El grupo bodeguero familiar presenta una nueva identidad corporativa que integra Solar de Samaniego, Bodegas Durón y Cofradía Samaniego y acompaña el lanzamiento de nuevas gamas de vinos
Hay proyectos que evolucionan sin perder de vista su origen. Eso es precisamente lo que representa Bodegas y Viñedos Samaniego, la nueva identidad corporativa del grupo que reúne bajo un mismo nombre sus dos bodegas, Solar de Samaniego, en D.O.C. Rioja, y Bodegas Durón, en D.O. Ribera del Duero, junto a Cofradía Samaniego, su club privado de venta. Más que un cambio de imagen, este lanzamiento representa la consolidación de una nueva etapa para una compañía familiar con más de cinco décadas de trayectoria y cuatro generaciones vinculadas al mundo del vino.

Una evolución que buscar ordenar un proyecto que ha crecido manteniendo una misma forma de entender el vino: el respeto por el territorio, el cuidado del viñedo y la búsqueda de vinos capaces de expresar su origen. Una apuesta por una marca que refleja quién es hoy y hacia dónde quiere avanzar. El zorro como símbolo de una nueva etapa La nueva identidad encuentra en el zorro su principal elemento de reconocimiento. Un emblema que conecta de forma natural con el territorio y con los valores que definen al grupo: ingenio, resiliencia, capacidad de adaptación, perseverancia y cuidado del viñedo. Su origen está también ligado a la propia tierra. En Ribera del Duero, Cueva del Raposo es un topónimo histórico asociado al territorio donde hoy se encuentran los viñedos de Bodegas Durón y donde este animal forma parte del paisaje. A ello se suma la vinculación histórica con Félix María de Samaniego, cuya conocida fábula La zorra y las uvas forma parte del imaginario cultural ligado al nombre de la compañía.
El nuevo logotipo representa precisamente ese espíritu: un zorro que avanza hacia el futuro sin dejar de mirar atrás, como metáfora de una marca que evoluciona sin perder de vista el camino recorrido. Una marca que da coherencia al crecimiento Hasta ahora, las distintas iniciativas convivían bajo identidades independientes. Con esta evolución, Bodegas y Viñedos Samaniego se convierte en la marca corporativa que articula todo el proyecto y conecta las diferentes propuestas del grupo. Bajo esta nueva arquitectura conviven Solar de Samaniego, proyecto vitivinícola de la D.O.Ca. Rioja; Bodegas Durón, en la D.O. Ribera del Duero; y Cofradía Samaniego, el club privado de venta a través del cual los consumidores pueden acceder a los vinos y experiencias del grupo. La nueva organización busca facilitar la relación con el consumidor y, al mismo tiempo, reforzar la personalidad propia de cada bodega y de cada una de sus propuestas. Nuevos vinos para una nueva etapa El cambio de identidad llega acompañado de una evolución en el porfolio, que ya se venía desarrollando, y que se estructura en torno a diferentes formas de expresar el origen y de acercarse al consumidor. Entre ellas se encuentran los Vinos de Paraje, representados por Valcavada y Óptimo, que ponen el foco en la expresión de lugares concretos; los Vinos de Parcela, con referencias como MUSCO y Cueva del Raposo, nacidos de viñedos extraordinarios; y los recién llegados Vinos de Bienvenida, con Maestro de Durón y Rubí, concebidos para acompañar esos primeros momentos de encuentro alrededor de una copa y un aperitivo.
Esta nueva propuesta responde a una misma visión: elaborar vinos de calidad, expresivos de sus respectivos territorios, y construir marcas capaces de conectar tanto con los consumidores que ya conocen el proyecto como con las nuevas generaciones. Con esta evolución, Bodegas y Viñedos Samaniego inicia una nueva etapa en la que tradición, territorio, experiencia y futuro se unen bajo una misma identidad, con el zorro como símbolo de una forma de avanzar: mirando hacia delante, pero sin olvidar de dónde se viene.

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