Categoría: restaurantes

  • La parrilla de Arganda, cocina de siempre a pocos kilómetros de Madrid

    La parrilla de Arganda, cocina de siempre a pocos kilómetros de Madrid

     Quizá uno de los problemas que tiene la restauración en Madrid es lo focalizada que está. El paso del tiempo y la apertura de nuevos negocios han ido creando en la capital zonas de alta concentración de restaurantes, lejos de las cuales consolidarse es tarea complicada.



    Ello es profundamente injusto ya que en un restaurante se come bien o no con total independencia de si el mismo está en el barrio de Justicia, en el de Salamanca o en el atestado Ponzano. Es por ello que cuando uno se aleja de esas áreas de influencia y recala en restaurantes en los que se come francamente bien fuera de esas zonas, siente que algo se está haciendo mal a la hora de elegir donde ir o no ir, prejuzgando por el lugar de ubicación.

    La Parrilla de Arganda es un restaurante de cocina
    honesta donde las brasas y la excepcionalidad de las materias primas son los
    protagonistas. Fundado por los empresarios hosteleros Paul García,
    Roberto Fontán y Noemí Losada-, supone una experiencia
    gastronómica inmersiva
    ya que las parrillas donde se elaboran cada uno de
    los platos se encuentran integradas en la sala. Así, La Parrilla de Arganda es
    un restaurante con un alto respeto a la
    autenticidad del producto
    al ser, el cocinado en parrilla, uno de los
    métodos que mejor conservan la pureza de los alimentos.



    Para
    conseguir la mayor excepcionalidad en las elaboraciones, La Parrilla de
    Arganda utiliza únicamente producto de soberbia
    calidad
    . Esto lo consiguen gracias a su huerta propia. Enclavada en
    la nombrada Huerta de Tajuña, en el término de Orusco de Tajuña, se encuentra
    la huerta de la que obtienen la mayoría de sus verduras y hortalizas que
    se consumen en el restaurante. De su propia huerta obtienen también los huevos
    de campo gracias a las 50 gallinas
    que se encuentran en este espacio. 

    Entrantes como la
    parrilla de verduras naturales a la brasa, los espárragos verdes a la parrilla
    de carbón y pimientos rojos de la huerta asados a la brasa con ventresca o la ensaladilla de la abuela, dan paso a 
    pescados y las carnes donde las brasas continúan muy
    presentes. Mientras que del mar el restaurante propone clásicos como
    lubina de estero a la parrilla de carbón,
    rodaballo salvaje a la brasa y merluza de pincho
    –que se puede tomar al
    horno o a la parrilla-, de la tierra destacan las elaboraciones de carne de
    vacuno como son el
    entrecot o el
    solomillo.


    La
    Parrilla de Arganda cierra la experiencia con sus
    postres artesanales. Todos ellos se elaboran en el obrador del
    restaurante y suponen el punto definitivo para culminar la visita. Entre la
    oferta dulce, que abarca seis postres, destacan la
    milhoja casera de hojaldre y crema casera y la tarta de chocolate 70%
    con helado de vainilla
    que suponen el broche de oro para culminar la comida
    o la cena.

    Terraza con capacidad para más de cien personas, parking propio, mesas con distancia digna de agradecer (lo cual no es tan habitual en muchos restaurantes del centro de la ciudad) y una cocina de impecable factura son motivos que justifican sobradamente una visita. Hay vida más allá del centro de Madrid; se lo aseguro.

     


  • 5 BOCADILLOS GOURMET PARA DISFRUTAR EN PORT DE LA SELVA EN EL TEMPLO GASTRONÓMICO CAN RUBIÉS.

     La alta
    cocina pretender romper estereotipos reinventándose e innovado con productos
    originales y de calidad que sean una alternativa válida para cualquier comida o
    cena especial. En este sentido, el bocadillo permite incluir ingredientes entre
    panes dando rienda suelta a la
    creación y a la fusión gastronómica.

    En el restaurante Can Rubiés saben que el secreto de un buen bocadillo está
    en utilizar un buen pan y buena materia prima. Preparar un bocadillo de calidad
    es todo un arte. El equilibrio entre los ingredientes es la clave de una buena
    combinación.

    Los bocadillos de Can Rubiés son los embajadores de la gastronomía
    delicatessen de Port de la Selva. Estas joyas rebosantes de sabor han sido
    elaboradas con mimo. Son un producto que todo el mundo debería probar alguna
    vez en la vida. Las salsas y condimentos que utilizan tienen una textura
    cremosa que aportan sabor y jugosidad a los bocadillos. Además, el tipo de
    corte que se utiliza en las carnes y verduras mantiene una homogeneidad dando
    como resultado lonchas finas y suaves colocadas en forma de drapeado.


    En Can Rubiés todos los ingredientes son cuidadosamente seleccionados por
    su equipo, siempre de la máxima calidad. Este verano proponen una selección de 5 bocadillos para disfrutarlos en su restaurante o para llevar a casa:

    Mollete de Kebab

    Esta es una de las especialidades de la casa y uno de sus platos más
    populares. El Kebab es elaborado con una exquisita carne de cordero asada con
    especias, he aquí el secreto de su sabor. Termina con zumo de lima, perejil,
    pistacho, crema agria, cebolla tierna, dátiles y la frescura de la menta


     Pepito

    Un delicioso Roastbeef de solomillo, paletilla de Ibérico, mahonesa de
    garum, piparras frescas y aderezado con jugo de carne.

    Panini Mortadela Rúcula

    Un clásico que hace las delicias de los más pequeños de la casa y de los no
    tan niños. Este bocadillo se compone de mortadela, rúcula, tomates secos y
    delicioso queso taleggio.

    Pulbao

    Uno de los bocadillos gourmet estrella de Can Rubiés. Un guiño a la mar.
    Delicioso pulpo braseado con pimiento piquillo, cilantro, crema agria, cebolla
    y salsa chipotle.

    Umami Burger

    No podía faltar en esta selección de Can Rubiés una Burger. Shitake
    confitado, tomates, oblea de parmesano, cebolla confitada, guindilla y concentrado
    de carne.

  • Nueva carta en el restaurante Iztac. Suma y sigue el disfrute.

    Nueva carta en el restaurante Iztac. Suma y sigue el disfrute.

    Casi
    tres años después de su apertura, el restaurante Iztac se ha consolidado como
    adalid de la autenticidad y de la cocina mexicana más genuina y tradicional.
    Huyendo desde el primer momento del tex-mex, Iztac, en cada renovación de carta,
    explora las diferentes zonas geográficas del país azteca seleccionando esas
    recetas que son expresión viva de la rica cultura gastronómica mexicana
    , que
    llevo a su cocina a ser la primera en ser declarada por la Unesco Patrimonio
    Invaluable de la Humanidad.


    Ubicado
    en el mismo local que ocupara desde 1959 el restaurante México Lindo, primer
    restaurante mexicano de Madrid, en Iztac no hay nada qué no tenga un sentido y
    que convierta cada visita al restaurante en una experiencia completa. Desde el
    nombre, derivado de la historia de amor entre Iztaccíhuatl y Popocatépetl,
    hasta su personal (mexicano en su práctica totalidad), pasando por su salón y
    terraza decorados por el estudio de interiorismo
    Free Hand de la arquitecta
    mexicana
    Lourdes Treviño o cada detalle que ornamenta el restaurante… Todo en
    Iztac está minuciosamente orientado a la plena satisfacción del comensal que
    rápidamente se imbuye en un onírico viaje de colores, texturas y sabores lejos
    de equivocados tópicos, que era el principal propósito de su propietario, el
    carismático
    Jorge Vázquez.

    Al
    frente de su cocina, el chef Juan Matías interpreta en esta nueva carta una
    nutrida selección de recetas que, como suele ocurrir en cada carta, recorren a
    lo largo y ancho los treinta y dos estados que componen las nueve zonas
    gastronómicas de México.



    Entre
    sus nuevas creaciones destacan platillos como el
    tamalito de acelga con
    chiltomate tatemado y torrezno
    , los panuchos de cochinita pibil con si-kil-pak
    maya
    ,  los sopecitos de entrecot con velo
    ibérico
    , el imprescindible guacamole de molcajete que en esta ocasión se
    acompaña de un pico de gallo de mango, el refrescante
    gazpacho de aguacate con
    gelatina de menta y crujiente de tortilla
    o la versión de la popular ensalada
    César
    que pese a lo que se cree, tiene su origen en el país azteca.

    La
    carta de Iztac siempre tiene una ventana que mira al mar pensando en los miles
    de kilómetros de océano que bañan sus costas. Al imprescindible aguachile negro
    de camarones
    , acompañan esta temporada platos como los camarones culichis con
    salsa de tomatillo verde
    o la corvina tarasca con salsa de chipotle meco y
    crisantemo en tempura.

    Entre
    las opciones cárnicas platillos rotundos y contundentes como el chile ancho
    relleno de chicharrón prensado en salsa de frijoles
    o la costilla asada de
    Sonora con chile relleno y pan de elote.




    Tres
    tacos enmarcan la parte más emblemática y conocida de la cocina mexicana. El
    imprescindible taco árabe (que debe su nombre a los originarios tacos de kebab
    que con pan de pita realizaba la abundante inmigración libanesa y que en Iztac
    se elaboran con tortilla de trigo y con lagarto de cerdo ibérico), el taco
    rosarito
    (con camarones) o el callejero “taco de machitos” que promete
    convertirse en icónico esta temporada.



    El
    momento dulce de la carta corre a cargo de su fantástica pastry Sohaly Ventura que firma el broche con postres tan
    sugerentes como el milhojas de mazapán y chocolate o el digestivo postre de
    gelatina de mango y chamoy.




    La
    parte líquida de Iztac es igualmente cautivadora y rotunda. A sus obligatorias
    margaritas (para muchos, las mejores de Madrid), se suma la coctelería más
    especializada
    , cervezas mexicanas, micheladas, vinos mexicanos y nacionales y
    una buena selección de tequilas y mezcales
    con la que realzar cada uno de los
    platos.



    Pieza
    fundamental en Iztac es su imponente terraza, obra igualmente del estudio Free
    Hand, practicable y calefactada para poder utilizarse en cualquier época del
    año y que constituye ese oasis idílico en el centro de la ciudad tanto para
    disfrutar de las comidas y cenas en Iztac como para el más animado afterwork o
    la coctelería selecta.

  • El Jefe, un apasionante viaje gastronómico sin moverse de la mesa

    El Jefe, un apasionante viaje gastronómico sin moverse de la mesa

    Con el lema “Viajamos para cocinar, cocinamos para que tú viajes”, El Jefe propone un viaje por las distintas cocinas de la geografía española , así como por distintas cocinas del mundo en un momento en el que desgraciadamente viajar es complicado.



    Basando su propuesta en el producto de calidad, desde su sede en la madrileña calle de Alonso Cano, este restaurante es todo un referente en cocina viajera para disfrutar en cualquier momento del día. En la carta de EL JEFE hay opciones tanto para saborear recetas icónicas de Street Food de distintos países de manera más informal, como para degustar una selección de platos tradicionales de múltiples regiones españolas con un toque de creatividad, con especial foco en las carnes de Ávila.

    Los hermanos Alberto y José Ramón Dompablo son los creadores y gestores de este restaurante con un concepto único ubicado en el madrileño barrio de Chamberí con el que, de la mano de un equipo de profesionales de múltiples nacionalidades, han logrado dar forma al reto de combinar en una sola carta múltiples platos internacionales junto a una selección de sus recetas favoritas de España y carnes de Ávila de la máxima calidad. En todos ellos, prima la selección de producto de máxima calidad, el cual se trabaja con esmero incorporando toques de creatividad en su justa medida. 



    El espacio se reparte en distintos ambientes: la zona de la entrada con mesas altas, la sala de atmósfera con guiños a la inspiración colonial y la terraza exterior. En concreto, la entrada del local está presidida por un auténtico Food Truck habilitado para hacer las veces de barra y tras la que se ubica la cocina visible para el público. En verdad, este es un claro guiño a Chef, la aclamada road movie de Jon Favreu en la que un prestigioso cocinero de Los Ángeles termina por alcanzar el éxito recorriendo EE.UU. con su camión de comida itinerante. De hecho, la llamada Street Food o cocina callejera es uno de los pilares del concepto de EL JEFE y, por ello, en su carta se dan cita los platos más representativos de distintos países del mundo de esta variante gastronómica como son su Hot Dog Truck (salchicha ahumada sobre ternera avileña, mix de quesos y pepinillo agridulce); el Wok (salteado de verduras y setas con aguja 

    Teniendo en cuenta que España es un país cuya amplísima y variada gastronomía invita a perderse una y mil veces por cada uno de sus rincones disfrutando de productos y recetas fascinantes, la carta de EL JEFE también reúne una serie de estos platos tradicionales pero ensalzados con un toque de creatividad, tanto en lo relativo a ingredientes como a los procesos de elaboración. Así, por ejemplo, la Ventresca de Atún Rojo se marca a la parrilla y se acompaña con una salsa de gazpacho y tomatillos, mientras que la Sepia Salvaje, se cocina a la plancha y se sirve con alioli de ajo asado, espárragos trigueros, chip de ajo y aceite de albahaca. Además, hay recetas que sencillamente resultan adictivas como es el caso de la Panceta a Baja Temperatura, que alcanza una textura y punto de crujiente inigualable, o la clásica Tortilla “La Jefa”.
    Las carnes de Ávila son especialmente destacables en la propuesta gastronómica de EL JEFE, ya que enlazan directamente con la historia personal de sus propietarios, los hermanos Alberto y José Ramón Dompablo, originarios de esta ciudad castellana. Es por ello que, para su carta, seleccionan carnes únicas de esta procedencia (carnes de ternera joven de avileño y limousin ecológica de pastos de altura, un producto que, ya sea en forma de Entrecot o Chuletón de al menos 1 kilo, es la estrella indiscutible de la casa y razón por la que muchos clientes peregrinan hasta este restaurante. Parte de su éxito se basa también en el hecho de que en EL JEFE han desarrollado su propia técnica para trabajar estas carnes de máxima calidad teniendo en cuenta su peso óptimo (650 gr. para el Entrecot y 1,5kg como mínimo para el Chuletón) para que lograr el resultado deseado. Una técnica que respeta la tradición, pero que conecta con las técnicas modernas que proporcionan sus equipos de cocina. Gracias a esto, en el momento de llegar a la mesa, la carne conserva todos sus jugos proporcionando el espectacular sabor en esencia del producto.

    En el capítulo de los postres, triunfa entre sus clientes la Torrija de Brioche con crema pastelera casera caramelizada y helado artesano de vainilla. No obstante, son igual de exitosas la cremosísima Cheese Cake con jugo de frutos rojos y, sobre todo, “La Trama”, una composición de chocolate en distintas texturas: brownie líquido, mousse, helado y crujiente.

  • GABRIELA TABERNA, ESENCIA CASTIZA CON AIRES DEL SUR SIN PERDER EL NORTE

    GABRIELA TABERNA, ESENCIA CASTIZA CON AIRES DEL SUR SIN PERDER EL NORTE

    GabrielaTaberna nace como un espacio gastronómico que pretende convertirse en
    referencia en Majadahonda y en toda la zona oeste de la capital. Decorado con
    un exquisito gusto, Gabriela Taberna llama la atención nada más entrar por ser
    un lugar en que se busca el bienestar y la comodidad del comensal. En un primer
    espacio destinado a barra y mesas altas se sirven desde desayunos a aperitivos,
    pasando por una variada y completa carta de raciones con múltiples opciones
    para compartir.
     Tras la barra, la cocina
    vista
    deja a los comensales disfrutar de la experiencia de ver cómo se
    manipulan las materias primas antes de salir a escena. Al fondo del local, la
    zona destinada a restaurante pensada para esa comida familiar, de amigos o de
    trabajo en un ambiente mucho más tranquilo y relajado.

     

    Su
    propuesta culinaria respeta la esencia de la cocina de siempre, obedeciendo
    tres normas básicas: proximidad, estacionalidad y calidad en las materias
    primas, además de elaborar los platos con sencillez, mimo y cariño. Con esta
    hoja de ruta, Gabriela Taberna propone al comensal un apasionante viaje por las
    recetas más clásicas de la gastronomía española. Esencia castiza con influencias andaluzas sin perder el norte. Todo
    ello con el entrañable sabor de la taberna de siempre.


    Gabriela
    Taberna
    opta por llevar a un espacio vanguardista una cocina de esencia clásica
    y raíces tradicionales. Cocina de sabores en la que la temporada marque la
    carta y en la que el respeto a la mejor materia prima sea la base de una
    propuesta basada en la sencillez y en la honestidad. Gabriela quiere “recuperar
    el sabor”
    , rescatando platos tradicionales y recetas de esas “de siempre” que
    por efímeras modas se han ido olvidando.


    En
    su carta un primer apartado recoge todas esas raciones que no pueden faltar en
    ninguna taberna. Tan ricas, tan apetecibles y tan susceptibles de compartir. Patatas
    bravas, torreznos, oreja a la plancha con mojo picón, boquerones en vinagre,
    morcilla de Burgos…
    Difícil decidirse entre tanta exquisitez.


    Entre
    sus especialidades destacan su deliciosa ensaladilla rusa -cremosa y suave-
    que se acompaña de camarones, el riquísimo salmorejo cordobés, las gambas
    rojas estilo Gabriela
    , o el espectacular atún Gabriela “con ese aire muy
    del Sur”
    que cada día triunfa en sus mesas.


    Mención
    aparte merecen sus carnes y pescados en los que Gabriela no se la juega y opta
    siempre por primeras calidades a partir de las cuales su mano en la cocina
    consigue platos de magistral factura como su impresionante bacalao (al pil pil o al
    ajoarriero)
    , sus pescados del día, seleccionados cada
    mañana con mimo y rigor o sus fabulosas carnes (rabo de vaca madurada, solomillo,
    entrecot fileteado, lomo de vaca madurada, steak tartar…
    ).


    Y
    de postre, una cuidada selección de platos dulces como el brownie de chocolate, la tarta
    cremosa de queso
    o una sorprendente tarta de alcachofa
    rematan una carta para los paladares más exquisitos.


    En
    la parte líquida, buena selección de cervezas, vinos (más de treinta   referencias) y destilados para acompañar ese
    imperdonable momento de la sobremesa.

    Una
    amplia y privilegiada terraza
    acristalada con capacidad para más de 60 comensales
    completa el espacio y
    promete ser objeto de deseo esta temporada  
    convirtiéndose en ineludible punto de reunión y entretenimiento a
    cualquier hora del día o de la noche.


  • Concepto X, cocina de calidad en un entorno desenfadado

     Inaugurado en el verano del complicado 2020, Concepto X llega a la madrileña calle de Narváez con la intención de abrirse su hueco en una zona en la que predominan los comedores tradicionales y los restaurantes con solera. Al frente del mismo un empresario danés de raíces portuguesas, Paulo Jesús y un ejecutivo italiano, Andrea Vota se juntan en un proyecto en el que aúnan tradición y renovación tomando como base la cocina mediterránea.



    Ya su nombre, Concepto X, juega con esa X que en matemáticas define lo indeterminado, aquello que está por descubrir, dotando a su proyecto de un halo de misterio que siempre resulta atractivo al comensal.



    Pero a la postre, el propósito se reconoce con facilidad y se dirige a platos cercanos, de sello eminentemente español a los que se dota de guiños internacionales y de dosis de cocina fusión que dan ese toque diferente» a platos, en general,  de muy buena factura.

    Al frente de sus fogones, Diego Manzanares ( Zalacaín, La Parra, La Verónica…) propone una carta en la que es el producto quien marca el paso; una carta que tiene intención de cambiar dos veces al año aunque mantendrá aquellos platos que más demanda vayan teniendo.

    En nuestra reciente visita tuvimos ocasión de probar varias de las creaciones de Manzanares. Rica la ensaladilla rusa que se acompaña de huevo frito y chips de yuca; magníficos los garbanzos acompañados de lombarda escabechada y costilla; bueno el pulpo asado con calabaza; sobresaliente la urta a la roteña (tan complicada de encontrar en Madrid) y sensacional la costilla de angus con demi glace sometida a tres cocciones.



    La parte dulce de la carta es una creación del chef del chocolate, Fran Segura, campeón del mundo en la World Chocolate Master 2014. Como complemento, Concepto X cuenta con una buena selección de vinos, cervezas, vermús y destilados.



    El espacio, a cargo del estudio de interiorismo Triscaideca se divide en zona de barra y mesas altas, zona de restaurante y terraza. Muy recomendable. 



  • Prístino, sabores de siempre en un entorno actual

     La gastronomía, lo hemos comentado muchas veces, no es ajena a las modas y por tanto lo que en un momento «se lleva», años después deja de despertar  interés. Así, tras años en los que ha prevalecido la técnica y la vanguardia sobre la materia prima y la tradición, ahora  vuelve a exaltarse la calidad del producto y esas elaboraciones «de siempre» que vuelven a ponerse de moda.


    Así de los restaurantes en los que las técnicas sofisticadas, el nitrógeno y las esferificaciones eran  santo y seña, se vuelve -por efecto de la famosa ley del péndulo- a restaurantes que precisamente esgrimen el «menos es más» para apostar por propuestas en las que lo fundamental es la calidad de la materia empleada y en las que lo que se busca es la recuperación de esas recetas que todos, de una u otra forma, guardamos en nuestra memoria.

    Esa vuelta a las «casas de comidas» es una realidad y en Madrid se ha hecho patente en los últimos meses con aperturas como Sagrario Tradición, Candela, Quinqué o Prístino. Precisamente es  Prístino el restaurante que hoy reseñamos como recomendación Gastro y Gourmet.

    Prístino abre sus puertas a finales de 2019 lo hace precisamente con esa filosofía; tan aparentemente sencilla, pero tan ambiciosa al mismo tiempo. Y es que desde un elegante local del barrio de Chamberí, con una decoración en la que sentirse cómodo es inmediato, Prístino reivindica dos de los pilares básicos de la restauración. Buenas recetas en las que el producto es capital y servicio de sala, algo que incomprensiblemente habíamos denostado y que por fin vuelve a tener la importancia que nunca debió de perder.



    En su carta, un amplio abanico tan reconocibles como apetecibles. Croquetas melosas en ese punto perfecto de fluidez, ensaladilla rusa, torreznos, tortilla de patata, callos con pata y morro… Todo identificable al instante pero impecable tanto en presentaciones como en elaboraciones.



    En los principales, las carnes y pescados continúan la estela. Calamar de potera a la brasa, almeas a la sartén, lubina a la sal, merluza rebozada…conviven con opciones cárnicas de nivel. Fantástico el pollo de corral en pepitoria, chuletitas de cordero extremeño, cachopo, lomo de ternera... Multiplicidad de opciones para todos los gustos y paladares.



    Postres tradicionales como no podía ser de otra forma y bodega interesante con precios comedidos redondean una oferta que satisface a cualquiera. Como complemento a los momentos de pandemia, Prístino ha puesto en marcha su delivery, Mamotreto para los que prefieren no renunciar a las delicias del restaurante sin moverse de casa.


  • Limbo Player Two, segundas partes pueden ser muy buenas

    Limbo Player Two, segundas partes pueden ser muy buenas

     Acaba de aterrizar en la zona de Bernabéu Limbo Player Two, la secuela, podríamos decir, de aquel asador Limbo que situado en un hostel de Tribunal, nos sorprendía hace ya bastantes meses (es verdad que la pandemia nos ha desvirtuado el aspecto temporal). Limbo se presentaba como un asador moderno y desenfadado que sin embargo proponía una carta en la que su relación precio calidad quedaba patente y sus éxitos posteriores así lo han confirmado.

    Al igual que en el Limbo original, su propuesta gira
    en torno al horno de carbón y leña y un plato, el pollo a la brasa, como
    indiscutible protagonista. No obstante, la carta de Limbo Player Two pretende
    pasar de nivel llevando también el sello del reconocido chef Javier Brichetto,
    quien presenta ahora diversas y atractivas novedades. 


    De
    marcado carácter industrial, aunque con detalles en su decoración y puesta en
    escena que rezuman calidez y dotado de grandes ventanales, el restaurante se
    ha adaptado para acoger a una gran variedad de público, desde medio día hasta
    la noche. Este es un lugar para disfrutar de la
    gastronomía, la cerveza y la coctelería en cualquier momento del día. El espacio de Limbo Player Two, se divide en dos plantas y, dado que se
    ubica en una acogedora plaza, uno de sus enclaves más emblemáticos es sin duda
    su atractiva terraza acristalada que recuerda a una cabaña de madera y desde la
    que se disfruta de excelentes vistas sin ruido de tráfico ni coches alrededor.
    Otro de sus espacios más singulares es el reservado del piso superior, donde se
    ubica una mesa para compartir en privado en una estancia decorada con una
    librería y elementos vintage que rinden homenaje al pollo. 



    Aunque
    el Pollo asado al carbón marinado durante 48h. con ají panca y cerveza
    tiene todas las papeletas de ser la estrella de la casa junto a las míticas
    Costillas de cerdo ahumadas con salsa BBQ Jack Daniel’s,
    la carta de Limbo Player Two se presenta cargada de apetecibles novedades entre
    las que destacan, en el apartado de los entrantes: el Springroll de pollo
    con romesco de avellanas
    . A continuación, entre los platos
    principales, resulta especialmente llamativa la nueva Milanesa a la pizza
    de ternera con mozzarella, pimientos al rescoldo, aceitunas y tomate,
    que
    se puede acompañar con la Ensalada de judías verdes con aliño Thai de
    Sweet chili
    y/o las Patatas fritas cortadas a mano. Por
    supuesto, también están presentes las míticas guarniciones de Asador Limbo como
    la Patata de feria (patata asada rellena de queso ricota y parmesano)
    y los Tomates a la brasa con perejil y aceite de ajos asados a
    la cabeza. También, y para el momento dulce, no faltan seductoras propuestas
    como pueden ser el Cheessecake de queso brie con galleta de mantequilla
    o el Banoffee pie con toffee y nata montada de vainilla.

     


    Para
    acompañar semejante festín, Limbo Player Two dispone de todo tipo de bebidas
    con y sin alcohol, destacando su amplia selección de cervezas que incluye desde
    la castiza El Águila y El Águila sin filtrar hasta las internacionales
    Paulaner, Heineken o Hop House, además de un grifo de cervezas artesanales que
    se irán rotando y de las diferentes variedades de “Bastarda”, la cerveza
    artesana propia de Grupo La Musa. 


  • Limbo Player Two, segundas partes pueden ser muy buenas

    Limbo Player Two, segundas partes pueden ser muy buenas

     Acaba de aterrizar en la zona de Bernabéu Limbo Player Two, la secuela, podríamos decir, de aquel asador Limbo que situado en un hostel de Tribunal, nos sorprendía hace ya bastantes meses (es verdad que la pandemia nos ha desvirtuado el aspecto temporal). Limbo se presentaba como un asador moderno y desenfadado que sin embargo proponía una carta en la que su relación precio calidad quedaba patente y sus éxitos posteriores así lo han confirmado.

    Al igual que en el Limbo original, su propuesta gira
    en torno al horno de carbón y leña y un plato, el pollo a la brasa, como
    indiscutible protagonista. No obstante, la carta de Limbo Player Two pretende
    pasar de nivel llevando también el sello del reconocido chef Javier Brichetto,
    quien presenta ahora diversas y atractivas novedades. 


    De
    marcado carácter industrial, aunque con detalles en su decoración y puesta en
    escena que rezuman calidez y dotado de grandes ventanales, el restaurante se
    ha adaptado para acoger a una gran variedad de público, desde medio día hasta
    la noche. Este es un lugar para disfrutar de la
    gastronomía, la cerveza y la coctelería en cualquier momento del día. El espacio de Limbo Player Two, se divide en dos plantas y, dado que se
    ubica en una acogedora plaza, uno de sus enclaves más emblemáticos es sin duda
    su atractiva terraza acristalada que recuerda a una cabaña de madera y desde la
    que se disfruta de excelentes vistas sin ruido de tráfico ni coches alrededor.
    Otro de sus espacios más singulares es el reservado del piso superior, donde se
    ubica una mesa para compartir en privado en una estancia decorada con una
    librería y elementos vintage que rinden homenaje al pollo. 



    Aunque
    el Pollo asado al carbón marinado durante 48h. con ají panca y cerveza
    tiene todas las papeletas de ser la estrella de la casa junto a las míticas
    Costillas de cerdo ahumadas con salsa BBQ Jack Daniel’s,
    la carta de Limbo Player Two se presenta cargada de apetecibles novedades entre
    las que destacan, en el apartado de los entrantes: el Springroll de pollo
    con romesco de avellanas
    . A continuación, entre los platos
    principales, resulta especialmente llamativa la nueva Milanesa a la pizza
    de ternera con mozzarella, pimientos al rescoldo, aceitunas y tomate,
    que
    se puede acompañar con la Ensalada de judías verdes con aliño Thai de
    Sweet chili
    y/o las Patatas fritas cortadas a mano. Por
    supuesto, también están presentes las míticas guarniciones de Asador Limbo como
    la Patata de feria (patata asada rellena de queso ricota y parmesano)
    y los Tomates a la brasa con perejil y aceite de ajos asados a
    la cabeza. También, y para el momento dulce, no faltan seductoras propuestas
    como pueden ser el Cheessecake de queso brie con galleta de mantequilla
    o el Banoffee pie con toffee y nata montada de vainilla.

     


    Para
    acompañar semejante festín, Limbo Player Two dispone de todo tipo de bebidas
    con y sin alcohol, destacando su amplia selección de cervezas que incluye desde
    la castiza El Águila y El Águila sin filtrar hasta las internacionales
    Paulaner, Heineken o Hop House, además de un grifo de cervezas artesanales que
    se irán rotando y de las diferentes variedades de “Bastarda”, la cerveza
    artesana propia de Grupo La Musa. 


  • Pancipelao, el tradicional cocido de La Clave llega a Vallecas

    Pancipelao, el tradicional cocido de La Clave llega a Vallecas

    El restaurante de cocina
    tradicional española Pancipelao, situado en el madrileño distrito de Vallecas,  ofrece el menú de cocido madrileño en cuatro vuelcos
    más económico de la capital, cada lunes a 12€
    .Con la esperanza puesta en las comidas y cenas navideñas, su
    propietario Tomás Gutiérrez ha invertido más de 120.000€ en una profunda
    reforma del local, antes conocido como la marisquería El Faro. “Se ha
    transformado en un rústico mesón de los de toda la vida con tres amplios
    comedores y cocina abierta”
    , apunta el empresario.

     


    De la mano del carismático chef toledano Pepe Filloa (más de 40
    años al servicio del fogón y la cazuela), Pancipelao apuesta por las comidas
    con emblemáticos guisos de cuchara como el cocido madrileño servido en cuatro
    vuelcos, la fabada asturiana y las fabes con perdiz
    . Sin olvidar otros
    clásicos: callos a la madrileña, conejo asado, rabo de toro estofado a la
    cordobesa…

     


    Además,
    arroces y asados son las principales especialidades de una carta rotacional que
    supera las 60 referencias, enriquecida con numerosas sugerencias del día y
    especial atención a los productos de temporada. Así, las verdinas con boletus y
    carabineros y las alcachofas de la ribera navarra del Ebro con ibéricos

    destacan entre sus delicias otoñales.

     


    El garbanzo castellano desembarca en pleno Vallecas. Pancipelao incorpora el popular cocido en cuatro vuelcos del cocinero toledano (croqueta de pringá, sopa, garbanzos y verduras, y viandas), que viene de obtener en el restaurante La Clave (Velázquez, 22) la Mejor Nota Media del Club de Amigos del Cocido en sus 30 años de historia. Se sirve de lunes a domingo por 21€ (sin pan, bebida ni postre). El cocido también puede encargarse para recogida en el local.

     


    Por primera vez en el barrio de Vallecas este guiso tan arraigado
    al pueblo de Madrid, cuyo origen se remonta a la ‘olla podrida medieval’, puede
    maridarse con cava catalán
    , en un menú cerrado de 35€ (con pan bebida y
    postre). Por 30€ con Rioja o Ribera.

     

    Cuatro tipos de arroces reúnen los
    sabores del litoral valenciano: la auténtica paella, el arroz negro con sepia,
    el arroz con conejo y caracoles y el arroz con carabineros. Sin olvidar el
    arroz ciego típico del Mar Menor de Murcia. De los asados castellanos, destacan
    la paletilla de lechal y el cochinillo al estilo segoviano. Entre los pescados,
    bacalao al gusto (a la vizcaína y al horno).

     


    Con
    predilección por la materia prima nacional, barra y terraza continúan el viaje
    por las cocinas regionales: de la frescura de la costa andaluza (chocos
    gaditanos y gamba de Huelva)
    a la calidad de la carne norteña (cachopo de
    ternera asturiana y solomillo de vaca vieja gallega).
    Además, huevos rotos con
    zamburiñas y trufa, cecina de león, morcilla de Burgos, mollejas de lechal,
    boquerones a la bilbaína, chipirones rellenos en su tinta…
    Para chuparse los
    dedos.

     

    Una
    veintena de clásicos componen la carta de vinos
    , con Reservas de gama alta como
    el Rioja Viña Ardanza y el Ribera Malleolus de Emilio Moro, idóneos para regar
    las carnes rojas. Para los arroces y pescados, el rosado Chivite Las Fincas de
    Arzak
    y los blancos Señorío de Blanca Peña, Godello y Albariño. Dando juego, el
    versátil Ribera Pagos de Quintana, Roble y Crianza.