Categoría: restaurantes

  • Combinar decoración y buena mesa es posible. 4 tips

    Combinar decoración y buena mesa es posible. 4 tips

    Parece que últimamente en gastronomía se ha abierto una división que no sé hasta que punto es acertada. Ante la proliferación de lugares donde la decoración es espectacular, hay quien señala que el público que frecuenta dichos espacios va más por el postureo y el ver y dejarse ver que por la comida se allí se ofrece. Se crea así una clasificación de restaurantes según la cual hay lugares en los que se da más importancia a la carta que a la decoración y restaurantes en los que lo que prima es la decoración y el buen ambiente, dejando la cuestión gastronómica en un segundo plano.

    Pero cierto es que es uno va descubriendo sitios que aparentemente son muy bonitos, con decoraciones sorprendentes pero en los que además se termina comiendo razonablemente bien. Voy a daros hoy una serie de tips al respecto.





    SARGO: La decoradora Marta Banús vuelve a dar en la diana con Sargo, creando un espacio llamativo, acogedor y con ese toque personalísimo que Marta aporta a cualquiera de sus proyectos. En lo gastronómico, Sargo se autodefine como «el arrecife de Madrid» y en él Pucho Landín, su director de equipo de cocina ofrece una cocina  de mercado donde
    prima más la tradición que la vanguardia, y donde el protagonista de cada plato
    es el propio producto, bien tratado y bien ejecutado, en presentaciones muy
    cuidadas
    . Atención a su 
    ensalada
    de pochas, codorniz escabechada, carabinero brasa y crudité de verduras que resulta tan deliciosa como adictiva.



    LA MONERÍA: Esta pequeña taberna decorada por Madrid in Love ofrece en un acogedor espacio una carta sencilla con buenas raciones, muy propicias para compartir (o no) y en las que el buen productos y el cariño depositado en cada una de sus elaboraciones son manifiestos. La taberna clásica se reinventa y se viste de forma desenfada, moderna y «salvaje». Entre sus propuestas destacan las burratinas ahumadas directamente traídos desde Italia, la ensaladilla rusa con berberechos, la tortilla con un toque picante, el huevo a 63º con boletus y las lágrimas de pollo para llorar.





    LUX MADRID: La última incorporación al abarrotado gastropanorama de la calle Jorge Juan es LUX, un proyecto tras el cual se encuentra el consolidado Grupo La Máquina, que a lo largo de sus diferentes plantas presenta una propuesta completamente diferente a las cartas habituales del resto de sus restaurantes. Distintos tipos de cocina con influencias españolas, asiáticas, italianas, mexicanas y americanas que además pueden combinarse en cualquiera de sus comedores. Decoración de Proyecto Singular (estudio que habitualmente decora los locales de Larrumba) y una cocina convincente y renovada. Sorprenderá.


    OTTICA: restaurante
    de cocina mediterránea fusión (
    diseñado
    por la interiorista Mireia Uriarte
    con una carta llena de múltiples matices que aúna
    culturas y sabores
    y que ofrece desde recetas de la cocina italiana y española,
    hasta platos asiáticos o mexicanos, entre otros.

    Algunos de
    los platos que podemos encontrar en su carta son: croquetas de carabineros,
    quesadillas de ibérico con guacamole, gyozas a la plancha de pollo y verdura,
    burrata trufada con confitura de calabaza y olivada, carpaccio de presa ibérica
    con shitake y aceite de pistacho o la ensaladilla Ottica, uno de sus platos
    estrella, entre los entrantes. De principales, lasaña de rabo de toro con
    bechamel trufada, hamburguesa Black Angus con brie y cebolla caramelizada y
    shitake, ceviche de corvina con mango o vieiras albardadas con jamón ibérico y
    salmorejo.



  • The One, la esencia de la gastronomía de Hong Kong llega a Madrid

    Cierto es que la influencia asiática lleva años, décadas casi, triunfando en Madrid. Son los efectos de una globalización que ha provocado que eso que se denomina «aldea global» haya devenido en «cocina global». Cualquier amante de la buena mesa elige actualmente diferentes tipos de cocina según su estado de ánimo o simplemente según sus apetencias en cada momento.



    Esto evidentemente ha provocado una especialización en cada tipo de cocina. Lo que antes era «cocina asiática» va concretándose y definiéndose cada vez de forma más acentuada. La semana pasada hemos tenido ocasión de conocer The One, un restaurante centrado en la gastronomía típica de Hong KongHong
    Kong, tradicionalmente un pueblo de pescadores, comenzó a ganar importancia
    mundial bajo el poder británico, colonización que duró de 1841 a 1997. Así, se
    convirtió en un paso importante de europeos
    y su cocina se vio muy influida por la del Viejo Continente. 


    Sus propietario Dave Cheng, chef de The One, y su
    mujer Xiang Xu, copropietaria y jefa de sala , parten del principio de que “la comida es la mejor manera de
    entender otras culturas”.
     Con The One tratan de mostrar al público madrileño otras técnicas de cocina distintas a las que se emplean en los restaurantes
    chinos de la capital.
    Añaden de igual forma que, “aunque en Hong Kong el ritmo de
    vida y los espacios no son los más óptimos para llevar una vida saludable”
    , lo
    cierto es que esta región se encuentra en
    el top del ranking mundial en cuanto a
    esperanza
    de vida.
    Y en este punto, sin lugar a dudas, el principal agente es la alimentación: una comida saludable,
    realizada con mucho mimo y al momento, baja en grasas y elaborada con productos
    frescos y de primera calidad.


    The One apuesta por una materia
    prima comprada en el día en la que el uso del congelador está vetado y por salsas
    y aderezos propios elaborados de manera artesanal
    inspirándose en recetas de
    Hong Kong, aunque con un toque de autor.



    La carta de The One es un fiel reflejo de ese crisol de influencias que es Hong Kong como ciudad y que inevitablemente se traslada a su gastronomía. Así podemos encontrar desde cocochas de bacalao (rebozadas en fécula de patata) con
    salsa agridulce
    o el solomillo de ternera con salsa de pimienta a platos mucho más esperados como 
    el pato laqueado
    o los rollitos (enrollados al momento siguiendo la receta tradicional
    que únicamente lleva verduras).



    Sorprendente y diferente, con una gastronomía que se disfruta de principio a fin en elaboraciones delicadas en las que predominan las salsas aromáticas y en las que el picante prácticamente se destierra. Merece mucho la pena.


    Visitar web de The One




  • El portal de Echaurren, crónica de un disfrute anunciado

    El portal de Echaurren, crónica de un disfrute anunciado

    Me siento a escribir esta crónica cuando apenas han pasado dos horas desde mi regreso de Ezcaray. Allí, además de conocer un maravilloso pueblo -de esos como de cuento- y de probar un restaurante que ostenta dos estrellas Michelín desde 2013 (obtuvo su primera estrella en 2004 , dos años después de su apertura) y la segunda en 2013, he conocido a Francis Paniego, un cocinero en toda regla. 




    Casi dos horas de conversación (cuando yo le había pedido dedicarme 10 minutos) me han descubierto a una persona tremendamente creativa (cualquier cocinero a ese nivel tiene que serlo) pero con un sentido común en todo su planteamiento que queda plenamente avalado horas después, cuando sus palabras se transforman en platos, que al fin y al cabo son el lenguaje de los cocineros.


    Quinta generación de una familia entregada a la hostelería, lo que hace siglos fue una parada de postas ha evolucionado a un grandísimo restaurante en el que Paniego ha desplegado todo su saber hacer, que es infinito, convirtiéndose en el mejor restaurante de La Rioja.


    Fue la madre de Francis, Marisa Sánchez quien en 1957 tomó las riendas de Echaurren, el negocio familiar y con una cocina de esas de recetario de toda la vida lo sitúo dentro del panorama gastronómico de la época, lo que le supuso un merecido Premio Nacional de Gastronomía en 1987. En aquella época , el joven Francis Paniego ya sentía en su interior el gusanillo de la gastronomía y comenzaba los primeros escarceos en el restaurante materno; y serían precisamente aquellos escarceos y su posterior formación en fogones tan renombrados como aquel añorado Cabo Mayor de Larumbe, Akelarre o El Bulli, los que años después (2002) darían origen a la «división» de Echaurren en dos comedores, el tradicional de su madre y el llamado «Portal» (porque únicamente tenía entrada por un portal) en el que Francis Paniego quería ir plasmando su propia cocina, más novedosa, más «imaginativa» pero fuertemente arraigada a la cocina tradicional que desde siempre había vivido en su casa.




    Actualmente El Portal de Echaurren funciona con dos menús degustación, Tierra (150 euros) y Entrañas (125), mucho más centrado en la casquería, tema sobre el que Paniego elaboró una ponencia para Madrid Fusión hace unos años.


    Echaurren
    Hotel Gastronómico pertenece a la selecta y prestigiosa asociación hostelera
    Relais & Châteaux desde 2014 


    Contada un poco la historia , nos centramos a continuación en el menú Tierra 2017.


    Comienza el mismo con unas pequeñas tapas para ir haciendo boca. Unas simpáticas aceitunas negras (en apariencia) que son en realidad unas esferas de queso, anchoa y pimiento rojo y que son un guiño a una tapa típica de los bares de la calle Laurel en Logroño. Acompañan a ese trampantojo una tortillita con crema de patata y picante y unas cortezas de merluza con brandada, hinojo y clorofila de algas. Para acompañar estos primeros bocados se sirve una infusión de frutas rojas, uvas, romero, tomillo y menta. Magnífico comienzo.



    Viene a continuación un apartado de platos englobados bajo el epígrafe «La fritura» y que se componen de una hojas de borraja en tempura, las famosas croquetas de Echaurren (que el propio Francis define como «las que quitó a su madre») y un buñuelo de salsa romescu con remolacha y alegría riojana. 


    Siguiendo con esa línea de pequeños bocados, vienen ahora los denominados «aperitivos inspirados en el valle». Componen dicho apartado un cono de boletus relleno de salteado de setas de temporada trabajado como una mousse y cubierto con un mantillo de hojas secas hecho a base de remolacha, berza, calabaza, brócoli, pétalos de rosa y hojas de lollo roso; el  bocado de Tondeluna inspirado en el queso del mismo nombre y un pequeño platillo denominado hierba fresca o comerse una pradera de alta montaña compuesto por una crema de queso de oveja encima de un polvo helado de foie gras, un polvo de hierba fresca y rodeado de un aire de leche de oveja ahumada.Sencillamente espectacular. Pura frescura en boca. Magistral.


    Puede parecer que llevamos demasiados platos, pero en realidad ahora comienza el grueso del menú. Hasta ahora se han servido pequeños entrantes que han servido por un lado para preparar las papilas gustativas y por otro para centrar el tipo de cocina. Producto de la zona, mucho kilómetro cero y un evidente arraigo por lo propio.


    La primera parte del menú Tierra comienza con un plato antológico en el que se combinan unos deliciosos espárragos verdes con caviar imperial y con una delicada mahonesa de perrechicos. Delicadeza y sabor en estado puro. Señalamos que este será uno de los platos que Francis Paniego ha preparado para el menú de Nochevieja que este año servirá el hotel Palace de Madrid.


    Continuamos con el puerro en vinagreta.y la gamba roja con jugo de ave y toque de vino blanco Viura y nos adentramos en la segunda parte de ese menú Tierra con una magnífica trucha criada en cautividad pero alimentada de manera natural a la que acompaña una crema de encurtidos y huevas de trucha y un pisto de vegetales cocinados al vapor. Un plato sencillo en apariencia pero impecable.



    La cigala con pil-pil de nueces de Ezcaray es el siguiente plato. Tras infusionar nueces del valle en aceite de oliva, se utiliza dicho aceite para ligar un pil-pil con la proteína de la cigala. El resultado, un delicioso contraste. 


    Nos adentramos en la tercera parte con uno de los ,en mi opinión, mejores platos. Un parfait -o paté miy suave- de higaditos de pollo que se napa con un fondo de pato y se cubre finalmente con alcachofas fritas y láminas de pan tostado. Absolutamente delicioso.



    Y como no podía ser de otra forma, los famosos caparrones (alubias rojas de la zona) aparecen aquí acompañados de purés de chorizo, morcilla, berza y torreznitos de panceta. Impecables.


    Concluye esa tercera parte con dos platos potentes. Un lomo de bacalao confitado y que se sirve sobre una salsa riojana de caracoles y por último, unos morros glaseados sobre una muselina de patatas y hortalizas.


    La entrada en el capítulo de postres se realiza mediante un prepostre refrescante y convincente. Haciendo alusión a la lana con la que se fabrican las famosas mantas de Ezcaray se sirve un algodón de azúcar acompañado de crema helada de jugo verde, manzana y apio. Refresca y limpia sabores para los postres finales.


    Una versión de los famosos «rusos de Alfaro» hará las delicias de los más golosos aunque a mí, poco amante del dulce, no terminó de convencerme. Concluye el menú con un postre llamado tendones de chocolate en el que se juega con diferentes fermentaciones de cacao y en el que se introduce la casquería en la repostería mediante tendones fritos a modo de crujiente. Muy rico.



    Un menú en apariencia muy largo que tuvimos ocasión de probar para la cena y que a la hora de la verdad no se hace nada pesado. Equilibrio, técnica, pasión, producto…. Francis Paniego logra un menú trabajado que en mesa resulta ameno y plenamente convincente. Servicio de sala joven y preparado que aporta frescura y cercanía.. Decoración actual, elegante y acogedora a cargo del estudio Picado de Blas. Bodega amplia con precios comedidos. Se puede pedir más?? Si quieren un resumen más estricto, ahí lo tienen… EXCEPCIONAL.


    Visitar web de El Portal de Echaurren
















  • Hattori Hanzo, la evolución de la izakaya

    Hattori Hanzo, la evolución de la izakaya

    Hace ya tres años que Borja Gracia inaugurara en Madrid, Hattori Hanzo, una izakaya o taberna japonesa, en la que lejos del manido sushi, se sirvieran esos platos habituales de las izakayas en las que -contra lo que pudiera parecer- no suele encontrarse sushi. La idea era «hacer viajar a la gente a Japón, en estado puro, sin fusiones». Posteriormente el propio Borja abrió 47 Ronin, otro restaurante «japonés sin sushi» que tuve ocasión de conocer hace algunos meses y que me fascinó .




    Decorado por el propia Borja, Hattori Hanzo tiene a su puerta el noren, una cortinilla que tradicionalmente señalaba el nivel de la izakaya en función de la suciedad (mejor cuanto más sucias) y en su comedor esconde un horigotatsu tarima con mesas
    tradicionales donde hay que meter
    las piernas en un hueco bajo la mesa para sentarse a comer ). 
    La
    carta de Hattori Hanzo se lee de derecha a izquierda
    , como se hace en Japón, y
    se estructura en cuatro bloques: raw bar, tapas japonesas, especialidades y
    postres


    En cuanto a la propuesta gastronómica de Hattori Hanzô parte de los platos originales que Borja descubrió  en Tokio, donde se dio cuenta de que la cultura de la comida
    callejera está muy desarrollada y vinculada a la infancia de los japoneses y donde
    también percibió que es más barato comer fuera que dentro de casa. 


    En nuestra reciente visita tuvimos ocasión de probar alguno de los platos que en sus tres años de existencia se han convertido en clásicos, como su takoyaki (esferas de masa japonesa a la plancha rellenas de
    pulpo con dos salsas y katsuobushi de las que en Hattori Hanzô se hacen casi 5.000 unidades mensuales una
    a una, a mano, de forma tradicional) o su tataki de atún.



    Pero también probamos alguno de los nuevos platos que Hattori Hanzo ha incorporado recientemente a su carta y que personalmente me recordaron más a su hermano 47 Ronin. Así me parecieron muy recomendables platos como Paseo por Hokkaido”, unas tostadas
    crujientes de tapioca con láminas de ventresca de atún rojo toro, chutney de
    mango y nieve agria de licopeno;
    “Kobujime
    Hotate”,
    una vieira de Hokkaido curada en alga kombu, gratinadas con
    mentaiko (huevas de abadejo) y aderezada con tsukudani de kombu, o el denominado
     “Perdido en Korea Town”, una lasaña
    coreana
    inspirada en el barrio coreano de Tokio a base de cangrejo real,
    kimchi coreano, leche de oveja, arroz inflado y lima.



    Como contrapunto señalar las limonadas orgánicas que elaboran en Hattori Hanzo ( de yuzu, frambuesa, flor de cereza y té verde ), así como su variedad de sakes y cervezas artesanas japonesas


    Todo un descubrimiento !!


    Visitar web de Hattori Hanzo



  • Charlie Champagne, la cocina canalla se pone la chistera

    Charlie Champagne, la cocina canalla se pone la chistera

    Carlos Durán es sobre todo un cocinero de esos que saben lo que hacen. En su antiguo Charlie Champagne y tras aquella estética entre el clandestino canalla y la gastrotaberna o el bistró, elaboraba una cocina diferente y única, difícil de clasificar pero siempre convincente y satisfactoria. Desde el pasado mes de agosto, Carlos dejó aquel local para mudarse a un contiguo local, mucho más amplio donde poder seguir ofreciendo lo mejor de su repertorio.



    El nuevo local llama la atención por sus diferentes estancias. El suelo de mármol ajedrezado y una estética cálida y acogedora convierten al nuevo Charlie Champagne en el marco ideal para ponerse en manos de Durán y sencillamente disfrutar.




    Disfrutar, porque la cocina de Carlos es una cocina no demasiado encasillable como decíamos, pero a lo largo de cada uno de los platos que conforman sus menús, es fácil vislumbrar esa línea de regularidad y buen hacer que caracteriza desde hace mucho a este fantástico cocinero. Cocina de mercado, destellos internacionales, una pizca de fusión y creatividad y buen saber hacer a raudales hacen que cada plato de Carlos Durán sea un compendio de sabores y texturas encaminados directamente a la felicidad del comensal.


    Así en nuestra reciente visita comenzamos con uno de sus clásicos, un magnífico taco de foie casero que prepara las papilas para el festín gastronómico que se avecina. A continuación un escabeche de raya con espuma de mar y pera williams impacta directamente en el paladar; explosión de sabores y esa maestría que solo los grandes saben otorgar a sus creaciones. Uno de los mejores platos de Durán a un nivel espectacular. 



    Seguimos con otro plato de nota, la cococha de bacalao en tempura con huevas de salmón y crujiente de bacalao. Potencia y delicadeza al mismo tiempo en un bocado exquisito que vuelve a confirmar el nivel del cocinero que tenemos delante.



    Un delicioso taco de atún en caldo dashi de algas y un «mar y montaña» formado por pularda, vieira y foie servido sobre un cremoso de maíz y coronado de un crujiente de kikos concluyenun menú sencillamente sublime. A los postres y terminado un mesa unas fresas estofadas con dulce de almendra., helado de fresa, cremoso de vainilla y crispis de fresa. Equilibrado y refrescante. Nada más se puede pedir.



    Charlie Champagne es de esos lugares que hay que visitar cuando simplemente lo que se desea es -sencillamente- comer muy bien. Olvídense de postureos, de convencionalismos y de rigideces. Pónganse en manos de Carlos Durán y déjense seducir por su extraordinaria cocina. Disfrutarán !!


    Visitar web de Charlie Champagne

  • RESTAURANTES CINCO JOTAS PRENSENTAN UNA EXCLUSIVA SELECCIÓN DE COSTILLAS 100% IBERICAS DE BELLOTA

    RESTAURANTES CINCO JOTAS PRENSENTAN UNA EXCLUSIVA SELECCIÓN DE COSTILLAS 100% IBERICAS DE BELLOTA

    El otoño se deja caer en la
    capital con grandes novedades gastronómicas y todo el sabor de guisos, platos
    más copiosos y ganas de reencuentros. Por eso, los restaurantes Cinco Jotas han
    querido aprovechar este momento para desvelar uno de sus secretos mejor guardados
    hasta la fecha, sus costillas cien por
    cien ibéricas de bellota
    Cinco Jotas.



    Tiernas, jugosas,
    espectaculares y, sobre todo, muy, muy especiales y limitadas, dado el número
    reducido de ejemplares, estas costillas se cocinan con mimo a baja temperatura y
    se concluyen en diferentes versiones, ya sea acompañadas de pimentón de la
    Vera, o doradas con una deliciosa salsa barbacoa casera, o pinceladas con tomillo
    salvaje y fino Quinta.

    Además, y como viene siendo
    habitual, en los restaurantes Cinco Jotas se pueden degustar los mejores productos
    y cortes de carne de los cerdos 100% ibéricos de bellota criados en las Dehesas
    de  Jabugo.
    Pero su selección de
    costillas, ofrecidas en una pequeña carta aparte, son sin duda la gran noticia
    de la temporada.

    *La carta de costillas está disponible en los restaurantes Cinco Jotas de
    Padre Damián, 42 y Serrano, 118 en Madrid. Precio: 16,50€

     Cinco Jotas
    es la marca legendaria con más de 130 años de experiencia, que produce el mejor
    y más exclusivo jamón de bellota 100% ibérico.




     Su leyenda
    nace en 1879 en Jabugo
    , un lugar privilegiado ubicado en el Parque Natural de
    Sierra de Aracena y Picos de Aroche, declarado Reserva de la Biosfera. Este
    singular pueblo posee un microclima único para la elaboración de este
    excepcional producto. La naturaleza le ofrece, además, la existencia de una
    raza autóctona de la Península Ibérica única en el mundo: el Cerdo 100%
    Ibérico, del que Cinco Jotas ha conservado la pureza racial, preservando además
    el ecosistema natural en el que éste se desarrolla: Las Dehesas del Suroeste
    Peninsular.
    Los cerdos 100% Ibéricos de Cinco Jotas, criados en libertad en las
    dehesas, se alimenta de bellotas en la época de montanera, lo que aporta el
    excelente sabor y aroma a los diferentes productos elaborados a partir de su
    carne y los hacen idóneos para llevar a cabo una dieta saludable
    .



    Visitar web de restaurantes Cinco Jotas

  • Nochebuena y Nochevieja en el Hotel Wellington

    Nochebuena y Nochevieja en el Hotel Wellington

    Como cada año por estas fechas, los mejores hoteles la capital, dan a conocer su propuesta gastronómica tanto para la cena de Nochebuena como para la última noche del año; unas noches que cada vez en mayor medida celebramos fuera de casa. Es por ello que una gran parte de los restaurantes de la capital ofrecen sus mejore viandas para estas festividades en las que lo fundamental es estar con nuestros seres queridos en torno a una mesa y dónde mejor que en los lujosos y acogedores salones de un magnífico hotel??



    El otro día tuvimos ocasión de probar el menú que uno de los mejores hoteles de Madrid, el Hotel Wellington, ofrecerá el próximo 31 de diciembre.hotel. Durante dicha presentación se nos informó de todas las propuestas que el Hotel Wellington propone para las próximas navidades. Os dejamos los menús para tan señaladas fechas.





    Visitar web del Hotel Wellington

  • Lúbora, cocina con mucho sentido

    Lúbora, cocina con mucho sentido

    Lúbora es un pequeño restaurante a modo de bistró de esos que te enganchan desde que entras. Situado en la calle General Moscardó, Lúbora es el proyecto hostelero de Raúl Harillo, un licenciado en gestión y comercial y marketing que lo dejó todo para dedicarse a su verdadera vocación, la cocina.



    Sumiller por la Cámara de Comercio de Madrid, estudió cocina en el Hotel Escuela de la Comunidad de Madrid, terminando sus estudios en la Basque Culinary Center. Fue precisamente en el Hotel Escuela donde coincidió con José Carlos Ruiz, compañero ahora en el proyecto Lúbora.


    Lúbora recibe su nombre de los perros de Raúl, Lúa y Bora y propone un tipo de gastronomía que gana adeptos afortunadamente en Madrid. Podríamos denominarla cocina imaginativa, creativa, moderna… pero tiene un fundamento evidente en la cocina tradicional y sobre todo en el trabajo. Muchas veces hemos hablado aquí de esa cocina moderna que puede estar muy bien o ser un fiasco absoluto. Cuando detrás de esos platos hay una base sólida, un respeto a la cocina tradicional y sentido común, el resultado es ni más ni menos, genial.


    Por eso es gratificante visitar restaurantes donde gente muy joven se suma a esa tendencia. Cocineros (a Raúl lo de chef no le gusta nada) que se lo han trabajado, que se han formado, que han participado con profesionales de gran talla y que finalmente han optado por dar forma a su proyecto con mucho sentido común y haciendo las cosas muy bien. Si hace unos días os hablábamos de Medusa, Lúbora sigue muy bien ese itinerario. Encomiable.



    Funciona únicamente con tres menús degustación ( corto,mediano y largo ) que van variando en función del mercado y en los que se aprecia de principio a fin una base sólida, contrastes, texturas, sabores… Sobre todo, lo que se ve es trabajo y trabajo bien ejecutado.

    El menú como decimos es cambiante, pero el día de nuestra visita probamos un buen número de platos con un nivel muy satisfactorio. Un estupendo ceviche caliente de mejillones con leche de tigre de pimientos amarillos, un fantástico arroz meloso con conejo al ajillo y una estupenda oreja de cohinillo confitada y crujiente con revolconas y chimichurri fueron personalmente los platos que más me gustaron. 


    No obstante hay que mencionar otros como las ancas de rana marinadas en jengibre y ajo con romescu o el desierto de foie con frambuesa, fruta de la pasión, px y albahaca tienen también un magnífico nivel.



    En resumen , se lo van a pasar bien. Estupenda relación precio calidad y un servicio de sala plenamente integrado en el proyecto ponen el contrapunto perfecto a una cocina donde el trabajo y el cariño a lo que se hace son evidentes. 


    Visitar web de Lúbora

  • Mamá Campo, ecología y buena mesa no están reñidas

    Mamá Campo, ecología y buena mesa no están reñidas

    Hoy os hablamos de un restaurante que conocimos hace unas semanas y cuya propuesta nos fascinó de principio a fin. Y nos fascinó porque es verdad que muchas veces bajo las etiquetas eco, healthy, vegetariano, se esconden conceptos no demasiados gastronómicos, más dirigidos a satisfacer a una parte de la sociedad y a cubrir un nicho de mercado que indudablemente es tendencia que a ofrecer una propuesta serie y razonable.






    Nada más alejado de lo que vivimos hace unas noches en Mamá Campo. Verdadera propuesta ecológica pero a la vez platos redondos, llenos de sabor y de contrastes que completan una carta interesante en la que hay numerosas recetas interesantes.


    Mamá Campo es el proyecto de David Yllera y Nacho Aparicio , dos emprendedores que tras conocerse en una cena en casa de una amiga común iniciaron el proyecto Mamá Campo con el valor principal de acercar a todo el mundo los beneficios de la
    alimentación ecológica de nuestro país,
    trabajando con pequeños productores que
    miman su entorno y sus productos. Aunque inicialmente querían encontrar un
    local que aglutinara restaurante, cantina y tienda ecológica, hoy se
    distribuyen en tres locales en la Plaza de la Olavide, en el barrio de
    Chamberí.


    Mama Campo es un proyecto gastronómico en el que se ofrecen los
    mejores productos con certificación ecológica, que se adquieren directamente
    de agricultores, ganaderos y elaboradores que miman sus productos y cuidan de
    su entorno
    . Nacho
    Aparicio
    menciona “las hortalizas y
    frutas que adquirimos a
    Ángel,
    Albano, Cristina, Aurora y David; las legumbres de Amancia y Cristina; los
    huevos de las gallinas felices de Celia; la leche de Julio; los yogures y
    quesos de Alfredo, Cristina, Isaura y Patxi; los aceites de Fernando y
    Consuelo, Marina y su ternera de la montaña; los pollos de Albert; la miel de
    las colmenas de Antonio; el pan artesano de Javier Marca; los dulces de Amador
    ”.



    Y es que en realidad esa alimentación es parte de nuestro ADN. Así lo certifica Nacho Aparicio cuando dice que  venimos de una cultura agrícola que
    nos ha dado una buena dieta para recuperar los sabores de toda la vida y
    fomentar el consumo de productos más sanos y naturales


    Todos y cada uno de sus productos se pueden adquirir
    en el colmado, aunque muchos de sus
    clientes ya los encargan por su web
    https://mamacampotienda.com/ porque los reciben en casa. “Ya no hay que conducir 200 kms para comprar buenas alcachofas; con
    un click las tienes en 20 minutos
    ”, apunta Nacho Aparicio


    Pero además para completar su oferta, Mamá Campo cuida al extremo cada detalle. Así, todos los uniformes en ambos
    restaurantes y en la tienda han diseñados por la marca de Ecoalf; los
    delantales de la marca peseta; la vajilla de Costa Nova; las paredes y techos
    de la cooperativa de bio-construcción Qatay; el arte vegetal de Llorens&Dur
    án; muchas ideas ejecutas de las brillantes propuestas
    de Bruno Gavira y Fernando Roca; los toldos de Juan S
    ánchez el artesano espartero; los diseños de Loop Loop Studio… 


    Visitar web de Mamá Campo




  • Benares, alta cocina india

    Benares, alta cocina india

    Aunque la cocina india no se encuentra entre mis favoritas, cuando surgió la posibilidad de conocer Benarés no lo dudé ni un momento. Había escuchado y leído bastantes críticas tanto a favor como en contra de su propuesta, por lo que me sedujo la idea de juzgarla por mí mismo. Su chef, Atul Kochhar , no en vano ,  fue el primer cocinero indio del mundo en
    conseguir una estrella Michelin en Tamarind y donde ostenta desde 2007 otra
    estrella al frente de Benares Londres.




    El local que ocupa Benarés es sencillamente espectacular. Decorado por Cousi, el local se distribuye  en un acogedor comedor, una barra
    semicircular con vistas a la cocina, un bar abierto a la calle donde disfrutar
    de sus cócteles o de una comida informal y una terraza escondida en un patio
    interior ajardinado que yo desconocía y que me parece una de las terrazas más acogedora y mágicas de Madrid.Las mesas en ella están dispuestas alrededor de un estanque y sobre una de las paredes del recinto cada noche se proyectan imágenes de la ciudad de Benarés y sus gaths. ¿Se os ocurre mejor forma de inmersión en la cultura india?


    En cuanto a su propuesta gastronómica , Benarés supone un salto cualitativo sobre la mayoría de los indios al uso. Y lo supone porque frente a esa amalgama de especias que en ocasiones provoca rechazo hacia la comida india, en Benarés lo que encontramos es elegancia y sutileza. Platos en los que el equilibrio es la tónica dominante , en la que los sabores de la materia prima son plenamente reconocibles y en los que nunca se utilizan más de cuatro o cinco especias con el fin de ensalzar
    sin enmascarar el producto principal. 




    Benarés tras dos años de existencia en Madrid presenta a partir del pasado mes de septiembre una carta completamente renovada, mucho más orientada a la cocina más tradicional de la India, inspirada en el recetario y las cocciones propias de las casas. De la anterior etapa
    solo se mantienen dos platos estrella: el pollo tandoori marinado con ajo y
    limón y el steak tartar con especias indias, la única “concesión” a la despensa
    occidental que hace el chef en su propuesta.


    Los platos de la nueva carta además están pensados , en su mayoría, para ser compartidos. Como novedad introduce dos menús degustación que al precio de 35 y 55 euros permiten un acercamiento a la cocina de Kocchar sin necesidad de dejarse la cartera. Dichos menús ofrecen la posibilidad de maridaje opcional al precio de 25 y 35 euros respectivamente. A la carta el precio medio de Benarés oscila entre los 40 y 50 euros de ticket medio.


    Obligado referirse también a su carta de coctelería que también se ha renovado y ofrece una amplia variedad de cócteles  que suponen un
    recorrido por todos y cada uno de los rincones de la India a través de
    ingredientes y sabores inspirados en sus paisajes y tradiciones.



    Por último recordaros que desde ayer  16 de octubre hasta el día al 22 , Benarés dispondrá de un menú a
    45 euros por persona basado en las cenas tradicionales hindúes con las que
    celebran el Diwali, su año nuevo.


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