natural, sin elementos exógenos que interfieran en el proceso. Con este
nuevo vino Pradorey pretende continuar con el espíritu pionero de la bodega y
explorar los límites y posibilidades del viñedo, conjugando la tradición que
envuelve todo lo que hacen en esta finca con solera, con los últimos avances
tecnológicos. Sr. Niño 2018 es un Ribera
de Duero poco común, de corte moderno, atrevido e innovador, pensado para
aquellos que buscan vinos sencillos y agradables, diseñados sólo para disfrutar,
no para pensar ni entender.
con la creación de este vino 100%
ecológico, elaborado con uvas provenientes de su pago Salgüero, el primero
de la finca Real Sitio de Ventosilla que posee certificación ecológica. La
vendimia se hace de forma manual y
se emplea sólo mosto flor con la técnica de maceración carbónica en la que la uva fermenta sin haber sido
prensada previamente, práctica que le aporta mayor carga frutal al vino. Tras
ello, el futuro vino pasará un mes en
tinaja de barro centenaria, lo que le otorgará un carácter muy particular y
eliminará cualquier resto de carbónico para obtener un tinto limpio y depurado.
Sr. Niño 2018 es un vino que se adapta por completo a los paladares urbanitas, exigentes e inconformistas
que buscan en cada sorbo vivir sensaciones únicas y sobre todo disfrutar del
momento. Es perfecto para un chateo con clase o un aperitivo y es el
acompañante ideal de embutidos y carnes blancas. Su precio es de 10€.
en la ciudad y la aprovecha al máximo pero que escapa de ella siempre que puede
para vivir otras experiencias y buscar la sorpresa. Sr. Niño 2018 forma parte de la revolución estética y conceptual
que Bodegas y Viñedos Pradorey vive desde hace unos años y pertenece a una
línea de vinos actuales pensados para un público joven y alternativo que huye
de los clásicos y las etiquetas convencionales. Sr. Niño junto con Lía, un
llamativo rosado de corte provenzal, y El Cuentista, el primer Blanc de Noirs
de la bodega, conforman esta colección de vinos modernos, rebeldes y
transgresores.
importante de la Ribera del Duero. Los terrenos en los que se asienta
pertenecieron originalmente a Isabel la Católica, quien les dio el nombre de
Real Sitio de Ventosilla. Pasaron después a Felipe III, quien disfrutó de la
caza en El Prado del Rey, y a Alf
onso XIII, quien la declaró como explotación
agrícola modelo. En este transcurso sedujo igualmente a artistas de la talla de
Rubens y Lope de Vega. Pero fue en 1989 cuando Javier Cremades de Adaro compró
la finca viendo su potencial vitivinícola y comenzó a elaborar vinos de calidad
en la parte oriental de la Ribera del Duero, una de las zonas de mayor calidad
debido a sus características únicas de altitud, terreno, clima y composición
del suelo. La finca cuenta con 3000 hectáreas, 520 de ellas son viñedos
divididos en 131 parcelas bien diferenciadas y repartidas en ocho pagos,
algunos de ellos con certificado ecológico. Aunque la tradición arraigó en esa
tierra, desde su origen Pradorey busca la excelencia de sus vinos y en ello han
jugado un papel fundamental la innovación y la osadía de sus dueños, que fueron
los primeros en elaborar un vino de categoría Roble, en hacer un rosado pálido
en la Ribera del Duero (Lía de Pradorey), en dejar incolora la uva tinta Tempranillo
(El Cuentista) o en utilizar el sistema boreal en Rueda.


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