien.




    La carta de postres no es demasiada larga pero en nuestra reciente visita pudimos probar una muy correcta tarta de queso y un postre verdaderamente acertado, piña a la brasa con salsa de mojito. Sabrosa y refrescante, no dejen de pedirla sin visitan Zaga.




    En bodega, una carta con más de 40 referencias donde se cuidan los precios de los vinos, algo que siempre es acertado si se quiere animar el consumo. Como complemento el restaurante dispone de una coqueta terraza que redondea su oferta.




    Acaba de iniciar su andadura, pero las sensaciones no pueden ser mejores. Seguramente en estos tiempos complicados de postconfinamiento y crisis este sea el camino. Buen producto, elaboraciones sencillas correctamente ejecutadas, servicio diligente y precios agradables. No hace falta nada más para disfrutar de un restaurante y salir pensando en volver.


  • Iztac y su nueva carta de platillos tradicionales. Originalidad es volver al origen.

    Iztac y su nueva carta de platillos tradicionales. Originalidad es volver al origen.

     El restaurante Iztac  cumplió antes del verano dos años desde que abriera sus puertas en el local que durante décadas fuera el primer restaurante mexicano que hubo en España, México Lindo. Nada tiene que ver la propuesta de ambos restaurantes, ya que México Lindo popularizó ese tipo de gastronomía tex-mex que a larga ha contribuido a prostituir el concepto de la auténtica cocina mexicana, que es precisamente el que Iztac reivindica. Su propietario y alma mater, Jorge Vázquez, quería ofrecer a los madrileños ese restaurante que a él le gustaría encontrar en México cuando visita su país.




    Y es que la gastronomía mexicana poco o nada tiene que ver con fajitas, burritos y chupitos de tequila con sal y limón. Sería tanto como limitar la auténtica gastronomía española a paella y sangría. La gastronomía mexicana fue la primera gastronomía del mundo en ser declarada por la Unesco Patrimonio Invaluable de la Humanidad y ello por su riqueza y variedad de matices.


    Al frente de los fogones de Iztac, el chef Juan Matías dirige un entregado equipo de cocina que propone una carta en la que vuelve a mostrarnos platos desconocidos para la gran mayoría, sorprendentes y que convencen por su contraste de sabores y su equilibrio.

    En esta ocasión la carta que Matías propone se acerca a la cocina de las costas. No es habitual que en la carta de un restaurante mexicano al uso haya demasiados platos con ingredientes marítimos pero Iztac vuelve a marcar el paso y platea opciones tan sugerentes como el aguachile de camarones con recado negro (uno de los pocos platos que mantiene de su anterior carta), un sensacional aguachile verde de lubina, el taco estilo Rosarito y el taco de pescado maya, el bacalao a la veracruzana o un plato que personalmente me pareció sobresaliente, las gambas petroleras, gambones flameados en tequila, tinta de calamar, queso holandés y fritura de puerro.



    Evidentemente hay carta más allá del mar y la nueva carta plantea recetas tan atractivas como los papadzules (tortillas de maíz con huevo duro, salsa de pipas de calabaza, chiltomate y epazote), el delicioso salpicón de ternera, el mogo mogo, el mole poblano, el pato con manchamantel o el galáctico taco árabe elaborado a base de carne de lagarto ibérico.

    En el apartado de postres el nivel se mantiene con comodidad. Tartaleta de cajeta (dulce de leche de cabra), pan dulce mexicano con crema de vainilla y maracuyá, buñuelitos de leche quemada y vainilla y atención chocolateros del mundo, un adictivo espumoso de chocolate de metate con gelée de café de olla. Sensacional !!.

    Amplia selección de cervezas mexicanas, coctelería de nivel (fundamental probar sus margaritas), vinos españoles y mexicanos, micheladas, mezcales y tequilas coronan la propuesta líquida.




    En cuanto al espacio ya hemos hecho referencia a él en distintos artículos en este magazine. Al impresionante salón decorado por Lourdes Treviño ( FreeHand Arquitectura) con lienzos de Gabriel Moreno que representan la leyenda de Popo e Iztac y piezas de artesanía tradicional mexicana, acompaña una fantástica terraza practicable para poder ser utilizada en cualquier época del año. Iztac lo tiene todo para triunfar y convertirse en el restaurante de alta gastronomía mexicana en madrid. Sus llenos diarios así lo confirman.




  • Iztac y su nueva carta de platillos tradicionales. Originalidad es volver al origen.

    Iztac y su nueva carta de platillos tradicionales. Originalidad es volver al origen.

     El restaurante Iztac  cumplió antes del verano dos años desde que abriera sus puertas en el local que durante décadas fuera el primer restaurante mexicano que hubo en España, México Lindo. Nada tiene que ver la propuesta de ambos restaurantes, ya que México Lindo popularizó ese tipo de gastronomía tex-mex que a larga ha contribuido a prostituir el concepto de la auténtica cocina mexicana, que es precisamente el que Iztac reivindica. Su propietario y alma mater, Jorge Vázquez, quería ofrecer a los madrileños ese restaurante que a él le gustaría encontrar en México cuando visita su país.




    Y es que la gastronomía mexicana poco o nada tiene que ver con fajitas, burritos y chupitos de tequila con sal y limón. Sería tanto como limitar la auténtica gastronomía española a paella y sangría. La gastronomía mexicana fue la primera gastronomía del mundo en ser declarada por la Unesco Patrimonio Invaluable de la Humanidad y ello por su riqueza y variedad de matices.


    Al frente de los fogones de Iztac, el chef Juan Matías dirige un entregado equipo de cocina que propone una carta en la que vuelve a mostrarnos platos desconocidos para la gran mayoría, sorprendentes y que convencen por su contraste de sabores y su equilibrio.

    En esta ocasión la carta que Matías propone se acerca a la cocina de las costas. No es habitual que en la carta de un restaurante mexicano al uso haya demasiados platos con ingredientes marítimos pero Iztac vuelve a marcar el paso y platea opciones tan sugerentes como el aguachile de camarones con recado negro (uno de los pocos platos que mantiene de su anterior carta), un sensacional aguachile verde de lubina, el taco estilo Rosarito y el taco de pescado maya, el bacalao a la veracruzana o un plato que personalmente me pareció sobresaliente, las gambas petroleras, gambones flameados en tequila, tinta de calamar, queso holandés y fritura de puerro.



    Evidentemente hay carta más allá del mar y la nueva carta plantea recetas tan atractivas como los papadzules (tortillas de maíz con huevo duro, salsa de pipas de calabaza, chiltomate y epazote), el delicioso salpicón de ternera, el mogo mogo, el mole poblano, el pato con manchamantel o el galáctico taco árabe elaborado a base de carne de lagarto ibérico.

    En el apartado de postres el nivel se mantiene con comodidad. Tartaleta de cajeta (dulce de leche de cabra), pan dulce mexicano con crema de vainilla y maracuyá, buñuelitos de leche quemada y vainilla y atención chocolateros del mundo, un adictivo espumoso de chocolate de metate con gelée de café de olla. Sensacional !!.

    Amplia selección de cervezas mexicanas, coctelería de nivel (fundamental probar sus margaritas), vinos españoles y mexicanos, micheladas, mezcales y tequilas coronan la propuesta líquida.




    En cuanto al espacio ya hemos hecho referencia a él en distintos artículos en este magazine. Al impresionante salón decorado por Lourdes Treviño ( FreeHand Arquitectura) con lienzos de Gabriel Moreno que representan la leyenda de Popo e Iztac y piezas de artesanía tradicional mexicana, acompaña una fantástica terraza practicable para poder ser utilizada en cualquier época del año. Iztac lo tiene todo para triunfar y convertirse en el restaurante de alta gastronomía mexicana en madrid. Sus llenos diarios así lo confirman.




  • Bocanegra, la propuesta canalla y mediterránea que se esconde en un mítico palacio

    Bocanegra, la propuesta canalla y mediterránea que se esconde en un mítico palacio

     Pocas semanas antes del confinamiento abría sus puertas en el mítico Palacio del Marqués de Casa Riera el restaurante Bocanegra con dos propuestas gastronómicas claramente diferenciadas.




    En el interior del Palacio, el restaurante propiamente dicho, se centra en una carta de corte mediterráneo pensada eminentemente para ser compartida. Platos sencillos, de esos que gustan siempre y que en el cálido entorno de Bocanegra se saborean mejor. 



    Tortilla de
    Betanzos con trufa y boletus, croquetas caseras de rabo de toro con reducción
    de su caldo,  guacamole en mortero con nachos o tartar de tomate con
    helado de mostaza
    , entre los entrantes; lomitos de presa ibérica a baja
    temperatura con parmentier y setas bordalesas, timbal de rabo de toro sobre patatas
    chafadas y huevo poche trufado, arroz de ibéricos boletus y ajos tiernos,
    tiradito de atún a su manera o bacalao Bocanegra a 65º y crujiente de
    arroz
    , entre los principales. De postre, volcán de dulce de leche con helado de
    frambuesa, tarta de queso al horno o coulant de chocolate belga con naranja
    ,
    entre otros.

    En el jardín del Palacio, la terraza climatizada Bocanegra propone una carta más sencilla y dinámica. poke de
    atún, berenjenas en tempura con miel de caña, trío de hummus con sus crudites y
    regañas y nachos con su exclusivo guacamole
    al estilo Bocanegra, entre los
    entrantes; trío de tacos estilo Bocanegra, Corsario Bocanegra Burger o sándwich
    de roastbeef con queso de cabra
    , entre los principales; y cheesecake de nutella
    casera o coulant de chocolate con helado de vainilla
    , entre los postres.

     En la parte líquida la oferta de Bocanegra se completa con una atractiva carta de cócteles que abarca desde los clásicos cosmopolitan, mojitos o margaritas hasta algunas creaciones propias como el exclusivo cóctel Bocanegra.




    La decoración de Bocanegra es otro añadido. El local tiene algo que evoca los fondos marinos. Tonalidades de azules turquesas y verdes conviven con una cuidada vegetación inspirada en las plantas marinas y con dos impresionantes graffitis que sorprenden al visitante. Un espacio acogedor y envolvente pensado para el disfrute de sus visitantes.


  • Bichopalo, buenas sensaciones en el mercado de Barceló

    Bichopalo, buenas sensaciones en el mercado de Barceló

     Tuvimos ocasión recientemente de conocer Bichopalo, más que un restaurante, un pequeño puesto en el que se sirven comidas situado en el céntrico mercado de Barceló. Últimamente se ha generalizado algo que hasta hace unos años resultaba impensable, comer en el puesto de un mercado tradicional y cierto es que se encuentran opciones francamente interesantes bajo dicho concepto.



    Bichopalo es uno de esos puestos, en los que bajo la batuta de un joven (aunque sobradamente preparado) cocinero como es Daniel Pozuelo (y de su hermano Guillermo que atiende con diligencia y profesionalidad las mesas, o mejor dicho, la barra) se propone un concepto gastronómico ágil y divertido en el que a través de un menú degustación se acaba conquistando el paladar del comensal.




    Pozuelo (con experiencia en Arzak, Dstage, Alboroque o el Casino de Paco Roncero) utiliza productos honestos y sencillos conseguidos en la mayoría en los diferentes puestos del propio mercado y confecciona con ellos una suerte de platos en los que la inteligencia y el sentido común son evidentes desde el primer momento. Dosis de creatividad si perder la cabeza, equilibrio, contraste de sabores y texturas conforman un menú degustación que convence de principio a fin y que seguramente en un local más formal ganaría muchos enteros.




    Comienza el mismo con un muy correcto foie curado en sal y Palo Cortado que se acompaña de un refrescante sorbete de apio y manzana para continuar con un magnífico ajoblanco de coco con albahaca y te matcha. Sensacional. 

    La versión de los huevos rotos de Pozuelo utiliza junto a un huevo poché salsa de setas y tierra de setas. Plato muy logrado en que uno no se cansa de comer pan y de disfrutar. Continuamos con una dorada en tempura que se acompaña de un mojo canario-japonés elaborado con pasta de miso y sake. En el capítulo cárnico, carrillera a baja temperatura con toque de brasa, salsa cantonesa y hoja de capuchina, otro plato más que aceptable que vuelve a rubricar el magnífico nivel de cocina que hay detrás de cada pase.




    Concluimos igual de bien que comenzamos con un melocotón a la brasa con helado de brioche, torrija de curry y trufa rallada.Interesante.




    Lo dicho, si Bichopalo fuera un restaurante al uso en lugar de un puesto de mercado con seguridad las sensaciones serían mucho mejores. En cualquier caso no queda duda tras visitarlo que Daniel Pozuelo realiza una magnífica labor y que es obligatorio seguir su evolución. Enhorabuena.

  • Zielou, nuevo concepto para los nuevos tiempos

    Zielou, nuevo concepto para los nuevos tiempos

     El espacio gastronómico y de ocio Zielou, ubicado en el ático de la estación de Chamartín, ha aprovechado los arduos meses de confinamiento y postconfinamiento para dar una vuelta de tuerca a su propuesta, centrada en la etapa previa al Covid-19 más en las copas y la coctelería que en la gastronomía propiamente dicha.



    Durante estos meses se ha redecorado el espacio dándole un aire elegante y vanguardista con claras influencias cosmopolitas que trasladan rápidamente al visitante a un espacio diferente y acogedor en el que es fácil sentirse bien.




    El nuevo Zielou llega con un espíritu en el que quiere reivindicar por encima de todo su lado gastronómico, ese que quizá hasta ahora, estaba más oculto y centrar su oferta precisamente en la cocina, sin desdeñar por ello la coctelería de autor y la copa posterior a la cena, ya que el ambiente creado invita evidentemente a ello.


    Para la renovación del concepto se ha optado por incorporar al proyecto al chef Kisko Sanchís que propone una carta amena e interesante en la que los guiños internacionales sobrevuelan la gran mayoría de sus platos. 

    Así a un gazpacho cremoso de cereza al que se le podría sacar más partido, sigue un estupendo ceviche de corvina  en el que en lugar de cilantro se potencia el plato con un caldo de mejillón gallego con ají amarillo que lo convierte en diferente y original.


    Correcto el sashimi de vieira gallega aunque quizá demasiado invadido por la pasta de trufa y boletus que lo acompaña. Sobresalientes el tiradito de lubina «versión coreana» que se acompaña con puré de boniato dulce, kimchi picante y soja, así como el tarantelo de atún rojo con huevo poché y crujiente de plátano macho, sin duda los dos mejores platos que tuvimos ocasión de probar en nuestra reciente visita. Correcto igualmente un trufón de rabo de toro y carrillera que se acompaña de una parmentier de patata trufada.



    Como postre probamos un «coco caribeño» consistente en una corteza de chcolate Grand Cru, masa de coco llevada a una bavaroise y granizado del propio agua del coco. Muy rico.


    Cocina en resumen que apunta bien y a la que quizá le falta algo de rodaje, algo lógico ya que está dando sus primeros pasos, pero que sin duda, con mínimos ajustes puede posicionarse en un nivel más que óptimo.

  • Prístino, el triunfo de la neocasa de comidas

    Hace pocos días tuvimos ocasión de conocer Prístino, un coqueto y agradable restaurante decorado por el estudio de la interiorista Mercedes Rivera, donde la calidad de los platos probados y el excelente servicio de sala lo convierten en uno de esos lugares de los que salir insatisfecho resulta prácticamente imposible. 


    Después de unos años en los que la propuesta en los restaurantes apuntaba más a la decoración, al ambiente y al postureo que a la propia gastronomía, parece que el péndulo va oscilando hacia opciones mucho más apetecibles. En Madrid se come bastante bien y personalmente creo que cada vez más mejor.


    De igual manera puede apreciarse que en ese binomio técnica-producto o vanguardia-tradición va poco a poco devolviéndose la importancia que imcomprensiblemente se había negado a la parte de tradición y producto.

    Pues bien , Prístino aúna ese concepto de casa de comidas reinventada que poco a poco va tomando fuerza en la capital. Taberna Verdejo, Quinqué o la mítica y mucho más longeva Tasquita de Enfrente serían ejemplos de ese grupo de restaurantes que gustan sin ningún género de duda (salvo que lo único que se aprecie en un restaurante sea la decoración, la música o el ambiente).

    Prístino, que dicho sea de paso significa antiguo y primigenio y hace referencia a aquello que se mantiene
    inalterado y puro, abrió sus puertas a finales de 2019, busca en su carta esa recuperación de recetas clásicas que por absurdas modas habían ido relegándose; todas ellas elaboradas con el mejor producto y con 
    actualizadas y cuidadas presentaciones.

    En una carta marcada por la estacionalidad y el mercado se vifgila minuciosamente la selección del producto, verduras de su propia huerta en El Escorial, pescados de las mejores lonjas del país, ternera con D.O. Sierra de Guadarrama… la propuesta deja siempre hueco para esos platos e siempre que al fin y a la postre todos tenemos en esa memoria de sabores; platos de cuchara en temporada, ensaladilla rusa, callos con morro y pata, rabo de toro y una amplia selección de sugerencias fuera de carta.

    El día de nuestra visita se nos ofrecieron unas magníficos bocartes a la brasa en los que un acertado y sútil,toque de Josper evocaba a ese olor y sabor de los merenderos costeros; magnífico igualmente el calamar de potera a la parrilla presentado sobre una salsa de su propia tinta y en exquisito pollo de corral en pepitoria, receta que cuesta encontrar en las cartas de los restaurantes y que bien elaborada resulta suculenta. Como colofón un soberbio postre de chocolate negro acompañado de AOVE y escamas de sal verdaderamente interesante.


    Bodega quizá algo escueta pero ciertamente cuidada en cuanto a opciones se refiere, terraza de verano y un impecable servicio de una sala magistralmente comandada por Guillermo Fernández Reyes, Prístino es uno de esos lugares de los que sales pensando en volver. Todo un acierto.


  • Madame Sushita, comer sushi casi en una biblioteca

    Madame Sushita, comer sushi casi en una biblioteca

    Hace ya años que el grupo de restauración Sushita optó, creo que con acierto, por abrir restaurantes en los que la decoración y el ambiente marcan ya de por sí un valor para convertirse en lugares de visita. Tras sus primeros locales de la calle Miguel Ángel, Alberto Aguilera y Parque Sur, el grupo inauguró Madame Sushita, Monsieur Sushita y últimamente Sushita Le Club.



    Madame Sushita llama la atención en primer lugar por su agradable terraza acristalada lo que la convierte en practicable todo el año y -traspasando sus puertas- por la evocadora decoración del restaurante que recoge más de 10.000 volúmenes en las estanterías rojas que visten sus paredes.


    En la parte gastronómica una carta amplia y «cómoda» en el sentido de que busca agradar a la mayor parte del público. El sushi del grupo no persigue (sería un error) la excelsa calidad de los mejores restaurantes de sushi de la capital, pero a cambio ofrece por una ajustada relación precio calidad platos atractivos y que funcionan bien. No hay más que ver los llenos constantes en cualquiera de sus locales.



    A los platos habituales del grupo ( rollitos de pato crujiente con salsa Housin,
    tempura de gambón rojo al chile dulce o el nigiri de huevo de codorniz con
    chanquetes,
    entre otros ) se suman como novedad en Madame Sushita 
    platos a base de
    pastas frescas con harina orgánica (de uva roja o de tinta de calamar), el
    arroz jazmín, el trío de ceviches de atún, lubina y pez limón, platos fusión
    como el tataki de solomillo al carbón con papas y mojo picón, las gyozas de
    wagyu
    con mermelada de tomate y albahaca, maki rolls –entre los que
    destacan el King Crab (cangrejo real) y el Black Cod (bacalao negro), nigiri de
    trilogía de atún… 



    La fórmula funciona y al fin y al cabo, en el complicado panorama de la gastronomía madrileña no hay mejor opción que ofrecer lo que lo que el público demanda. Buen producto, ticket ajustado, locales agradables y acogedores… complicado salir descontento. 





  • Perretxico, un concepto de éxito que suma y sigue

    Perretxico, un concepto de éxito que suma y sigue

    Hace ya un par de años desde que Josean Merino decidió exportar el concepto de su Perretxico de Vitoria-Gasteiz y hacerle un hueco en el complicado mundo de la gastronomía madrileña. La llegada del concepto que Merino proponía triunfó en el local de la calle Rafael Calvo desde el primer momento.



    Y es que la barra de pintxos elaborados, ese concepto tan vasco de beber acompañando la bebida de pintxos y raciones cuidadas, del producto de primera y de las elaboraciones tradicionales son imagen de  un concepto que en Madrid gusta y gusta mucho.




    Rápidamente pintxos de toda la vida, como las gildas, que en Perretxico son magníficas, raciones como sus espectaculares rabas o pintxos de creación propia como su turrón de foie o ese magnífico donut de cocido en doble vuelco que hay que probar sí o sí, se convirtieron en comandas habituales entre su nutrida clientela.


    En los últimos meses, Perretexico ha aumentado sus locales en la capital, inaugurando poco antes del dichoso confinamiento un segundo local en la calle Corazón de María y hace escasas semanas un tercero en la calle Nárvaez.


    La propuesta idéntica a la de su matriz. Recientemente acudimos a conocer el local de Corazón de María. Terraza, animada barra, suculentos pintxos y un pequeño comedor interior a modo de txoco en el que degustar más tranquilamente su carta.


    En ella encontramos pintxos como los mencionados donut de cocido y turrón de foie pero además una simpática y convicente ensalada agitada surfera de Zarauz, un delicioso txangurro a la donostiarra, kristalino de foie o su afamada tortilla manchada de bacalao y patata alavesa. Entre sus principales albóndigas de bonito en salsa verde, rodaballo y ¿cómo no? la imprescindible txuleta , en este caso de vaca frisona.



    Postres variados y precios amables redondean una propuesta que sin duda ha sabido encontrar su hueco.

  • Monsieur Sushita, vencer y convencer

    Monsieur Sushita, vencer y convencer

    Van a cumplirse próximamente dos años de la apertura de Monsieur Sushita, un restaurante perteneciente al grupo Sushita que ha sabido desde sus inicios hacerse un nicho de mercado en el panorama gastronómico madrileño.



    Con una decoración atractiva y acogedora que denota rápidamente la intención de convertirse en uno de esos place to be del barrio de Salamanca, el local de Monsieur Sushita sorprende por su tamaño y su cuidada puesta en escena.


    Lámparas de Murano (que provienen del antiguo Café de Nápoles en Positano), mobiliario comprado en el sur de Francia o un espectacular suelo pintado a mano con pigmentos naturales por artesanos de Marrakech, la propuesta de Monsieur Sushita es válida para todos los públicos recogiendo en su carta diversos platos de distintas cocinas del mundo.


    Así el apartado japonés en el que evidentemente el sushi en sus diferentes modalidades gana la partida, la oferta se complemente con diferentes recetas de cocinas tan dispares como la hawaina, la marroquí o la peruana.



    A platos tradicionales del grupo como la tempura de gambón rojo al chile dulce, la pizza crujiente de atún con
    láminas de trufa
    , o el nigiri de
    huevo de codorniz con chanquetes,
    se incorporan novedades como la torre de gambones en tempura sobre maki de espárragos y aguacate o
    el maki roll de foie micuit braseado con anguila.



    Postres, siguiendo la estela, de corte internacional y una amplia  carta de tés redondean una propuesta que llegaba con ganas de triunfar y lo ha conseguido con nitidez. Precios comedidos, servicio diligente y una propuesta fácil de contentar a cualquier público en un entorno agradable; la fórmula contiene todos los ingredientes para ser un éxito.