Una sola noche, cuatro lenguajes culinarios irrepetibles. El próximo 9 de noviembre, Coque celebrará su medio siglo de vida con una cena única en la que Mario Sandoval, junto a sus hermanos Rafael y Juan Diego, reunirá en torno a su mesa a tres amigos y maestros: Quique Dacosta, Albert Adrià y Gastón Acurio. Más que un aniversario, un abrazo entre cocineros.
Hay aniversarios que se celebran mirando al pasado y otros, los grandes, que se celebran mirando a quienes han caminado a tu lado. Coque ha elegido lo segundo.
El restaurante de la familia Sandoval cumple 50 años y lo hará como mejor sabe hacerlo: alrededor de una mesa. El próximo 9 de noviembre, Madrid será escenario de una de esas cenas que no se repetirán. Mario Sandoval y sus hermanos Rafael y Juan Diego abrirán las puertas de su casa para recibir a tres referentes absolutos de la cocina contemporánea: Quique Dacosta, Albert Adrià y Gastón Acurio.

No es una suma de estrellas. Es un encuentro de oficios, de amistades y de formas muy distintas de entender el fuego.
«Más que un evento, quiero que sea un abrazo entre cocineros. Un homenaje a todo lo que hemos vivido y a todo lo que aún está por venir», resume Mario Sandoval. Y en esa frase está todo el espíritu de la noche.
Un menú escrito a ocho manos
Para la ocasión se ha diseñado un menú efímero, creado ex profeso para esta celebración y que solo podrá disfrutarse esa noche. Un recorrido que entrelaza territorio, memoria y vanguardia.
La velada comenzará con las tapas, declaración de intenciones de cada invitado: el esencialismo mediterráneo de Quique Dacosta con su pan con tomate y jamón ibérico, la despensa peruana reinterpretada de Gastón Acurio con su leche de tigre de espárragos blancos con erizo, navaja, vieira y chicharrones de espárrago verde, y la genialidad grasa y sutil de Albert Adrià con su tuétano con caviar y lentejas.

En los pases principales, el diálogo continúa. Acurio traerá el Pacífico a Chamberí con un tiradito de salmonete almendrado, salsas de albahaca y almendras y chips de maíz morado. Mario Sandoval responderá con dos de sus sellos: un erizo de mar con salsa de callos a la madrileña, pura memoria castiza pasada por la alta cocina, y su icónico bocata de cochinillo lacado. Quique Dacosta aportará el homenaje al Mediterráneo con un arroz de marisco creado en exclusiva para el aniversario.
El cierre dulce quedará en manos de Adrià y Sandoval: kaki con naranja, achiote y escamas de coco, y El árbol de la vida, una creación de chocolate que pone nombre y símbolo a medio siglo de historia.
Una sala a la altura del momento
Si la cocina es el corazón, la bodega y la sala serán el alma. Rafael Sandoval ha diseñado un maridaje excepcional, con vinos y añadas de gran fondo, pensado no para acompañar, sino para elevar cada bocado.
Y en la sala, Juan Diego Sandoval no estará solo. Para una noche irrepetible, ha querido rodearse de dos nombres que representan lo mejor de la hospitalidad española: Xavi Alba, jefe de sala de Enigma, y Mariana Suárez, directora de sala de El Celler de Can Roca. Tres miradas sobre el arte de recibir que garantizarán que la emoción vaya más allá del plato.
Cincuenta años después de aquel Coque familiar en Humanes, la casa Sandoval celebra una trayectoria construida sobre tres pilares innegociables: respeto al producto, evolución constante e investigación. Esta cena del 9 de noviembre no es solo una fiesta. Es la reivindicación de una forma de entender la gastronomía como lenguaje compartido, como oficio que se transmite y se celebra juntos.
Una noche. Cincuenta años de historia. Y todo lo que queda por cocinar.

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