Nunca he conseguido entender porqué cada mes de octubre y marzo nos enfrentamos a un cambio de hora que positivo trae muy poco y que cada vez más personas estimamos innecesario. Lejos de crear polémica al respecto vamos a ofreceros una serie de marcas gourmet que, con seguridad, os harán más llevadero (y sabroso) el dichoso cambio.
1.- BODEGAS DOCAMPO: En las fértiles riberas donde el río cruza la geografía ourensana, Bodegas Docampo elabora paisajes líquidos que capturan el alma del Ribeiro. Su porfolio de vinos traza un mapa de autenticidad donde conviven referencias tan consolidadas como Viña do Campo, la vibrante finura de sus monovarietales de Treixadura —con su inconfundible perfil fresco y aromático—, la elegante complejidad de sus elaboraciones de Godello y la expresiva vitalidad de su tinto Mencía, un vino que recupera la tradición más genuina de los tintos atlánticos con su frutosidad sincera y su paso fluido. Todas estas referencias están marcadas por esa salinidad inconfundible y el respeto absoluto a una viticultura tradicional que busca la máxima expresión del terruño sin distracciones superfluas.

Ese rigor vitícola brilla este 2026 con luz propia gracias a Finca Pazo Carballo, distinguido con la medalla de oro en el concurso internacional Mundus Vini. Nacido del ensamblaje de Treixadura y Loureira en un histórico pazo agrícola, este vino despliega una nariz vibrante y una boca amplia dotada de una acidez milimétricamente equilibrada. Un reconocimiento internacional que consagra el esfuerzo de una bodega volcada en emocionar a través del paisaje, cuya experiencia enoturística se completa al disponer de un establecimiento hotelero frente a las instalaciones llamado Hotel Pazo Carballo.
2.- CONSERVAS CATALINA: Hay una forma sencilla de reconciliarse con las tardes más cortas: abrir una lata especial, preparar la mesa y disfrutar de un buen aperitivo. Las anchoas con mantequilla y café de Conservas Catalina encajan en ese plan con una combinación capaz de sorprender incluso a quienes conocen bien las conservas gourmet. El punto de partida está en el mar y en el tiempo: anchoas de la costera de primavera, maduradas durante más de un año en salazón. A esa materia prima, la conservera de Santoña suma mantequilla artesana de La Pasiega, elaborada en La Cavada, y café de Colombia cien por cien arábica de Café Dromedario. Tres productores cántabros aportan su oficio a una misma receta.

En boca, la intensidad de la anchoa se combina con la suavidad de la mantequilla y una presencia de café que evita el amargor. Aparecen recuerdos de toffee y caramelo de café con leche, mientras el final conserva los matices lácteos y la personalidad del pescado. Una mezcla poco habitual que invita a detenerse en cada bocado. La elaboración nació tras tres meses de ensayos y catas para encontrar ese equilibrio. El resultado ofrece una nueva manera de disfrutar de la anchoa, con una combinación de sabores que da motivos para alargar la sobremesa. Si el reloj nos devuelve una hora, dedicar unos minutos a este pequeño placer parece una buena forma de aprovecharla.
3.- BODEGAS MUELAS: Bajo el influjo secular del río Duero, en el corazón histórico de Tordesillas, Bodegas Muelas perpetúa un legado artesanal que se remonta a 1886. Hoy en día, la quinta generación familiar custodia con pasión un laberinto de cuevas subterráneas excavadas desde la Edad Media, un refugio de piedra donde el tiempo parece detenerse para mecer vinos dotados de una fuerte personalidad propia. Lejos de las producciones en masa, esta casa elabora referencias de carácter marcadamente honesto, conjugando la sabiduría de la tradición centenaria con una sensibilidad contemporánea que respeta al máximo la identidad de cada terruño y la pureza original de la uva.

Dentro de este catálogo de singulares tesoros enológicos, Muedra Verdejo —acogido a la D.O. Rueda y procedente del pago Barco de la Peña— brilla con luz propia como un fiel reflejo de la ribera tordesillana. Cultivado sobre suelos de grava y arena acariciados por el viento fluvial, este monovarietal de vendimia manual transita por una sutil fermentación en frío sobre sus propias lías que exalta su arquitectura sensorial. En copa se muestra limpio y vivaz, luciendo un tono amarillo pajizo con destellos acerados que ya anuncian su frescura. Su perfil aromático es de una intensidad cautivadora: despliega un abanico franco donde conviven la fruta de hueso, como el melocotón, matices cítricos de pomelo y jugosas notas tropicales de piña y plátano, hábilmente envueltas por el característico e inconfundible hinojo de la casa. En el paladar se revela sabroso, alegre y extraordinariamente refrescante, prolongándose mediante ese sutil y clásico toque amargo tan genuino de la variedad que deja la boca vibrante, limpia y repleta de fruta. Un blanco con alma que invita irremediablemente al disfrute reposado de la alta gastronomía cotidiana.
4.-CARNES DEL BIERZO: Con más de tres décadas de trayectoria consolidada en el sector cárnico, Carnes del Bierzo se ha erigido como un referente indiscutible de calidad y confianza en los hogares españoles. Lejos de entender la carnicería como un mero despacho de productos, la firma ha sabido tejer una sólida red que supera el centenar de establecimientos físicos y una cuidada tienda online, apostando por un modelo donde el rigor en la selección del origen y la frescura diaria son premisas inquebrantables. Cada pieza de carne nacional pasa por rigurosos controles para garantizar una textura melosa, una infiltración óptima y una experiencia gastronómica que honra la tradición artesana de la carnicería de toda la vida.

Más allá de sus excelentes cortes de vacuno madurado, cordero o ave, la oferta de la casa destaca por una selecta variedad de elaborados gourmet —como sus hamburguesas de 100% Angus o sus aromáticos embutidos— y una escogida charcutería que incluye magníficos quesos artesanales y cecinas de primer nivel. Esta combinación de cercanía, profesionalidad de su equipo y un catálogo versátil adaptado a las necesidades de la cocina actual convierte a la marca en el aliado perfecto para la mesa cotidiana, manteniendo viva una relación de fidelidad generacional basada en el buen hacer y el respeto absoluto por el producto.
5.-BODEGAS BELOTE: Bodegas Belote representa una forma de entender el vino en la que tradición, territorio y personalidad se encuentran en cada elaboración. Entre sus referencias destacan especialmente Belote Timba y Belote Albarín, dos vinos que reflejan la apuesta de la bodega por elaborar etiquetas con identidad propia. Timba se presenta como una expresión de carácter, pensada para quienes disfrutan de vinos con presencia y esos matices propios de la uva prieto picudo, emblema de esta zona, mientras que Albarín pone en valor una variedad singular, fresca y aromática, que aporta una personalidad diferenciada a la gama de la bodega. Ambos vinos comparten una filosofía basada en el respeto por la materia prima y en el deseo de ofrecer al consumidor una experiencia que vaya más allá de la copa.

En esta búsqueda de identidad tiene un papel destacado la uva prieto picudo, una de las variedades más representativas del noroeste de España y especialmente vinculada a la tradición vitivinícola de la Tierra de Campos. Se trata de una uva que destaca por su intensidad, su estructura y su capacidad para producir vinos con marcado carácter, cualidades que permiten construir elaboraciones expresivas y con una notable personalidad. El trabajo con esta variedad conecta a Bodegas Belote con el patrimonio vitícola de su territorio y con una tradición que sigue evolucionando. Así, estos vinos, tanto los blancos elaborados con albarín, como los rosados y tintos con prieto picudo,forman parte de una propuesta que combina raíces y modernidad. Una manera de reivindicar variedades y elaboraciones propias, al tiempo que se ofrece al público una visión actual de una viticultura que encuentra en la autenticidad y la diferenciación sus principales señas de identidad.
6.- BODEGAS HEREDAD DE ADUNA: Hay vinos que no entienden de prisas, y los de Heredad de Aduna son exactamente eso. En Samaniego, corazón de Rioja Alavesa, la familia Martínez Pascual de la Llana cultiva desde hace 75 años viñas de 100% Tempranillo en vaso y espaldera sobre suelos arcillo-calcáreos a 579 metros, bajo la protección de la Sierra Cantabria. Vendimian a mano en las horas más frescas del alba para que la uva llegue entera y fría, y dejan que el tiempo haga su trabajo: fermentaciones controladas, battonages y una crianza de 24 meses en barrica de roble francés y americano más otros 24 meses en botella para su Reserva. El resultado es un Rioja de picota intensa y brillante, con fruta y madera perfectamente integradas, regaliz, tostados finos y ese toque avainillado y dulce del Tempranillo viejo que solo da la paciencia. No es un vino para mirar el reloj, es un vino para pararlo.

Y justo ahora lo necesitamos. La madrugada del 25 de octubre atrasamos una hora el reloj y el día, de repente, nos regala una hora extra de penumbra, de mesa larga, de sobremesa. Es el momento Heredad de Aduna por excelencia: cuando anochece a las seis, su Crianza ilumina un plato de cuchara o unas setas a la brasa; cuando el cuerpo pide refugio, el Reserva — profundo, estructurado, ideal con carnes rojas a la brasa, quesos fuertes y chocolate 90% — convierte esa hora robada al tiempo en un lujo. Porque si vamos a vivir con menos luz, que sea con más sabor.
7.- IBÉRICOS VALDECRUZ: En Guijuelo, a 900 metros de altitud y con el aire seco de la Sierra de Béjar colándose por las ventanas pocas cosas se entienden sin el cerdo ibérico. Allí, en el Polígono Industrial de la villa charcutera, opera desde hace décadas Ibéricos Valdecruz, registrada como Jamones Valdecruz S.L. Su objeto social lo dice todo y explica por qué ha sobrevivido a las crisis del sector: adquisición, cría, engorde, sacrificio, despiece, comercialización y distribución de ganado porcino, fabricación de embutidos, salazón y secado de jamones y derivados. No es una marca que compra jamones para etiquetar, es una empresa de ciclo completo, de las que controla el animal desde la dehesa y decide cuándo entra en sal, cuánto tiempo pasa en bodega y cuándo está listo para el cuchillo. Esa cultura de curaciones de 18 a 36 meses según pieza, es la que distingue a Guijuelo frente a otras denominaciones más apresuradas.

Esa filosofía se traduce en un catálogo sin estridencias, pero muy sólido: jamón ibérico y paleta en sus distintas categorías —desde cebo a bellota—, lomo ibérico embuchado, chorizo y salchichón de bellota, presa, secreto curado y formatos para hostelería pensados para el corte a máquina y el servicio por raciones. Productos de grasa brillante, infiltrada, de curación tradicional pensados para el cliente profesional que busca regularidad y sabor a pueblo. Valdecruz ha sido durante años un nombre discreto, más presente en cartas de restaurantes y tiendas especializadas que en grandes campañas, proveedor de esos jamones que entran solos y que aguantan una conversación. Una empresa familiar en el mejor sentido salmantino: trabajo, silencio y producto. Un perfil que ahora quiere ahora medirse en la sala, porque recientemente esta empresa ha abierto un gastrobar en La Cala de Mijas que se llama Talento Ibérico.
8.- BODEGAS SANI: En el corazón de Tierra de Barros, en Almendralejo, donde Extremadura guarda su mayor despensa vitivinícola, hay una dirección que todos conocen: calle Zarza, número 4. Allí está Bodegas Sani Primavera, fundada en 1952 y levantada sobre lo que hoy parece casi un anacronismo: depósitos de cemento reformados, de esos que guardan el vino como lo hacían los abuelos, con la inercia térmica y el silencio como aliados. Es una casa que conserva todas sus peculiaridades de elaboración tradicional y artesanal pero que ha entendido que la tradición sin innovación es museo. Por eso su relato se escribe a dos manos: la de la historia y la de una plantilla joven que apuesta por tecnología, accesibilidad y nuevos formatos sin perder el terruño.

Esa dualidad se bebe. Sani no hace vinos de guarda solemne, hace vinos atractivos, alegres y elegantes, pensados para el momento. Su columna vertebral es la familia Primavera y Árabe, nombres que ya son marca en la zona: el Primavera Árabe blanco dulce de aguja, intensamente frutal y aromático para tomar muy muy frío, el Árabe Rosado —ese rosado espectacular que citan los guías locales— y el Árabe tinto, redondo y de diario. A ellos se suman blancos de Tierra de Barros para el vermú de verano y, sobre todo, su gran diferencial en Extremadura: el cava. Brut, semiseco y rosado, elaborados como cava auténtico, con segunda fermentación en botella. Todo con una idea que repiten desde 1952: que el vino sea protagonista en nuestros momentos. Sani no quiere ser bodega de concurso, quiere ser bodega de reunión —de amigos, de trabajo, de familia—, elegancia en forma de vida cotidiana.

El giro que la salvó del folclore fue la salud. En 1992 la nueva dirección entendió que el chocolate no tenía que ser sinónimo de azúcar y en 1997 se convirtió en pionera en España en lanzar chocolate sin azúcares añadidos. Quince años después, en 2012, repitió la jugada siendo de las primeras en endulzar con stevia, combinada después con eritritol, y apostando por tabletas sin gluten, veganas y ecológicas. De ahí nace su arquitectura actual: gamas Classic y Zero —con referencias como Negro 72% Stevia, con leche y almendras, blanco Stevia, Choco Gotas y crema de avellanas con stevia—, todas con cacaos africanos de Ghana y Costa de Marfil para el zero y cacaos caribeños de Perú y República Dominicana para el bio. Con más de 60 productos y presencia en 45 países, Torras ha demostrado que se puede hacer chocolate catalán, industrial y sin azúcar, sin perder el sabor a obrador.

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