QUINQUÉ, LA ROTUNDIDAD DE LA COCINA DE MERCADO

Muchas
veces hemos comentado lo que parece ser una tendencia irrefutable. Después de
años de cocina creativa, de esferificaciones, técnica y artificios -con todo el
respeto hacia ellos cuando se ejecutan correctamente- parece que es la cocina
más tradicional la que vuelve a ponerse de moda. Siguiendo aquella frase
de  “originalidad
es volver al origen”
, todo indica que vuelven buenos tiempos para los
guisos tradicionales, los fondos lentos, el buen producto y la cocina sin
tiempo y con cariño
.


Hace
escasas semanas ha llegado a Madrid un nuevo restaurante denominado Quinqué. A
cargo de sus fogones dos jóvenes cocineros con trayectorias bastante parecidas
y que sorprenden por su experiencia. Carlos Griffo comenzó su trayectoria
profesional junto a Nacho Manzano (primero en Ibérica, el proyecto londinense
del asturiano y después en Casa Marcial). Su currículum se completa con las
cocinas de Quique Dacosta, street xo, La Bien Aparecida y Bibo Madrid donde
terminó siendo jefe de cocina. Su socio en Quinqué, Miguel García, ha cocinado
en los fogones de Casa Marcial (concretamente en su catering), en La Bien
Aparecida y en Bibo Madrid donde fue segundo de cocina.


En
su nuevo proyecto, Quinqué, apuestan por la cocina de mercado y por los platos
de siempre en ejecuciones cuidadas en las que no hay espacio para el efectismo
y sí para los sabores.


Obligatorias
sus croquetas
(recuerden su paso por Nacho Manzano) que seguramente darán que
hablar y se colocarán sin tardar mucho en cabeza de todas las listas de mejores
croquetas en Madrid. Como entrantes también unos magníficos mejillones que
escabechan en la propia casa
, una convincente ensalada con diferentes tipos de
tomates
de temporada (de esos que todavía “saben a tomate”) y bacalao o una
excelente tortilla de merluza que se acompaña de piparras y que resulta
francamente jugosa y resultona.


La
cuchara es mimada con especial cariño en Quinqué
. Fabada asturiana, pochas con
cocochas de merluza o verdinas con berberechos
son tres opciones magníficas
para confirmar ese afán por recuperar los sabores de antaño y los guisos
esmerados.

Entre
los segundos buenos pescados (cogote de merluza, rodaballo salvaje a la brasa,
merluza de pincho en salsa verde…) y carnes para todos los gustos; sabroso y
meloso su rabo de toro guisado de forma tradicional y otras opciones
interesantes como la perdiz autóctona escabechada o el chuletón de vaca.

Si
aún les queda hueco para el postre el arroz con leche con azúcar quemada o un
recién incorporado mini tatin de manzana son el broche perfecto.


Carta
de vinos no demasiada amplia pero con opciones interesantes a precios
comedidos.
El
comienzo no puede ser mejor y así lo atestigua un lleno absoluto el día de
nuestra visita (martes al mediodía). A seguir su evolución porque Quinqué, no
lo duden, apunta maneras
.

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