Categoría: restaurantes

  • Rocacho, la actualización del asador tradicional

    Rocacho, la actualización del asador tradicional

    Rocacho es un restaurante de reciente apertura que sorprende desde la llegada. Con una terraza acristalada y practicable sobre la calle Padre Damián, el restaurante causa buena impresión. Impresión que queda plenamente confirmada cuando tras recorrer su terraza se accede al comedor. No cabe duda de que el estudio de decoración Cuarto Interior ha realizado un magnífico trabajo, creando un espacio elegante y acogedor en el que sobresale la piedra, el metal oxidado y una acertada iluminación.




    A sus fogones nos encontramos por casualidad a Antonio Muro, un magnífico cocinero que es garantía absoluta de que allí se va a a comer bien.En conversación con uno de los socios de Rocacho nos desvela algunos de sus proveedores; para los pescados, Pescaderías Coruñesas y para las carnes, carnes procedentes de El Capricho, templo carnívoro de José Gordón, allá en Jiménez de Jamuz, provincia de León. Como puntal de su oferta, las brasas. El concepto promete.


    En su propuesta gastronómica una selección interesante de entrantes. Nos decantamos por probar los buñuelos de cecina, sabrosos y nada grasientos, con una textura perfecta. Seguidamente unos lomos de sardina marinada sobre base de pisto muy correctos dan paso a uno de los aperitivos estrellas de la casa, los rocachos de bacalao en los que una jugosísima tajada de bacalao en tempura mezclada con tinta de calamar crean un exquisito bocado.



    Finalizamos los entrantes con un resultón taco al estilo mexicano de cangrejo de concha blanda y aguacate. 


    En los segundos hay que elegir. Las carnes procedentes del Capricho apetecen, los pescados también y los arroces que uno ve pasar hacia otras mesas son ciertamente tentadores. Finalmente optamos por probar la carne (dejamos arroces y pescados pendientes para otra visita) y nos decantamos por la entraña de buey. Espectacular. Hay que señalar que todavía no disponen de chuleta de buey en su carta, pero nos indican que en cuestión de semanas también estará disponible.



    Postres discretos y carta de vino muy aceptable con precios comedidos. Sorprende que un sábado al mediodía, día de nuestra visita, Rocacho esté completamente lleno con una capacidad de entre 80 y 90 comensales. Nos confirman que es la tónica general desde que abrieron. Al final está claro que combinar producto de primera con buena cocina y un entorno agradable es el camino adecuado. Prueben Rocacho. No se arrepentirán.


    Visitar web de Rocacho 

  • Cristina Oria, la sencillez del lujo discreto

    Cristina Oria, la sencillez del lujo discreto

    Quién más, quién menos (que diría Joaquín Sabina) ha escuchado hablar de Cristina Oria. Hija del matrimonio que fundara hace décadas las tiendas Musgo (si no has escuchado hablar de las tiendas Musgo o no has visitado alguna de ellas, seguramente no venías a Madrid muy a menudo), Cristina Oria estudió un curso en Le Cordon Bleau en París cuando se trasladó a vivir a la capital francesa junto a su marido, Álvaro Corsini.




    Dicha formación le sirvió para crear un servicio de catering que desde su creación ha sabido posicionarse entre los más reconocidos de Madrid. Desde hace poco más de dos años abrió en la calle Conde de Aranda de Madrid una tienda de productos gourmet donde además de vajillas, cuberterías y el más exquisito menaje pueden adquirirse la totalidad de productos que bajo la enseña Cristina Oria han venido desarrollando el matrimonio y que tienen en común la muy alta calidad y el cuidado packaging.


    Desde hace un año, la parte superior de Cristina Oria funciona como restaurante. Un restaurante con apariencia de salón de té, en el que además de desayunar y merendar se puede comer. Lo único a reseñar es que no hay servicio de cenas, ya que al ser la parte superior de la tienda, conserva el horario comercial propio del establecimiento.



    Una carta sencilla pero correcta y cuidada con detalle hasta el extremo en la que conviven algunas recetas clásicas muy de escuela (y muy de agradecer) con creaciones de la propia Cristina Oria que la verdad, tiene para la cocina un innegable don.


    Con un original y muy resultón tartar de espárragos verdes con alcachofas da inicio nuestra comida. Continuamos (es obligado) con el foie de Cristina Oria , seguramente su producto más reconocido, que se acompaña con una gelatina de PX y otra de Sauternes, región en la que según cuentan los expertos, se elaboran los mejores vinos dulces del mundo. El foie es absolutamente delicioso, uno de esos platos que sin ninguna duda justifican por sí solos la visita y el posterior acopio de provisiones en tienda. 


    Terminamos con otro de los platos estrella de la casa, el solomillo mi-venaison elaborado según una antigua receta francesa en la que se cocina el solomillo de ternera como si de una pieza de venado se tratase. Un plato contundente a la vez que magnífico que refleja nuevamente el saber hacer de Cristina.



    Ahora que comenzamos tiempo de shopping, ¿hay mejor plan que una visita a Cristina Oria?. Seguro que encontráis ese regalo imposible para las próximas navidades y además coméis muy bien. Asegurado!!


    Visitar web de Cristina Oria

  • Xanverí, César Anca retorna al casticismo

    Xanverí, César Anca retorna al casticismo

    Que César Anca es un excepcional cocinero es algo que no vamos a descubrir aquí. Su formación en la Escuela de Hostelería y Turismo de Madrid y posteriormente en fogones tan reputados como los de Cabo Mayor junto a Larumbe o con Iñigo Urrechu en aquel añorado El Amparo del que tanto profesional de primera salió, así lo confirman.



    Aunque cuando se nombra a César Anca a mucho se les va la cabeza a Alicante, hay que señalar que César nació en el madrileño barrio de Chamberí y que , como hemos dicho, su formación se forjó en la capital. Bien es cierto que allá por 1997, Anca hizo realidad el sueño que tenía y que no era otro que irse a Alicante y abrir un restaurante. Al final, son dos los restaurantes que César posee en la ciudad de Alicante ( César Anca y La Barra de César Anca, inaugurado en 2008 y mucho más centrado en raciones, tapas y vinos por copas).


    Bien es cierto que hace unos años Anca tuvo un devaneo con Madrid e inauguró un pequeño gastrobar en Madrid denominado la Taberna de César Anca que se ubicaba en la calle de Doctor Castelo en ese local que ahora es esa magnífica casa de comidas que es La Raquetista de los hermanos Aparicio.


    Xanverí , el nuevo restaurante de César Anca en Madrid supone su vuelta al barrio que le vió nacer. El nombre no es casual (la  la letra “x” es la acotación fonética de “ch” en
    la Comunidad Valenciana) y aquí Anca se propone “poder expresar toda la
    fuerza de Madrid y la sutileza del Mediterráneo”
    a través de nuevas
    propuestas que homenajean la gastronomía de las dos ciudades de su vida. 


    La carta se estructura en seis apartados en los que se percibe la
    clara influencia del Mediterráneo levantino, con platos como el surtido de salazones de Alicante
    con almendras tostadas de Xixona
    , la alcachofa de Almoradi rellena de guiso de
    chipirones
    o la sección de “arroces
    robados”
    (en cuya elaboración se emplea agua del Mediterráneo y ñora
    picada, al gusto alicantino).


    Pero
    también de Madrid, con platos
    como el “tigre a nuestra manera”, las mollejitas
    de ternera a la parrilla
    o los canutillos rellenos de mousse de queso y helado
    de violetas
    . Atención porque aunque en el momento de nuestra visita eran dos los arroces existentes en carta, el propio Cesar nos confirmó que en pocos días pasarán a ser cuatro o cinco las variedades de arroces.


    La carta contiene también platos que el chef ha decidido
    incorporar por haber marcado su vida y trayectoria, como es el caso de la
    multipremiada milhoja de manzana ácida
    con foie, bacalao ahumado y queso de cabra.
    Y otras que ahondan en la memoria y rescatan recetas
    prácticamente olvidadas, como el pan perdido,
    un postre francés que antaño
    se les daba a los niños franceses para merendar y que César prepara con pan
    brioche, helado de mantecado y chocolate caliente. 


    Además de los platos a la carta, la
    oferta se completa con una propuesta de arroz, pescado y verdura del día y un
    menú ejecutivo de 35€ que también cambio
    diariamente y que incluye dos entrantes, un pescado y una carne.



    En cuanto a la decoración de Xanverí hay que señalar que poco se ha mantenido de aquel Eguinoa que ocupara el mismo local. El estudio de decoración Estudi(H)ac se ha empleado a fondo para crear un espacio más luminoso en el que las reminiscencias levantinas y madrileñas están muy presentes.  Así, la entrada del restaurante está presidida
    por un enorme mosaico que recrea los azulejos de la Explanada de España de Alicante
    así como cerámicas, mármoles, ladrillos, baldosines y detalles en forja del
    barrio de Chamberí.



    Xanverí se distribuye en dos plantas, cada una de las cuales contiene una pequeña «sorpresa». En la planta inferior destinada al restaurante gastronómico se esconde un pequeño reservado con capacidad de hasta 12 personas denominado el Chispero VIP. En la planta superior, denominada La desenfadada y con cocina non stop, desayunos, raciones y copas, un curioso rincón, denominado el rincón  Instagram ,en el que -a modo de photocall- hacerse la foto de rigor bajo un
    modernísimo neón en forma de pata de gallo (icono del restaurante).


    Cocina de nivel que fusiona el recetario levantino y madrileño y que sin duda no defraudará. Muy recomendable.



    Visitar web de Xanverí

  • II Jornadas del ramen en Oribu y Ninja Ramen entre el 27 de noviembre y el 4 de diciembre

    II Jornadas del ramen en Oribu y Ninja Ramen entre el 27 de noviembre y el 4 de diciembre

    Aprovechando que van acercándose los días fríos del invierno, dos de los restaurantes más especializados en ramen en Madrid organizan las II Jornadas de ramen. Entre los días 27de noviembre y 4 de diciembre podrás degustar tanto en Oribu Gastrobar (c/Barquillo,10) como en Ninja Ramen (c/Barceló, 1), un magnífico ramen al precio de 10,50 euros. 




    Para estas II Jornadas del ramen, Oribu Gastrobar ha preparado un original ramen de pato confitado, mientras que Ninja Ramen ha optado por una línea más tradicional pero igualmente exquisita ofreciendo su “ramen volcánico” 


    Esta popular sopa de fideos de origen chino se introdujo a lo largo de la historia en la gastronomía japonesa hasta convertirse en el plato más emblemático de la misma. Los ingredientes del ramen son el propio caldo, los fideos y las diversas guarniciones que se le pueden añadir. 


    El caldo requiere de bastante tiempo de preparación y puede ser de cerdo, de pollo o incluso de una mezcla de ambos. Los fideos se elaboran a partir de harina de trigo, kansui y sal y los acompañamientos que se puede añadir al ramen son de lo más variado y hacen que las posibilidades en torno a este plato sean múltiples. 

    Los 4 tipos más habituales de ramen son: 

    1. SHIO: Es el más simple y el que mayor influencia china posee, se asemeja a un caldo de pollo 

    2. MISO: El caldo también es de pollo, pero en su preparación se incorpora alguna variedad de miso. 

    3. TONKOTSU: Su caldo se elabora a partir de huesos de cerdo, su sabor es más contundente y su textura más grasa. 

    4. SHOYU: Es el más japonés de todos los ramen. Habitualmente se hace con pollo incorporando salsa de soja durante la cocción. 


    La forma habitual de consumir el ramen en Japón es sorbiéndolo (incluso ruidosamente) y haciéndolo de forma rápida antes de que los fideos se remojen en el caldo, se hinchen y pierdan su característico sabor. 

    ¿Es tiempo de frío? ¡Es tiempo de ramen! 


    Visitar web de Ninja Ramen


    Visitar web de Oribu Gastrobar

  • Carta de otoño con platos de caza en el restaurante WareHouse

    Carta de otoño con platos de caza en el restaurante WareHouse

    El
    restaurante Warehouse renueva su carta de otoño
    , en la que incorpora propuestas
    a base de caza, siempre inspiradas en el movimiento slow food y en el concepto farm-to-table,
    y elaboradas con ingredientes
    naturales, procedentes de pequeños productores locales del
    Valle del Duero

    y de la excepcional Hacienda Zorita Organic Farm que el grupo posee en su finca
    de Salamanca.


    La cocina de WareHouse es
    genuina y natural
    , y está diseñada por el Chef Juan Martínez-Alonso para disfrutar plenamente de la materia prima, en
    sofisticadas recetas de elegante sencillez. Este otoño propone un especial
    fuera de carta con deliciosos platos de caza como Cerceta asada a baja temperatura acompañada de verduras de la huerta;
    Ensalada tibia de pato confitado con
    huevo de codorniz; Confit de pato macerado a las finas hierbas al estilo
    WareHouse, con milhojas de patata panadera; Pato azulón con gratén de patata y
    crema de calabaza dulce y Perdices estofadas al vino Hacienda Zorita Natural
    Reserve Syrah
    con patata asada.


    Además,
    la carta incorpora un plato de cuchara del día, el
    Risotto de temporada terminado en mesa, y un excepcional Tagliatele con ragú de búfala de Hacienda Zorita Organic Farm de Salamanca, acompañado de lascas de su queso curado,
    Medalla SuperGold en los World Cheese Awards.


    Ubicado
    en el palacete de principios del siglo XIX, La Quinta Marqués de la Concordia,
    WareHouse es un espacio de sencilla pero elegante estética y frondosa
    vegetación
    , que te traslada al singular complejo de Hacienda Zorita Wine Hotel &
    SPA
    , y su proyecto Hacienda Zorita Organic Farm, un proyecto único de farming contemporáneo en pleno corazón
    del Valle del Duero. Guarda también un pequeño viñedo urbano, que hace un guiño
    a su procedencia y un homenaje a los valiosos vinos
    Marqués de la Concordia
    Family of Wines
    , que produce The Haciendas Company en su finca Hacienda Zorita
    Natural Reserve de Zamora.

    Visitar web de The WareHouse

  • Combinar decoración y buena mesa es posible. 4 tips

    Combinar decoración y buena mesa es posible. 4 tips

    Parece que últimamente en gastronomía se ha abierto una división que no sé hasta que punto es acertada. Ante la proliferación de lugares donde la decoración es espectacular, hay quien señala que el público que frecuenta dichos espacios va más por el postureo y el ver y dejarse ver que por la comida se allí se ofrece. Se crea así una clasificación de restaurantes según la cual hay lugares en los que se da más importancia a la carta que a la decoración y restaurantes en los que lo que prima es la decoración y el buen ambiente, dejando la cuestión gastronómica en un segundo plano.

    Pero cierto es que es uno va descubriendo sitios que aparentemente son muy bonitos, con decoraciones sorprendentes pero en los que además se termina comiendo razonablemente bien. Voy a daros hoy una serie de tips al respecto.





    SARGO: La decoradora Marta Banús vuelve a dar en la diana con Sargo, creando un espacio llamativo, acogedor y con ese toque personalísimo que Marta aporta a cualquiera de sus proyectos. En lo gastronómico, Sargo se autodefine como «el arrecife de Madrid» y en él Pucho Landín, su director de equipo de cocina ofrece una cocina  de mercado donde
    prima más la tradición que la vanguardia, y donde el protagonista de cada plato
    es el propio producto, bien tratado y bien ejecutado, en presentaciones muy
    cuidadas
    . Atención a su 
    ensalada
    de pochas, codorniz escabechada, carabinero brasa y crudité de verduras que resulta tan deliciosa como adictiva.



    LA MONERÍA: Esta pequeña taberna decorada por Madrid in Love ofrece en un acogedor espacio una carta sencilla con buenas raciones, muy propicias para compartir (o no) y en las que el buen productos y el cariño depositado en cada una de sus elaboraciones son manifiestos. La taberna clásica se reinventa y se viste de forma desenfada, moderna y «salvaje». Entre sus propuestas destacan las burratinas ahumadas directamente traídos desde Italia, la ensaladilla rusa con berberechos, la tortilla con un toque picante, el huevo a 63º con boletus y las lágrimas de pollo para llorar.





    LUX MADRID: La última incorporación al abarrotado gastropanorama de la calle Jorge Juan es LUX, un proyecto tras el cual se encuentra el consolidado Grupo La Máquina, que a lo largo de sus diferentes plantas presenta una propuesta completamente diferente a las cartas habituales del resto de sus restaurantes. Distintos tipos de cocina con influencias españolas, asiáticas, italianas, mexicanas y americanas que además pueden combinarse en cualquiera de sus comedores. Decoración de Proyecto Singular (estudio que habitualmente decora los locales de Larrumba) y una cocina convincente y renovada. Sorprenderá.


    OTTICA: restaurante
    de cocina mediterránea fusión (
    diseñado
    por la interiorista Mireia Uriarte
    ) 
    con una carta llena de múltiples matices que aúna
    culturas y sabores
    y que ofrece desde recetas de la cocina italiana y española,
    hasta platos asiáticos o mexicanos, entre otros.

    Algunos de
    los platos que podemos encontrar en su carta son: croquetas de carabineros,
    quesadillas de ibérico con guacamole, gyozas a la plancha de pollo y verdura,
    burrata trufada con confitura de calabaza y olivada, carpaccio de presa ibérica
    con shitake y aceite de pistacho o la ensaladilla Ottica, uno de sus platos
    estrella, entre los entrantes. De principales, lasaña de rabo de toro con
    bechamel trufada, hamburguesa Black Angus con brie y cebolla caramelizada y
    shitake, ceviche de corvina con mango o vieiras albardadas con jamón ibérico y
    salmorejo.



  • The One, la esencia de la gastronomía de Hong Kong llega a Madrid

    The One, la esencia de la gastronomía de Hong Kong llega a Madrid

    Cierto es que la influencia asiática lleva años, décadas casi, triunfando en Madrid. Son los efectos de una globalización que ha provocado que eso que se denomina «aldea global» haya devenido en «cocina global». Cualquier amante de la buena mesa elige actualmente diferentes tipos de cocina según su estado de ánimo o simplemente según sus apetencias en cada momento.



    Esto evidentemente ha provocado una especialización en cada tipo de cocina. Lo que antes era «cocina asiática» va concretándose y definiéndose cada vez de forma más acentuada. La semana pasada hemos tenido ocasión de conocer The One, un restaurante centrado en la gastronomía típica de Hong Kong. Hong
    Kong, tradicionalmente un pueblo de pescadores, comenzó a ganar importancia
    mundial bajo el poder británico, colonización que duró de 1841 a 1997. Así, se
    convirtió en un paso importante de europeos
    y su cocina se vio muy influida por la del Viejo Continente. 


    Sus propietario Dave Cheng, chef de The One, y su
    mujer Xiang Xu, copropietaria y jefa de sala , parten del principio de que “la comida es la mejor manera de
    entender otras culturas”.
     Con The One tratan de mostrar al público madrileño otras técnicas de cocina distintas a las que se emplean en los restaurantes
    chinos de la capital.
    Añaden de igual forma que, “aunque en Hong Kong el ritmo de
    vida y los espacios no son los más óptimos para llevar una vida saludable”
    , lo
    cierto es que esta región se encuentra en
    el top del ranking mundial en cuanto a
    esperanza
    de vida.
    Y en este punto, sin lugar a dudas, el principal agente es la alimentación: una comida saludable,
    realizada con mucho mimo y al momento, baja en grasas y elaborada con productos
    frescos y de primera calidad.


    The One apuesta por una materia
    prima comprada en el día en la que el uso del congelador está vetado y por salsas
    y aderezos propios elaborados de manera artesanal
    inspirándose en recetas de
    Hong Kong, aunque con un toque de autor.



    La carta de The One es un fiel reflejo de ese crisol de influencias que es Hong Kong como ciudad y que inevitablemente se traslada a su gastronomía. Así podemos encontrar desde cocochas de bacalao (rebozadas en fécula de patata) con
    salsa agridulce
    o el solomillo de ternera con salsa de pimienta a platos mucho más esperados como 
    el pato laqueado
    o los rollitos (enrollados al momento siguiendo la receta tradicional
    que únicamente lleva verduras).



    Sorprendente y diferente, con una gastronomía que se disfruta de principio a fin en elaboraciones delicadas en las que predominan las salsas aromáticas y en las que el picante prácticamente se destierra. Merece mucho la pena.


    Visitar web de The One




  • El portal de Echaurren, crónica de un disfrute anunciado

    El portal de Echaurren, crónica de un disfrute anunciado

    Me siento a escribir esta crónica cuando apenas han pasado dos horas desde mi regreso de Ezcaray. Allí, además de conocer un maravilloso pueblo -de esos como de cuento- y de probar un restaurante que ostenta dos estrellas Michelín desde 2013 (obtuvo su primera estrella en 2004 , dos años después de su apertura) y la segunda en 2013, he conocido a Francis Paniego, un cocinero en toda regla. 




    Casi dos horas de conversación (cuando yo le había pedido dedicarme 10 minutos) me han descubierto a una persona tremendamente creativa (cualquier cocinero a ese nivel tiene que serlo) pero con un sentido común en todo su planteamiento que queda plenamente avalado horas después, cuando sus palabras se transforman en platos, que al fin y al cabo son el lenguaje de los cocineros.


    Quinta generación de una familia entregada a la hostelería, lo que hace siglos fue una parada de postas ha evolucionado a un grandísimo restaurante en el que Paniego ha desplegado todo su saber hacer, que es infinito, convirtiéndose en el mejor restaurante de La Rioja.


    Fue la madre de Francis, Marisa Sánchez quien en 1957 tomó las riendas de Echaurren, el negocio familiar y con una cocina de esas de recetario de toda la vida lo sitúo dentro del panorama gastronómico de la época, lo que le supuso un merecido Premio Nacional de Gastronomía en 1987. En aquella época , el joven Francis Paniego ya sentía en su interior el gusanillo de la gastronomía y comenzaba los primeros escarceos en el restaurante materno; y serían precisamente aquellos escarceos y su posterior formación en fogones tan renombrados como aquel añorado Cabo Mayor de Larumbe, Akelarre o El Bulli, los que años después (2002) darían origen a la «división» de Echaurren en dos comedores, el tradicional de su madre y el llamado «Portal» (porque únicamente tenía entrada por un portal) en el que Francis Paniego quería ir plasmando su propia cocina, más novedosa, más «imaginativa» pero fuertemente arraigada a la cocina tradicional que desde siempre había vivido en su casa.




    Actualmente El Portal de Echaurren funciona con dos menús degustación, Tierra (150 euros) y Entrañas (125), mucho más centrado en la casquería, tema sobre el que Paniego elaboró una ponencia para Madrid Fusión hace unos años.


    Echaurren
    Hotel Gastronómico pertenece a la selecta y prestigiosa asociación hostelera
    Relais & Châteaux desde 2014 


    Contada un poco la historia , nos centramos a continuación en el menú Tierra 2017.


    Comienza el mismo con unas pequeñas tapas para ir haciendo boca. Unas simpáticas aceitunas negras (en apariencia) que son en realidad unas esferas de queso, anchoa y pimiento rojo y que son un guiño a una tapa típica de los bares de la calle Laurel en Logroño. Acompañan a ese trampantojo una tortillita con crema de patata y picante y unas cortezas de merluza con brandada, hinojo y clorofila de algas. Para acompañar estos primeros bocados se sirve una infusión de frutas rojas, uvas, romero, tomillo y menta. Magnífico comienzo.



    Viene a continuación un apartado de platos englobados bajo el epígrafe «La fritura» y que se componen de una hojas de borraja en tempura, las famosas croquetas de Echaurren (que el propio Francis define como «las que quitó a su madre») y un buñuelo de salsa romescu con remolacha y alegría riojana. 


    Siguiendo con esa línea de pequeños bocados, vienen ahora los denominados «aperitivos inspirados en el valle». Componen dicho apartado un cono de boletus relleno de salteado de setas de temporada trabajado como una mousse y cubierto con un mantillo de hojas secas hecho a base de remolacha, berza, calabaza, brócoli, pétalos de rosa y hojas de lollo roso; el  bocado de Tondeluna inspirado en el queso del mismo nombre y un pequeño platillo denominado hierba fresca o comerse una pradera de alta montaña compuesto por una crema de queso de oveja encima de un polvo helado de foie gras, un polvo de hierba fresca y rodeado de un aire de leche de oveja ahumada.Sencillamente espectacular. Pura frescura en boca. Magistral.


    Puede parecer que llevamos demasiados platos, pero en realidad ahora comienza el grueso del menú. Hasta ahora se han servido pequeños entrantes que han servido por un lado para preparar las papilas gustativas y por otro para centrar el tipo de cocina. Producto de la zona, mucho kilómetro cero y un evidente arraigo por lo propio.


    La primera parte del menú Tierra comienza con un plato antológico en el que se combinan unos deliciosos espárragos verdes con caviar imperial y con una delicada mahonesa de perrechicos. Delicadeza y sabor en estado puro. Señalamos que este será uno de los platos que Francis Paniego ha preparado para el menú de Nochevieja que este año servirá el hotel Palace de Madrid.


    Continuamos con el puerro en vinagreta.y la gamba roja con jugo de ave y toque de vino blanco Viura y nos adentramos en la segunda parte de ese menú Tierra con una magnífica trucha criada en cautividad pero alimentada de manera natural a la que acompaña una crema de encurtidos y huevas de trucha y un pisto de vegetales cocinados al vapor. Un plato sencillo en apariencia pero impecable.



    La cigala con pil-pil de nueces de Ezcaray es el siguiente plato. Tras infusionar nueces del valle en aceite de oliva, se utiliza dicho aceite para ligar un pil-pil con la proteína de la cigala. El resultado, un delicioso contraste. 


    Nos adentramos en la tercera parte con uno de los ,en mi opinión, mejores platos. Un parfait -o paté miy suave- de higaditos de pollo que se napa con un fondo de pato y se cubre finalmente con alcachofas fritas y láminas de pan tostado. Absolutamente delicioso.



    Y como no podía ser de otra forma, los famosos caparrones (alubias rojas de la zona) aparecen aquí acompañados de purés de chorizo, morcilla, berza y torreznitos de panceta. Impecables.


    Concluye esa tercera parte con dos platos potentes. Un lomo de bacalao confitado y que se sirve sobre una salsa riojana de caracoles y por último, unos morros glaseados sobre una muselina de patatas y hortalizas.


    La entrada en el capítulo de postres se realiza mediante un prepostre refrescante y convincente. Haciendo alusión a la lana con la que se fabrican las famosas mantas de Ezcaray se sirve un algodón de azúcar acompañado de crema helada de jugo verde, manzana y apio. Refresca y limpia sabores para los postres finales.


    Una versión de los famosos «rusos de Alfaro» hará las delicias de los más golosos aunque a mí, poco amante del dulce, no terminó de convencerme. Concluye el menú con un postre llamado tendones de chocolate en el que se juega con diferentes fermentaciones de cacao y en el que se introduce la casquería en la repostería mediante tendones fritos a modo de crujiente. Muy rico.



    Un menú en apariencia muy largo que tuvimos ocasión de probar para la cena y que a la hora de la verdad no se hace nada pesado. Equilibrio, técnica, pasión, producto…. Francis Paniego logra un menú trabajado que en mesa resulta ameno y plenamente convincente. Servicio de sala joven y preparado que aporta frescura y cercanía.. Decoración actual, elegante y acogedora a cargo del estudio Picado de Blas. Bodega amplia con precios comedidos. Se puede pedir más?? Si quieren un resumen más estricto, ahí lo tienen… EXCEPCIONAL.


    Visitar web de El Portal de Echaurren
















  • Hattori Hanzo, la evolución de la izakaya

    Hattori Hanzo, la evolución de la izakaya

    Hace ya tres años que Borja Gracia inaugurara en Madrid, Hattori Hanzo, una izakaya o taberna japonesa, en la que lejos del manido sushi, se sirvieran esos platos habituales de las izakayas en las que -contra lo que pudiera parecer- no suele encontrarse sushi. La idea era «hacer viajar a la gente a Japón, en estado puro, sin fusiones». Posteriormente el propio Borja abrió 47 Ronin, otro restaurante «japonés sin sushi» que tuve ocasión de conocer hace algunos meses y que me fascinó .




    Decorado por el propia Borja, Hattori Hanzo tiene a su puerta el noren, una cortinilla que tradicionalmente señalaba el nivel de la izakaya en función de la suciedad (mejor cuanto más sucias) y en su comedor esconde un horigotatsu ( tarima con mesas
    tradicionales donde hay que meter
    las piernas en un hueco bajo la mesa para sentarse a comer ). 
    La
    carta de Hattori Hanzo se lee de derecha a izquierda
    , como se hace en Japón, y
    se estructura en cuatro bloques: raw bar, tapas japonesas, especialidades y
    postres
    . 


    En cuanto a la propuesta gastronómica de Hattori Hanzô parte de los platos originales que Borja descubrió  en Tokio, donde se dio cuenta de que la cultura de la comida
    callejera está muy desarrollada y vinculada a la infancia de los japoneses y donde
    también percibió que es más barato comer fuera que dentro de casa. 


    En nuestra reciente visita tuvimos ocasión de probar alguno de los platos que en sus tres años de existencia se han convertido en clásicos, como su takoyaki (esferas de masa japonesa a la plancha rellenas de
    pulpo con dos salsas y katsuobushi de las que en Hattori Hanzô se hacen casi 5.000 unidades mensuales una
    a una, a mano, de forma tradicional) o su tataki de atún.



    Pero también probamos alguno de los nuevos platos que Hattori Hanzo ha incorporado recientemente a su carta y que personalmente me recordaron más a su hermano 47 Ronin. Así me parecieron muy recomendables platos como “Paseo por Hokkaido”, unas tostadas
    crujientes de tapioca con láminas de ventresca de atún rojo toro, chutney de
    mango y nieve agria de licopeno;
    “Kobujime
    Hotate”,
    una vieira de Hokkaido curada en alga kombu, gratinadas con
    mentaiko (huevas de abadejo) y aderezada con tsukudani de kombu, o el denominado
     “Perdido en Korea Town”, una lasaña
    coreana
    inspirada en el barrio coreano de Tokio a base de cangrejo real,
    kimchi coreano, leche de oveja, arroz inflado y lima.



    Como contrapunto señalar las limonadas orgánicas que elaboran en Hattori Hanzo ( de yuzu, frambuesa, flor de cereza y té verde ), así como su variedad de sakes y cervezas artesanas japonesas. 


    Todo un descubrimiento !!


    Visitar web de Hattori Hanzo



  • Charlie Champagne, la cocina canalla se pone la chistera

    Charlie Champagne, la cocina canalla se pone la chistera

    Carlos Durán es sobre todo un cocinero de esos que saben lo que hacen. En su antiguo Charlie Champagne y tras aquella estética entre el clandestino canalla y la gastrotaberna o el bistró, elaboraba una cocina diferente y única, difícil de clasificar pero siempre convincente y satisfactoria. Desde el pasado mes de agosto, Carlos dejó aquel local para mudarse a un contiguo local, mucho más amplio donde poder seguir ofreciendo lo mejor de su repertorio.



    El nuevo local llama la atención por sus diferentes estancias. El suelo de mármol ajedrezado y una estética cálida y acogedora convierten al nuevo Charlie Champagne en el marco ideal para ponerse en manos de Durán y sencillamente disfrutar.




    Disfrutar, porque la cocina de Carlos es una cocina no demasiado encasillable como decíamos, pero a lo largo de cada uno de los platos que conforman sus menús, es fácil vislumbrar esa línea de regularidad y buen hacer que caracteriza desde hace mucho a este fantástico cocinero. Cocina de mercado, destellos internacionales, una pizca de fusión y creatividad y buen saber hacer a raudales hacen que cada plato de Carlos Durán sea un compendio de sabores y texturas encaminados directamente a la felicidad del comensal.


    Así en nuestra reciente visita comenzamos con uno de sus clásicos, un magnífico taco de foie casero que prepara las papilas para el festín gastronómico que se avecina. A continuación un escabeche de raya con espuma de mar y pera williams impacta directamente en el paladar; explosión de sabores y esa maestría que solo los grandes saben otorgar a sus creaciones. Uno de los mejores platos de Durán a un nivel espectacular. 



    Seguimos con otro plato de nota, la cococha de bacalao en tempura con huevas de salmón y crujiente de bacalao. Potencia y delicadeza al mismo tiempo en un bocado exquisito que vuelve a confirmar el nivel del cocinero que tenemos delante.



    Un delicioso taco de atún en caldo dashi de algas y un «mar y montaña» formado por pularda, vieira y foie servido sobre un cremoso de maíz y coronado de un crujiente de kikos concluyenun menú sencillamente sublime. A los postres y terminado un mesa unas fresas estofadas con dulce de almendra., helado de fresa, cremoso de vainilla y crispis de fresa. Equilibrado y refrescante. Nada más se puede pedir.



    Charlie Champagne es de esos lugares que hay que visitar cuando simplemente lo que se desea es -sencillamente- comer muy bien. Olvídense de postureos, de convencionalismos y de rigideces. Pónganse en manos de Carlos Durán y déjense seducir por su extraordinaria cocina. Disfrutarán !!


    Visitar web de Charlie Champagne