Categoría: restaurantes

  • La Huerta de Carabaña, homenaje al producto km 0

    La Huerta de Carabaña, homenaje al producto km 0

    Ya hemos hablado en otras ocasiones en este Gastro y Gourmet de La Huerta de Carabaña, tanto de su restaurante como de su versión más informal o bistró. Y lo hacemos principalmente porque su concepto nos enganchó desde el primer día.



    La utilización de toda la magnífica verdura proveniente de su espectacular huerta unida a una exquisita selección de proveedores consigue que en cualquiera de sus dos vertientes la satisfacción sea siempre absoluta.



    La carta se cambia diariamente tanto en el restaurante como en el bistró, dependiendo de las verduras traídas directamente de su huerta y de su esmerada selección de proveedores entre los que se encuentran Cárnicas Lyo, Pescaderías Coruñesas, La Virgen o La Panotheca. Como director gastronómico Roberto Cabrera, fundador de La Huerta de Carabaña que tiene como segundo de cocina a Ricardo Álvarez.


    El restaurante, elegante y acogedor, ha sido minuciosamente decorado por el interiorista Pepe Leal y ofrece diariamente una cuidada selección de platos donde el producto es el protagonista y donde las elaboraciones respetan al máximo la preservación del mismo.


    En el bistró, con una estética y puesta más desenfada pero igualmente cuidada en cada detalle es posible comer o cenar de forma más asequible sin perder esa elegancia que destila cada propuesta de La Huerta de Carabaña. Atención a sus arroces porque son sencillamente inmejorables.



    Imposible equivocarse en cualquiera de sus propuestas. La Huerta de Carabaña es uno de esos lugares a los que se piensa en volver antes de abandonar su comedor. Como añadido, recientemente ha incorporado a su propuesta la «coctelería botánica»  con cócteles elaborados con verduras de su huerta.



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  • Fellina, el nuevo italiano del Grupo Le Cocó

    Fellina, el nuevo italiano del Grupo Le Cocó

    Las novedades y nuevas aperturas en Madrid no dejan de sucederse. Volvemos de verano y nos encontramos que aquel restaurante denominado Random ha mutado en una restaurante italiano, llamado Fellina, perteneciente al propio grupo Le Cocó (Esteban Arnaiz y Aynara Menchaca) y con una oferta mucho más casual y asequible.




    En aquel precioso local decorado por Madrid in Love se ha mantenido gran parte del formidable trabajo desarrollado por el estudio de Juan Luis Medina, dotándolo ahora de elementos que lo convierten en un restaurante italiano de esos de toda la vida, de recetas clásicas del país transalpino y de esa cocina italiana de calidad que al fin y a la postre a todo el mundo gusta.


    Con las ventanas abiertas de par en par y una luminosidad de la que Random adolecía, Fellina ofrece una carta amplia y sugerente con un buen número de opciones interesantes, raciones grandes (mejor compartir) y un precio medio de 25 euros que sin duda son un reclamo perfecto para el gran público.


    Entre sus antipasti un magnífico vitello tonnato, Melanzane alla Parmigiana (Berenjenas rellenas a la parmesana), Tartare di Tonno (Tartar de atún) y un plato que sin duda se convertirá en uno de sus éxitos,  Uova di gallina ruspante con Pomodoro e Tartufo Nero (Huevos camperos con salsa de tomate y trufa negra).



    Gran variedad de pastas caseras, entre las que destacan los spaghetti alla carbonara originale siguiendo la receta auténtica romana (no esperen ni bacon ni nata líquida) y que se termina en mesa con yemas de huevo de corral, guanciale y pecorino.



    Igualmente generosa oferta de pizzas con inclusión de la pizza frita tan novedosa y sugerente como contundente. Postres con buen tono con una torta della Nonna  (tarta de arroz típica de Cerdeña, con receta secreta, acompañada de helado de dulce de leche) que hará sin duda las delicias de los más golosos.



    No hay duda que Fellina presenta una propuesta sólida y asequible que a buen seguro triunfará entre los amantes de la comida tradicional italiana. Platos ricos, raciones grandes y precios comedidos en un espectacular local.



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  • Menú Royal Bliss en el Café de Oriente

    Menú Royal Bliss en el Café de Oriente

    No será difícil para los seguidores más fieles de este Gastro y Gourmet entender la admiración que desde aquí hemos tenido y tenemos al Grupo Lezama. Ha sido desde hace años todo un referente gastronómico y su buen hacer ha llevado a la consolidación de un grupo de restaurantes que si bien tienen en común su corte clásico, no deja de innovar y de crear conceptos novedosos para algo que en gastronomía es fundamental, o te reinventas o te mueres. Esa es la única alternativa para los restaurantes más consolidados; no deben perder su esencia pero deben reactualizarse continuamente.



    Viene todo esto al caso de la nueva iniciativa que Café de Oriente ha puesto en marcha desde el pasado viernes 15 de septiembre y que se traduce en armonizar un estupendo menú degustación con mixers Premium Royal Bliss. La experiencia a primera vista parecía de lo más sugerente, así que allí fuimos a probar el menú en cuestión.




    Roberto Hierro, su chef ejecutivo, junto con el equipo de Royal Bliss, ha diseñado una combinación de 5 platos y 4 cócteles realizados con mixers Premium Royal Bliss que marcarán un recorrido por miles de matices, un maridaje lleno de sensaciones indescriptibles.

    El menú comienza con un gin-tonic: Bulldog y Royal Bliss Creative con twist de lima y hoja de kaffir que potencia los dos aperitivos propuestos: el tiradito de dorada con leche de tigre y wakame y la ensaladilla de manzana y judías verdes. Magnífico comienzo para un menú que mantiene una regularidad constante.


    Un estupendo arroz meloso de setas y pulpo con alioli de pimentón y jengibre combina a la perfección con una ginebra Mr.Stacher’s, con Royal Bliss Yuzu Sensation y twist de naranja. Este cóctel comparte también protagonismo con la merluza en caldo corto con ratatouille y mantequilla negra de yuzu.

    Como plato principal de carne, un clásico del Café de Oriente reinventado, el picantón de Bres con su pechuga rellena de foie, su muslo confitado a la cerveza, su alita frita, su paté y parmentier de patata. En esta ocasión lo acompaña el ron Cacique con Royal Bliss Irreverent Ginger Ale y twist de limón. Aquí el maridaje se encamina a sabores potentes que no van a dejar indiferente al comensal.


    Por fin, el postre está dedicado a los apasionados del chocolate, los golosos por excelencia tendrán la oportunidad de probar un chocolate negro en texturas acompañado de un Vodka-Berry Belvedere con Royal Bliss Bohemian Berry Sensation y twist de pomelo y frambuesas naturales.


    Señalar que Café de Oriente ha diseñado una armonía con cócteles sin alcohol para aquellos que no suelan beberlo o no se atrevan con la experiencia. No se nos ocurre mejor forma de sumergirse en esta difícil reentré madrileña. Buenos cócteles y la siempre satisfactoria gastronomía de Café de Oriente en un menú degustación armonizado que al precio de 39 euros IVA incluido podrá probarse hasta el próximo 15 de octubre. ¡¡ Plenamente recomendable !!




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  • LA SENCILLEZ EN LA ALTA COCINA

    LA SENCILLEZ EN LA ALTA COCINA

    A menudo pensamos que los restaurantes de más alto nivel, los cocineros con estrellas Michelín, basan su éxito en cocinas complejas, en platos sofisticadísimos y que sus lugares de trabajo se asemejan más a laboratorios que a fogones. Es verdad que los avances técnicos han supuesto un plus en el mundo de la gastronomía, pero también lo es que cuando hablas relajadamente con muchos de ellos siguen dando un valor preminente a la calidad de la materia prima, a la cocina más tradicional y clásica (difícil entender la vanguardia sin una sólida base en la tradición), a la importancia del trabajo en equipo y al constante aprendizaje.


    El otro día tuve ocasión de ver un vídeo en el que el chef Diego Guerrero (confieso que es uno de mis chefs favoritos) colabora con una pareja en la confección de un menú casero. Aunque en realidad se trata de un vídeo en colaboración con Cepsa , me sirvió para reflexionar con posterioridad sobre el tema. No es tan diferente lo que expresa el vídeo de lo que hay de fondo en una cocina de alto nivel.

    La eficiencia o esa necesidad de adaptarse a un presupuesto determinado, ya sea en la relación de costes de un restaurante o en la economía doméstica, la necesidad del trabajo en equipo  (cocinar en compañía es mucho más divertido y en un restaurante además es imprescindible), ese deseo permanente de aprender (esto no únicamente en gastronomía sino en cualquier faceta de la vida) y el respeto por la tradición entendiendo que la cocina puede ser lo creativa e innovadora que se desee, pero teniendo siempre como fundamento el trabajo bien hecho y las recetas más clásicas. Por poner un ejemplo, es encomiable una esferificación de lentejas, pero antes de esferificar hay que haber cocinado unas lentejas clásicas de máxima calidad.



    Por eso ese vídeo que hoy comparto es esta pequeña reflexión me ha parecido de lo más acertado. Porque todos vivimos a mil por hora de una u otra forma, porque mucho más a menudo de lo que pensamos terminamos a última hora de la tarde comprando unas cuantas cosas en el Carrefour Express de la estación de servicio  Cepsa  donde hemos parado un momento para repostar gasolina en nuestro coche y porque al final terminamos haciendo en casa nuestra pequeña cena siguiendo casi al pie de la letra esos parámetros que os comentaba hace un momento.


    Y es que al final la alta cocina está mucho más cerca de nuestro día a día de lo que imaginamos y hay ciertos valores que son -o deberían ser- aplicables en cualquier momento de nuestras vidas.

  • La Sabina, Larrumba suma y sigue

    La Sabina, Larrumba suma y sigue

    Lo del Grupo Larrumba es digno de estudio. Con sus decena de restaurantes (a cuál más exitoso) abiertos a lo largo de cinco años, se suma un sinfín de proyectos a lo largo de los próximos seis meses. Algunos totalmente Grupo Larrumba, otros participados por algunos de sus principales socios, la expansión va a ser espectacular. En cualquier caso iremos poco a poco y hoy nos vamos a centrar en su última apertura, La Sabina.



    La Sabina ocupa el local de lo que fuera hasta hace un año Casa de Quirós, en la plaza de la Estafeta de La Moraleja. Decorado como es norma en el grupo, por el estudio Proyecto Singular, La Sabina da una vuelta de tuerca a ese estilo entre tropical y colonial que empieza a ser norma en la mayoría de los locales de nueva apertura. La Sabina, acertadamente a mi juicio, se aparta de esta tendencia y crea una atmósfera netamente mediterránea que rápidamente evoca a ambientes marineros. 



    Pero no es el único aspecto en el que La Sabina «rompe moldes». Si bien una de las críticas que más suele hacerse al Grupo es la repetición de sus cartas y su poca originalidad, es evidente que tratan en cada proyecto de hacer algo diferente. Si en Habanera la colaboración de Javi Estévez era seña identitaria de su propuesta o en Peyote su carta japomexicana daba un nuevo aire al grupo, La Sabina se presenta como una arrocería.


    El concepto,para empezar, es atrevido. Y lo es porque buenos arroces en Madrid hay pocos. Es verdad que la salida natural al mar de Madrid es la Comunidad Valenciana y que la mayoría de los madrileños somos arroceros y por ende, exigentes con el arroz. 


    Pero La Sabina se pone las pilas. Con agua directamente traída desde Valencia (me cuentan que a la hora de elaborar la carta realizaron varias catas ciegas de arroces elaborados con agua de Madrid y con agua de Valencia, con rotundo éxito de las segundas) y utilizando la variedad albufera de arroz en lugar del tradicional bomba, se sumerge en un espectro (el de los arroces en Madrid) en el que salir airoso es complicado.



    En nuestra reciente visita tuvimos ocasión de probar el arroz del senyoret, para algunos especialidad de la casa y el resultado fue francamente positivo. Arroz suelto, sabor equilibrado y ese punto de socarrat que particularmente a mí, me encanta. Además del mencionado, diversos tipos de arroces y fideuás completan una oferta que sin duda contentará a todo tipo de gustos.



    El resto de la carta ofrece interesantes posibilidades tanto para escoger entrantes previos al arroz como para dar gusto a los no arroceros. Llama la atención el plantel de proveedores del que Larrumba va nutriéndose. Ballfegó, Triticum… son ejemplo de un nivel de producto con el que el Grupo trata de alejarse de esa crítica que desde su primer Pipa and Co les acompaña y que personalmente me parece bastante injusta. No hay duda de que La Sabina será una de las aperturas estrellas de este nuevo curso. Alabanzas y críticas feroces son la norma de cada apertura con el sello Larrumba. Mientras tanto encontrar mesa libre en sus locales es misión complicada (imposible en ocasiones) y el Grupo suma y sigue. Como decíamos en nuestra crónica sobre Habanera, «ladran, luego cabalgamos»…


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  • Floren Domezain, cuando la verdura es un manjar

    Floren Domezain, cuando la verdura es un manjar

    Floren Domezáin es un viejo conocido en el mundo de las verduras y de la buena mesa. Asesor gastronómico del programa televisivo “Un país para comérselo” , creador del huerto urbano más grande del mundo en la azotea de un hotel y un auténtico apasionado de la buena verdura que trae en su totalidad de sus terrenos situados en Tudela y en Arguedas, su tierra natal.




    Hace ya más de dos años Floren decidió abrir su propio restaurante en el local que ocupara el mítico restaurante Castelló,9 y en un agradable espacio obra de la decoradora tudelana Rosa García, nos encontramos un acogedor restaurante que se divide en una barra muy al estilo vasco o navarro con abundantes raciones y pinchos donde perfectamente se puede resolver una comida o cena y por otro lado, un amplio y acogedor comedor con una decoración cuidada al máximo.

    En su carta, amplia e interesante, las verduras juegan en una liga superior. Se apuesta por el producto de temporada por lo que en cada momento se puede optar por las verduras más acordes con la estacionalidad con la absoluta seguridad de que serán seguramente las mejores que puedan consumirse en Madrid. Cualquiera de ellas constituye un platazo en toda regla.

    Fantásticos los espárragos naturales acompañados con un huevo poché y foie , magníficas sus cebollas tiernas asadas y sensacional el famoso «tomate de Floren» , ese tomate llamado feo de Tudela y que en Floren Domezáin sirven acompañado exclusivamente de un ligero toque de aceite de oliva y sal de tinta de calamar. Simplemente inigualable.

    Seguros platos a un muy buen nivel y postres que no defraudan convierten a Floren Domezáin en uno de esos restaurantes que hay que conocer sí o sí. Olviden absurdos prejuicios; Floren les va a demostrar que las verduras pueden ser un manjar exquisito.

    Visitar web de Floren Domezáin






  • El Flaco, cuando Tailandia encontró el mundo

    El Flaco, cuando Tailandia encontró el mundo

    Conocí a Andy Boman y Antonio Conejo, propietarios del restaurante El Flaco, hace unos meses en una entrega de premios gastronómicos. Hablamos y me pidieron que les visitara en su restaurante. La verdad era de esos sitios que apetece ir por las fotos que en redes sociales aparecen y por los comentarios al respecto. Problemas de agenda (sí, maldita agenda) hicieron que hasta hace un par de semanas no pudiera conocer El Flaco.




    Acudí a aquella cena pensando en un restaurante tailandés. Cierto que cuando conocí hace meses a Andy me comentó que era sueco de nacimiento. Confieso ahora que en aquel momento no entendí muy bien qué hacía un sueco haciendo cocina tailandesa. 


    Andy Boman , auqnue sueco de nacimiento, se crió en África donde sus padres eran misioneros. Con posterioridad viajó ya cocinando por diferentes países de Europa, Tailandia y Australia adquiriendo un bagaje único que inevitablemente se refleja en su cocina. Es por ello que aunque la esencia de El Flaco sea la cocina tailandesa no es un tailandés al uso, sino que ofrece un crisol de diferentes culturas que hace de El Flaco un restaurante diferente.



    Comenzamos con un denominado tartare estilo Yukke (me cuentan que se trata de un estilo sueco) y la sensación en boca es absolutamente deliciosa. Lejos de ser un tartare al uso, resulta picante, potente, diferente y divertido. Platazo que anticipa otros tantos de impecable nivel.


    Continuamos con el bao de panceta. Tengo que decir que aunque estoy saturado de baos, la mayoría bastante flojos, este de El Flaco me pareció de los mejores que he probado en Madrid. Seguimos con unas brochetas de solomillo ibérico con tocino, picotas y emulsión de kimchi, plato perfectamente equilibrado y con un contraste de sabores que lo hacen muy recomendable.


    Unas vieiras a la plancha con wakame y salsa citrus beurre blanc, quizá menos interesantes dan paso a un magnífico secreto ibérico con morning glory, piparras e higos caramelizados. Nuevamente esa cocina de fusión con matices y juego de sabores que acaba enganchando y generando una magnífica experiencia gastronómica.



    Dejamos para el final el que sin duda me pareció plato estrella de la cocina de Boman, curry verde de mar con albahaca thai. Hay que señalar que este plato el nivel de picante gana fuerza, pero si eres como yo y el picante no te asusta, puedo asegurarte que disfrutarás tremendamente con este curry verde. 



    Perfecto servicio en sala por parte de Antonio Conejo, que además sabe mucho de vinos y que armoniza a la perfección los platos de Andy con diferentes vinos. Todo un hallazgo El Flaco, de esos que no dudas en repetir.



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  • Soy Kitchen, el mágico universo de un genio llamado Julio

    Soy Kitchen, el mágico universo de un genio llamado Julio

    Que sí. Que la gastronomía me apasiona. Cada día más. Pero hay días en los que te gusta, días en los que te apasiona y días en los que crees tocar el cielo con las manos, cenas en las que la magia del ambiente y el juego de sabores te envuelve en un universo onírico. Mi experiencia en Soy Kitchen, sin duda ninguna, fue de estas últimas. Confieso que no conocí el antiguo Soy Kitchen -hoy reconvertido en Lamian– pero que todo lo que había escuchado de Julio (alter ego castellanizado de Yong Ping Zhang) eran maravillas.



    La reciente apertura de Soy Kitchen en la calle Zurbano y su nueva propuesta lo convertían en uno de mis objetivos prioritarios. Conocí a Julio y a su socia Tasha Yiran (una apasionada foodie que además hace unas maravillosas fotografías y a la que sigo en redes sociales cada día) hace unos meses en una entrega de premios y mi curiosidad por su proyecto iba en aumento. El sábado pasado visité por fin su Soy Kitchen.



    El local me llamó la atención. No sé porqué había imaginado algo más casual y desenfadado pero Soy Kitchen es un restaurante que sorprende por su buen gusto y elegancia desde que entras en él. Decorado con minuciosidad por el estudio Lavela de Sandra Vergara y Raquel Lázaro ofrece una atmósfera cosmopolita y moderna a la vez que acogedora y confortable.



    Soy Kitchen presenta una propuesta basada en dos menús degustación, corto y largo (45 y 65 euros) que cambian en función del mercado. Platos armonizados que  reflejan a la postre una cocina trabajada y estudiada en la que cada creación es perfecta en sí misma manteniendo una uniformidad que se extiende de principio a fin y que configura una experiencia redonda. Contrastes, sabores y texturas en equilibradísima combinación que evidencian una cocina de autor depurada al máximo.



    No soy muy partidario de diseccionar cada plato por no desvelar el factor sorpresa que creo una experiencia de este tipo debe de tener, pero alguno de los platos que probé en mi visita fueron absolutamente sobresalientes. El tuétano con arroz meloso, berberechos y txangurro me pareció simplemente inmejorable. Los callos con rabo de toro (evidentemente «versión Julio») magníficos y sus kokotxas con pilpil espectaculares. Pero es que todos y cada uno de los platos conseguían ese efecto de «esto está buenísimo» que confirma el rotundo éxito de quién está cocinando para ti.



    Cada vez tengo más claro que cuando te vas de un restaurante pensando «¿cuándo puedo volver aquí?» la comida o cena ha sido impactante, única y diferente. Soy Kitchen es frescura y diversión combinada magistralmente con trabajo y dedicación. Sí, lo confieso, Soy Kitchen y Julio tienen desde el pasado sábado un ferviente admirador más. Agradecer sinceramente desde aquí a Rubén su magnífica atención en sala.



    Finalizar diciendo que desde hace unos días, Soy Kitchen presenta una nueva barra de dim-sums con un ticket medio de 20 euros. Prueben Soy Kitchen, póngase en manos de Julio y de su equipo, relájense y… DISFRUTEN !!


    Visitar web de Soy Kitchen



  • Sky Sushi llega a la calle Recoletos

    Sky Sushi llega a la calle Recoletos

    Hace unos años tuve ocasión de conocer en la localidad de Pozuelo el restaurante Sky Sushi. Tengo que reconocer que su modelo me fascinó y me pareció un acierto «popularizar» la tradicional gastronomía japonesa creando una fórmula en la que acercarse a dicha cocina sin necesidad de dejarme media nómina. Platos bien ejecutados, recetas sencillas pero convincentes -en ocasiones sorprendentes- creaban un modelo de negocio de esos que , a la fuerza, tienen que abrirse hueco sin dificultades.



    La fórmla evidentemente cuajó y hace escasos dos meses Sky Sushi ha aterrizado en una de las calles gastronómicas de la capital. La calle Recoletos ha ido configurándose como uno de esos núcleos que aglutinan numerosas propuestas en escasos metros. 



    Sky Sushi ocupa el pequeño pero encantador local que fuera en su momento Mexquisito. Prácticamente no ha tocado nada su atractiva decoración y sigue por tanto manteniendo ese aire cautivador y mágico que hace que te sientas en tu casa según entras al local.



    Con una gran variedad de platos
    japoneses y fusión de toque mediterráneo
    , Sky Sushi&Ramen Bar ofrece tempuras,
    tartares y teriyakis, además de uramakis, niguiris y sashimis elaborados con
    salmón, atún, toro, anguila, pez mantequilla e Ikura frescos de la mejor
    calidad, premisa fundamental de su cocina. Su carta, que busca nuevos sabores y
    experimenta con especies botánicas de rara procedencia, combina los clásicos con
    recetas especiales como Eby Green, langostino
    crujiente y salmón con aguacate y salsa de mayonesa de trufa negra; Sake Crunch con salmón y aguacate, salsa
    kimuchi y toque crujiente, o Rainbow, a
    base de atún rojo y jengibre, cubierto con atún, salmón y pez mantequilla. Igualmente,
    la carta de niguiris acoge originales recetas como los de pez mantequilla con
    anticucho; Foie con manzana caramelizada o Dorada con dressing de jalapeños.



    Como añadido Sky Sushi Madrid ofrece ramen, uno de los platos más de moda en la capital. Aunque quizá no sean los rigores estivales el mejor momento para su consumo, no cabe ninguna duda que en cuanto llegue el otoño promete convertirse en uno de los platos estrella. En mi reciente visita tuve ocasión de probarlo y el resultado es francamente sobresaliente.



    La carta comparte espacio con dos
    menús de mediodía, uno de sushi y otro de ramen, a un precio de 15 euros
    ; por
    la noche, además de la escueta pero estudiada selección de vinos –entre ellos
    el sake, ahora tan de moda–, podrás maridar la propuesta con tus cócteles y
    combinados
    favoritos, alargando la sobremesa y disfrutando sin prisas.



    Toda una novedad que sin duda no va a defraudaros, Sky Sushi es la forma más económica e inteligente de comer un buen sushi.


    Visitar web de Sky Sushi 

  • Oceánika, nada es lo que parece

    Oceánika, nada es lo que parece

    En este universo de sitios parecidos y cartas idénticas encontrar propuestas diferentes es difícil, pero a la vez enormemente reconfortante. Tengo que reconocer que llegué a Oceánika sin demasiadas expectativas, convencido de que iba a probar un restaurante peruano más (lo cual ya me parecía interesante; la cocina peruana me entusiasma), pero -como se titula el post- nada resultó lo que a priori parecía…



    Reconozco que no tuve ocasión de conocer aquel restaurante llamado La Panamericana del que las críticas eran más que buenas, pero Oceánika puede considerarse la secuela de aquella Panamericana; por un lado porque ocupa el mismo espacio en la calle Antonio Pérez y por otro porque tanto Carlos Pérez y Filomena Grudeski , camareros de aquella Panamericana , son los actuales impulsores de este nuevo Oceánika donde es fácil disfrutar a un precio imbatible.




    Llegado a este punto uno se plantea si desvelar pormenorizadamente cada plato o callar y pasar de puntillas sobre ellos. Creo que lo mejor será dibujar algunas pinceladas sin entrar en los detalles ya que podría perderse gran parte de la permanente sorpresa que supone sentarse en las mesas de Oceánika. No desvelaremos mucho, pero vayan preparados para todo (o para casi todo…).


     Seguramente comenzarán su comida o cena como habitualmente suelen terminarlas, con el café. Probablemente terminarán con sushi (y permítanme, pero casi les aseguro que Carlos les dará «un par de hostias» de lo más dulce…) En medio habrá sorpresas encadenadas, trampantojos, platos que parecen pero…, propuestas originales, trasgresoras, diferentes, todas ellas perfectamente hilvanadas para que la experiencia vaya cogiendo cuerpo a lo largo de la comida e inevitablemente se salga de Oceánika con el firme propósito de volver muy pronto. 


    El trabajo de Carlos Pérez -a caballo entre un showman y un cocinero cuando menos atípico que en varios momentos me recordó a mi admirado Fernando Limón de La Sopa Boba de Alpedrete (por favor no dejen de conocer ese impresionante restaurante)- es fundamental en la experiencia que Oceánika propone.



    Por si faltara algo, en
    las noches de verano tendrán un menú degustación por 25 euros que incluye:

    CHURROS CON CHOCOLATE Falsos churros de harina de maíz
    con judías negras

    TEMAKI A LA MEXICANA Cazón en adobo rebozado en harina de
    garbanzo

    Ceviche de salmón

    LOMO SALTADO Plato típico de la gastronomía de Perú
    presentado en un molcajete

    FALSOS NIGUIRIS DE ARROZ CON LECHE

    Obleas con dulce de leche

    Incluye copa de vino, cerveza, agua o refresco

    Cóctel Michelada Oceanika



    Poco más que decir. Uno de los restaurantes más sorprendentes y divertidos de los últimos meses. El precio medio, a la carta también sobre sobre los 25 euros, es sin duda el espaldarazo a la obligada visita. Por tan poco dinero es difícil pasárselo tan bien y comer tan rico.



    Visitar web de Oceánika