Autor: Javier Munárriz

  • PAULINO, UN REFERENTE EN LA BUENA MESA

    PAULINO, UN REFERENTE EN LA BUENA MESA

    No
    es ningún secreto que lo difícil no es abrir un restaurante; lo complicado es
    mantenerlo en el tiempo. No es lo importante dar de comer, sino dar bien de
    comer. Por eso cuando uno encuentra lugares que llevan ni más ni menos que la
    friolera de 64 años haciendo perfectamente las cosas cada día, descubre
    rápidamente que la buena mesa, la c
    ocina tradicional y los platos hechos con
    tiempo y cariño jamás pasarán de moda.



    Viene
    todo ello a cuento de la reciente visita que hicimos hace unos días a todo un
    clásico del que se habla mucho menos de lo que sin duda merece. Me refiero a
    Paulino, un cocinero de raza que desde hace 64 años lleva dando de comer a los
    madrileños y que mantiene toda la frescura y el cariño al comensal que le hizo
    famoso.


    Hubo
    un tiempo en Madrid en que Paulino era conocido como “el Zalacaín del pueblo” y
    lo era porque su cocina era tan impecable y perfecta como la de aquel Zalacaín,
    pero a unos precios comedidos que lo situaba al alcance de cualquier bolsillo.



    Aquel
    restaurante Paulino de la calle Alonso Cano, dio hace más de 15 años un nuevo
    Paulino situado en la calle Jordán, junto a la plaza de Quevedo, que fue el que
    visitamos hace unos días. En un local que originariamente fue una carpintería,
    Paulino de Quevedo se distribuye en una zona de barra y raciones y un amplio
    comedor posterior con un encanto que uno no se imagina desde fuera.


    En
    su carta encontramos platos tradicionales ligeramente reinventados. Confieso
    que a priori imaginaba una carta más clásica y tradicional, pero Paulino ha
    sabido adaptarse a los tiempos y a las novedades y sin perder el fiel de la
    cocina clásica sí consigue dar a esas recetas de siempre un toque personal que
    las convierte en diferentes.



    Llega
    así a la mesa un plato aparentemente sencillo, pero de ejecución y sabor
    perfecto; algo tan simple como un tomate pera asado a baja temperatura y
    acompañado de ramallo (alga también denominada codium y con un sabor inequívoco
    a percebe) advierte inmediatamente de la talla del cocinero que tenemos
    delante. Sabores delicados e intensidad en su justa medida preparan las papilas
    para un festival de platos en los que la nota común es la perfecta ejecución y
    el exquisito punto de cada uno de ellos.



    A
    un magnífico hummus de cocido madrileño y picadillo de chorizo siguen unos
    espectaculares espárragos verdes de primavera albardados en panceta ibérica en
    un perfecto punto y a los que acompaña una delicada vinagreta de pistachos.



    Muy
    correcto un tataki de presa ibérica servido junto a un chimichurri de piña y
    sensacional un ragout de lubina de estero y verduritas de temporada. Concluimos
    con una deliciosa pierna de lechal deshuesada de excelente sabor. Como ven
    platos tradicionales, pero con ese inequívoco toque personal de Paulino.
    Postres coherentes con el nivel y precios de esos que cada vez se ven menos en
    Madrid. Encontrar segundos platos de carne y de pescado en torno a 17 euros y
    con el nivel de Paulino no es tarea fácil. Se lo aseguro. De esos restaurantes
    que hay que visitar sí o sí.

  • RESTAURANTE KOMA, MAGNÍFICAS SENSACIONES EN LA SIERRA MADRILEÑA

    RESTAURANTE KOMA, MAGNÍFICAS SENSACIONES EN LA SIERRA MADRILEÑA

    Situado dentro del pequeño y encantador
    Hotel Box Art La Torre de Collado Mediano, el mismo lugar en que hasta hace
    unos meses estuviera el restaurante El Invernadero de Rodrigo de la Calle, se
    encuentra el restaurante Koma. El restaurante en cuestión está asesorado por
    Fernando Limón, uno de los cocineros más sorprendentes e imaginativos que uno
    puede encontrar en la sierra madrileña y que desde su restaurante La Sopa Boba
    ejecuta una cocina fusión bastante inclasificable tan convincente como
    divertida y que desde ya les aconsejo visitar.



    Pero centrémonos en Koma. Koma aunque
    asesorado por Fernando tiene al frente de su cocina a una magnífico cocinero,
    Javier Molero que tras una dilatada experiencia (Casa Marcial, StreetXO…)
    plantea una propuesta gastronómica interesante y que se aleja de los parámetros
    más típicos y tópicos que suelen encontrarse en las cercanías de la capital.



    Es cierto que en sus platos hay
    evidentes guiños a diferentes cocinas del mundo y que ese toque asiático que
    tan bien domina Limón se deja ver en buena parte de ellos, pero al fin y a la
    postre la oferta de Koma es, en esencia, una sucesión de buenos platos, ricos,
    con elaboraciones irreprochables y con un nivel más que notable.


    Resultón el falso niguiri con kimchi
    casero da paso a unas magníficas gyozas de carabineros con salsa Thai y
    semillas de chia, un plato que nos sitúa en el gran nivel de Molero.
    Continuamos probando algunos de sus nuevos platos; muy buen nivel tanto en el
    brioche de eneldo, salmón gravlax y pepinillos como el pan bao con panceta
    asada y hoisin de fresa.


    Entre los principales destacar un
    magnífico tataki de atún rojo que se acompaña con babaganoush (berenjena
    ahumada) y pesto de algas, el pez mantequilla marinado en miso con shitakes
    encurtidas y una muy correcta carrillera de ternera al curry rojo con risotto
    de trigo sarraceno.


    Postres coherentes con el nivel señalado
    con un muy buen tiramisú de haba tonka y un sabroso lemon pie con fruta de la
    pasión.


    Bodega correcta con precios moderados en
    la que nos encontramos con ese “gitano pelirrojo” que tiene a Fernando Limón
    detrás de él y que nunca defrauda. Precios comedidos y servicio de sala atento
    y cercano lo convierten en una estupenda opción para estos meses de primavera
    verano.



    El broche perfecto a la experiencia es
    pernoctar en el hotel Box Art La Torre. Sus propietarios, Pilar y Ángel, han dispuesto
    todo para el absoluto disfrute de sus clientes. 7 habitaciones cuidadosamente
    decoradas y con abundantes piezas de arte, spa, masajes, alquiler de bicicletas…
    son el perfecto complemento a una experiencia gastronómica que promete coger
    solidez a corto plazo. Muy recomendable.

    Paseo de Rosales, 48 – Collado Mediano,
    28450 MADRID


    https://www.latorreboxarthotel.es/es/el-hotel/

  • Las pizzas digestivas y diferentes de Fratelli Figurato

    Las pizzas digestivas y diferentes de Fratelli Figurato

    Recientemente
    ha abierto sus puertas en el barrio de Chamberí, Fratelli Figurato, el proyecto
    empresarial de los hermanos Riccardo y Vittorio Figurato que llevaban años con
    la idea de ofrecer la auténtica pizza napolitana innovando en su elaboración
    con diferentes harinas y fermentaciones con el fin de conseguir un producto
    mucho más ligero y digestivo que las tradicionales pizzas.



    Así
    ofrecen en carta tres variedades diferentes de masas: la integral, la cinco
    cereales y la tradicional. Después, el tratamiento que dan a la masa, que se
    deja fermentar al menos durante 36 horas, termina por proporcionar al producto
    una ligereza y un sabor muy diferente al que estamos acostumbrados, porque la
    pizza entra en el horno únicamente cuando ha terminado su proceso de
    fermentación.



    Una
    vez  fermentada, se hornea únicamente la
    base de la pizza con los ingredientes base (tomate, mozzarella, crema de
    calabaza, etc) para, nada más salir del horno, añadir los ingredientes de cada
    receta (la mayoría de ellos de procedencia italiana), consiguiendo así una
    potenciación del sabor del producto final. Hay que destacar que las pizzas se
    hornean en un horno eléctrico Izzo que cuenta con piedra refractaria que
    permite que la pizza no se queme, a la vez que eleva la pureza de los sabores
    al máximo nivel ya que los sabores no se ocultan tras las cenizas.



    En
    carta lo que nos encontramos son 12 pizzas divididas en tres categorías,
    tradicionales, frescas y no convencionales y en este último apartado donde
    tienen cabida las más originales creaciones de Riccardo.



    La
    carta de la pizzería se completa con una serie de entrantes típicos de Italia como
    los piccolinos, “pequeños abre boca – mientras esperas tu pizza” de productos
    italianos (mortadella, tomates secos, etc.), y se cierra con una variedad de
    postres italianos, entre los que sobresale el cannolo de Sicilia, una cubierta
    de masa frita y crujiente, rellena con una mezcla de crema de queso ricotta y
    naranja y  el tradicional tiramisú.


    Recientemente
    han creado un servicio de delivery que permite que pueda disfrutase de sus
    pizzas en cualquier domicilio de la capital.

  • RUGANTINO CASA TUA, QUIÉN TUVO, RETUVO

    RUGANTINO CASA TUA, QUIÉN TUVO, RETUVO

    Pocos serán los madrileños o visitantes
    de la capital de más de cuarenta años que no hayan bajado alguna vez en su vida
    las míticas escaleras del restaurante Rugantino. Eran años es los que la
    gastronomía no estaba tan internacionalizada y en los que visitar un
    restaurante especializado en comida italiana resultaba casi exótico. ¡Cuántas
    vueltas da la vida!



    Rugantino era eso que ahora las revistas
    de estilo de vida denominan “place to be”, ese lugar al que iba el famoseo,
    políticos, periodistas (su ubicación junto a los estudios de la emisora de
    radio Antena 3 en la calle Oquendo tenía bastante culpa de todo ello) y en el
    que además se comía rico por un precio moderado.


    En aquellos tiempos formaba parte del
    grupo VIP´S que por entonces vivía sus años dorados.



    Pero con el paso de los años y la
    llegada de nuevos conceptos gastronómicos, Rugantino fue apagándose hasta caer
    en el más absoluto de los olvidos. Fue hace unos meses cuando un ex directivo
    del grupo Sigla ( VIP´S ), Ignacio Bonilla, se hizo con el restaurante con el
    anhelo de resucitarlo.



    Tras un lavado de cara del local (aunque
    sus bóvedas siguen generando el mismo impacto que antaño), no hay nada mejor
    que cuando algo ha funcionado tratar de mantener su esencia. Y básicamente eso
    es lo que se ha hecho con Rugantino que ha incorporado en esta nueva etapa el
    apellido Casa Tua.


    Su propuesta sigue siendo muy similar a
    aquella que nos cautivó hace décadas. Sus patatas con salmón y holandesa, ese
    mítico “paja y heno”, sus pizzas, su milanesa… Comer ahora en Rugantino es para
    muchos (me incluyo) recuperar parte del pasado y hacerlo a través de la memoria
    del sabor.



    Poco más que decir. Sigue comiéndose muy
    bien a precios contenidos. Ahí radicaba su éxito y eso, fíjense, permanece
    inalterable. Si lo conocieron, vuelvan; revivirán al instante parte de su
    pasado. Si no lo conocieron, sepan que están a tiempo.

    http://www.rugantino.es/

  • TARAMARA, COCINA VIAJERA JUNTO AL CAMPO DE LAS NACIONES

    TARAMARA, COCINA VIAJERA JUNTO AL CAMPO DE LAS NACIONES

    Hace
    ya un par de años que los hermanos Sergio y Roberto Hernández abandonaron La
    Chusquery en el barrio de La Latina para crear Latasia en el paseo de la
    Castellana. Cocina imaginativa con bastante fusión sobre todo con Sudamérica y
    el sudeste asiático. Tras el éxito obtenido con Latasia, hace seis meses
    decidieron crear un nuevo restaurante en la zona del Campo de las Naciones. Así
    nace Taramara, un concepto que a priori los hermanos Hernández proyectaban
    diferente a Latasia, pero en el que el paso de los meses ha provocado que
    muchos clientes de Latasia hayan recalado en sus mesas buscando esa misma
    cocina viajera. En sus meses de existencia la carta de Taramara se ha ido
    aproximando a la de Latasia, lo cual desde mi punto de vista me parece un
    acierto.



    En
    su propuesta, opciones interesantes, platos de contrastes, de guiños evidentes
    a diferentes cocinas y sabores que resultan plenamente convincentes.



    Llega
    así a la mesa dos de los platos estrella de Latasia, su ensaladilla rusa en una
    vertiente más tradicional y un fantástico ceviche de corvina que se acompaña de
    maíz cancha y de un puré de camote (tubérculo de sabor dulce). Seguimos con un
    magnífico tartar de zamburiñas con aliño thai, fresco y cítrico, con notas de
    chili dulce y uvas de mar.

    Entre
    los principales nos decantamos por la raya con curry rojo y berberechos y un
    muy correcto taco de bellota puro al carbón con tikka masala y arroz chaufa. Lo
    dicho, abundancia de contrastes y texturas que provocan sabores convincentes y
    creaciones redondas.



    Local
    amplio y luminoso del que el estudio de interiorismo Lab Matic ha sacado el
    máximo provecho. La zona central que recibe al comensal está presidida por una
    amplia barra que cuenta con una carta de raciones y medias raciones muy
    pensadas para ser compartidas. A un lado, el salón principal, decorado con
    muebles originales de los años sesenta, una chimenea y madera de nogal tipo
    club privado; al otro, un tercer espacio más íntimo, con vistas a la cocina
    abierta. Interesante y recomendable.

  • LAS TORTILLAS DE GABINO, TORTILLAS Y MUCHO MÁS

    LAS TORTILLAS DE GABINO, TORTILLAS Y MUCHO MÁS

    Nino
    Redruello

    es un magnífico cocinero que ha sabido hacer su propio hueco en la gastronomía
    madrileña. Tras haber trabajado durante varias temporadas en el mítico
    restaurante familiar de La Ancha y
    haberse formado en la escuela de Luis
    Irízar
    , Redruello pasó por fogones tan conocidos como Arzak, El Bulli,
    Lindsay House en Londres, Akelarre o El Cenador de Salvador. Fue en 1995 cuando
    decidió abrir su propio proyecto y surgió así Las Tortillas de Gabino; posteriormente vendrían La Gabinoteca, Fismuler y recientemente la extensión barcelonesa de Fismuler.


    Las Tortillas
    de Gabino

    es uno de esos sitios en los que difícilmente uno se siente defraudado.
    Ambiente agradable, salón acogedor decorado por el estudio Arquitectura Invisible del hermano de Nino, cocina rica de
    esa que gusta a todo el mundo, precios comedidos…todo parece estar dirigido al
    disfrute del cliente.


    No es por ello extraño que sus mesas se
    abarroten tanto entre semana como en fines de semana y es que cuando se come
    bien, el servicio es diligente y profesional (sensacional la labor de Ekaitz Almandoz a cargo de la sala) y
    los precios son coherentes, la recompensa termina llegando.


    En su propuesta gastronómica producto
    seleccionado con mimo a diario que hace que la carta sea diferente cada día
    según la oferta del mercado y recetas tradicionales en las que puntualmente se
    introduce algún toque más vanguardista.


    Navajas gratinadas, boquerones en adobo,
    judías verdes con crema de guisantes, albóndigas, guisos diferentes cada día…
    resulta obligatorio dejar espacio para sus afamadas tortillas. El nombre del
    restaurante se debe a Gabino, un cocinero que trabajaba en La Ancha y que según
    el padre de Nino «hacía las tortillas como nadie». La estrella de la
    casa es la tortilla y entre su amplia variedad destacan La Velazqueña (la
    clásica que hacía Gabino), la trufada o la guisada con callos. Decidan la que
    decidan, acertarán.

    Si después les queda hueco el inevitable
    escalope Armando, presente en todos
    los establecimientos de la familia, es una opción perfecta.
     

  • CAFÉ COMERCIAL, HISTORIA, MEMORIA Y GASTRONOMÍA

    CAFÉ COMERCIAL, HISTORIA, MEMORIA Y GASTRONOMÍA

    Algo se detuvo en la historia de Madrid
    el día en que nos enteramos de que el Café Comercial cerraba sus puertas. Y no
    solo en la historia genérica, sino en las historias personales de cada uno de
    los visitantes, madrileños o foráneos, que hemos disfrutado durante tantas
    décadas de tan singular espacio.



    Por fortuna para todos, en septiembre de
    2017 y tras unos meses cerrado, el Café reabrió sus puertas. Redecorado (en lo
    que la normativa permitía redecorar) por el estudio Madrid in Love, el
    Comercial sigue manteniendo lo que nunca debería de perder, su esencia.



    El chef Pepe Roch se ha encargado de
    crear una carta que apuesta por el regreso a los sabores castizos con especial
    protagonismo del producto de Madrid. El resultado es una cocina sincera y
    honesta que sorprende para el bajo nivel gastronómico que muchos de estos cafés
    históricos suelen tener en otros puntos del mundo, máxime cuando se trata de
    zonas tan turísticas como lo es en la que el Comercial se ubica.



    Platos convincentes, con materia prima
    de innegable calidad y en los que las ejecuciones son impecables conforman una
    carta amplia e interesante con la que es seguro salir satisfecho.



    Platos como las croquetas elaboradas con
    leche de Guadarrama, mejillones tigre, taquitos de merluza, secreto ibérico con
    revolconas, canelón de rabo de toro… dibujan un apetecible panorama en el que
    el nivel se mantiene con regularidad.


    Los fines de semana ofrece la
    posibilidad de brunch, incluso de un sugerente arroz abanda con chipirones y
    gambones, en el que se aprecia el particular toque ahumado que le da el Josper.



    En cuanto a coctelería , el Café
    Comercial cuenta con 15 opciones como Martini, Cosmopolitan o Manhattan para
    los amantes de los clásicos; Mojito, Daikiri o Piña Colada para los amigos de
    lo exótico y Moscow Miller, Surf on Blue o Tequila Sunrise para los más
    viajeros. La oferta líquida la completa una amplia carta de vinos con numerosas
    referencias nacionales, entre las que también caben otras internacionales y
    generosos, además de la opción de pedir botellas en formato magnum.

    http://cafecomercialmadrid.com/

  • BEAT, VANGUARDIA MEDITERRÁNEA

    BEAT, VANGUARDIA MEDITERRÁNEA

    Seguimos en nuestra escapada a la
    localidad de Calpe. Si hace unos días les hablaba de Audrey´s, hoy nos
    trasladamos al hotel boutique Cook Book y allí encontramos un restaurante que
    sorprende de principio a fin, Beat.



    En un luminoso comedor dominado por los
    tonos blancos, la propuesta gastronómica de Beat se fundamenta en la
    personalísima cocina de autor de su chef , José Manuel Miguel que consigue
    creaciones verdaderamente sorprendentes en torno al producto de la zona, un producto
    que habitualmente se trata en recetas tradicionales pero que resulta inusual en
    cocina de carácter mucho más creativo. El resultado, óptimo a todas luces.



    José Manuel Miguel se formó con algunos
    de los mejores chefs de nuestro país, como Martin Berasategui o Joan Mari
    Arzak, para posteriormente emigar a París donde en siete años se reveló como
    una de las grandes sorpresas de la cocina de vanguardia al frente de los
    restaurantes Il Vino y Goust. En el primero mantuvo la estrella Michelin
    conseguida por su predecesor mientras que en el segundo obtuvo la primera,
    convirtiéndose en el único cocinero español en ostentar una estrella Michelin
    en la capital francesa en aquel momento.

    Magnífico nivel en los primeros snacks
    del menú que ponen en situación del nivel del chef que tenemos delante.
    Sobresaliente entre ellos el mochi de espencat y pulpo seco, el parfait de
    hígado de rape con salsa de soja, el bombón de coliflor blanco y un sensacional
    royale de foie grass con erizo de mar.



    Entre los principales el nivel se
    mantiene con comodidad. Sorprendente el bogavante azul con sopa de col
    lombarda, irreprochable el arroz con calamar y salsa holandesa de su tinta y
    perfecto de punto y de sabor un pato canetón que se acompaña de purés de
    cebolla y remolacha.



    Creaciones en suma que destilan una
    sutil y depurada técnica y que conforman un soberbio menú en el que la
    coherencia y la regularidad son constantes en todo momento. Como complemento un
    magnífico servicio de sala dirigida por Gonzalo Alonso, maitre y sumiller que
    confiere cercanía y profesionalidad. Muy recomendable.

    https://thecookbookhotel.com/restaurante-beat

  • BANG COOK, EL HERMANO PEQUEÑO DE SILK AND SOYA LLEGA AL CENTRO DE MADRID

    Fue en el año 2015 (ha llovido bastante
    desde entonces) cuando un restaurante en Alcobendas , Silk and Soya, comenzó a
    fusionar cocina mediterránea y tailandesa en un macro complejo que marcó un
    hito en esto de la cocina fusión que en aquellos años no estaba tan
    popularizado como lo está en la actualidad.



    Pues bien, sus propietarios desde hace
    escasas semanas han trasladado un concepto similar al centro de Madrid con el
    nombre de Bang Cook. El nuevo local conjuga música, coctelería y cocina thai
    tanto tradicional como versionada, siempre bajo el prisma de popularizar dicha
    cocina a precios más que asequibles.


    Bang Cook recoge en decoración la
    esencia de la capital tailandesa, sus animadas y caóticas calles, sus
    bulliciosos mercados y lo más representativo de su gastronomía. El restaurante
    está decorado con elementos propios del paisaje urbano (verjas, catenarias,
    tuberías vistas, ladrillo perforado, grafitis y neones) pero, también, con
    abundante vegetación y algunas piezas de estilo oriental inspiradas en la
    ornamentación palaciega de Tailandia.


    En su propuesta un amplio abanico de
    platos basados tanto en la Royal Thai (la cocina real tailandesa), como en el
    street food como en recetas basadas en la cocina casera más tradicional y menos
    conocida. Platos en su mayoría coloridos y resultones, divertidos y más que
    correctos si asumimos que estamos hablando de un ticket medio de 25 euros por
    persona.


    Completan la propuesta otros clásicos de
    la gastronomía internacional como los rollitos de verduras, los bibimbaps
    coreanos o la hamburguesa japo que encuentran acomodo entre tanto plato repleto
    de sabor y color.



    Para acompañar todo ello Bang Cook
    dispone de una original carta de cócteles de creación propia. Interesante.


    https://bangcook.es/

  • AUDREY´S , COCINA MEDITERRÁNEA DE PROXIMIDAD EN CALPE

    AUDREY´S , COCINA MEDITERRÁNEA DE PROXIMIDAD EN CALPE

    Hoy viajamos hasta tierras alicantinas y
    concretamente en Calpe hacemos parada y fonda por alguno de sus restaurantes
    más representativos. Comenzamos por Audrey´s , un restaurante situado en el
    hotel Diamante Beach que recientemente ha obtenido su primera estrella Michelín.


    Allí, un cocinero -Rafa Soler- con una
    exquisita formación (con Martín Berasategui en Lasarte, Fermí Puig en Drolma y
    en el parisino L’Atelier de Joël Robuchon), propone una cocina netamente
    mediterránea en la que resalta el producto autóctono en elaboraciones cuidadas
    de esmerado trabajo.


    En sus platos es fácil reconocer tanto
    ese producto kilómetro cero como esos sabores tradicionales que perviven en la
    memoria de todos, pero reinterpretados bajo el prisma personalísimo de Soler,
    un chef cuya cocina se ha definido como “enogastronómica” por su implicación
    con los productos de su tierra y por trabajar siempre con agricultores,
    carniceros y pescadores de su entorno.


    Cocina, en suma, honesta y trabajada que
    supone un apasionante recorrido por el producto local que va mucho más allá del
    producto del mar Mediterráneo (de donde son la gamba roja, el hinojo marino, la
    salicornia, la sepia, la caballa, el salmonete de roca o el Peix de Calp que
    utiliza en su cocina); Soler igualmente busca proveedores de la huerta
    levantina (donde nacen ingredientes como el garrofón, los tomates o las
    habitas) y del humedal, de donde llega el arroz que el chef borda por su origen
    valenciano.




    En su menú degustación resaltar platos
    como el canari con el que abre dicho menú en el que un bombón de horchata y
    lima prepara las papilas para el festín que se aproxima. Magnífica su coca de
    Dacsa de la marina, su peix de Calpe a la salmeuniere (original fusión de la
    meuniere francesa con las salazones levantinas) o una resultona ensalada de
    navajas con alimonados y manzana.


    Sobresaliente y refrescante el plato de “texturas
    de tomate” en el que combina los tomates frescos de Benissa, con tomates
    encurtidos, sopa de tomate y un conseguidísimo helado de tomate. De igual nivel
    una delicada ventresca de atún de La Vila acompañada de aguacate y queso
    fresco. Entre los principales destaca un sabroso arroz de pimientos asados con
    tuétano y pilota y una paletilla de cordero lechal magistralmente acompañada de
    setas silvestres y una crema dulce de boniato.



    Como complemento a esta cocina de
    altura, Audrey’s cuenta con una imponente bodega diseñada por César Hernández
    (maître y sumiller del restaurante) que recoge 150 referencias de diferentes
    nacionalidades entre las que sobresalen una escogida selección de champagnes de
    pequeño productor y los vinos de la zona de Valencia y Alicante.



     http://www.audreys.es/