Categoría: restaurantes

  • THAI GARDEN 2112, VIAJAR A TAILANDIA SIN SALIR DE ARTURO SORIA

    THAI GARDEN 2112, VIAJAR A TAILANDIA SIN SALIR DE ARTURO SORIA

    Thai Garden 2112 es el nombre actual de un restaurante que cuando inauguró sus puertas en la calle Jorge Juan de Madrid marcó un antes y después. Ni existía todavía el concepto globalizado que hoy tenemos de la gastronomía, ni los restaurantes se asimilaban a locales de decoración impresionante, ni la cocina tailandesa era conocida en absoluto por la mayoría de los madrileños de la época. Entrar en aquel Thai Garden de la calle Jorge Juan sobrepasaba el concepto de restaurante y se convertía en algo que con los años se ha popularizado, «una experiencia».



    Desde entonces hasta nuestros días Thai Garden ha pasado por diferentes etapas y locales manteniendo siempre inalterable su esencia. Cocina tailandesa de calidad en un entorno onírico en el uno casi se siente turista en aquel país por unas horas. Tras la etapa inicial en la calle Jorge Juan, Thai Garden pasó por otros dos locales (uno en Paseo de la Habana y otro en la calle Recoletos) hasta convertirse en el actual Thai Garden 2112.


    En Thai Garden 2112 , su creador, Emilio Carcur, vuelve a recrear toda la esencia tailandesa en un amplio local en el que la sorpresa en inevitable al visitarlo por vez primera.


    Personal ataviado con trajes típicos, evocadora decoración tailandesa, impresionante vegetación…preparan al comensal para una magnífica experiencia en la que es fácil involucrarse y empaparse de esos sabores especiados, picantes en su punto pero siempre sutiles que recoge la carta del restaurante.



    El restaurante además de su carta ofrece un menú degustación al precio de 37 euros que para los neófitos en este tipo de comida resulta la forma más fácil de realizar una primera incursión en unos sabores que, con seguridad, terminan atrapando al comensal.



    Thai Garden 2112 constituye además un incomparable marco para presentaciones tal y como a  la que tuvimos ocasión de asistir hace escasos días de la diseñadora de joyas Liz Chelala.



  • NAKAMA, ESENCIA ORIENTAL Y BUENA COCTELERÍA EN LA CALLE SAGASTA

    NAKAMA, ESENCIA ORIENTAL Y BUENA COCTELERÍA EN LA CALLE SAGASTA

    La influencia de la cocina oriental en España tardó en asentarse, pero cuando lo hizo, lo hizo con una rotundidad admirable. Del  «no puedo con el pescado crudo» hemos pasado a una legión de adeptos al sushi inimaginable hace un par de décadas. Dice el tango que «20 años no es nada», pero -por ejemplo- en esto, ha sido el tiempo suficiente para dar un giro copernicano en lo que a comida japo se refiere.







    Les cuento esto porque hace unos días tuve ocasión de descubrir (y probar) un nuevo restaurante con este concepto. Se llama Nakama y se sitúa en la céntrica calle Sagasta de Madrid. Nakama en japonés viene a sigificar algo así como «amistad máxima», esa línea díficil de definir entre la hermandad y la amistad y es que sus socios Fernando Pagés y Roberto Martínez se conocen y son amigos desde la niñez.


    El local es diferente; adolece de los manidos estereotipos orientales y recrea un espacio alegre y colorido pero a la vez elegante y acogedor en el que es inevitable sentirse bien desde el momento en que se entra. Zona de mesas altas, barra de coctelería, comedor y cocina vista con barra japonesa son el escenario perfecto para una carta en la que predomina el sushi y que fusiona la cocina japonesa con toques caribeños y mediterráneos. Interesante, verdad?


    Entre los platos que probamos, comenzamos con un convincente tiradito de Hamachi, una muy correcta tempura de langostino tigre negro, para pasar a una amplia selección de piezas de sushi  con un nivel más que óptimo como denominador común. Atención a su caribe roll en el que las piezas de sushi se envuelven en una fina lámina de plátano frito que está francamente rico.


    Para armonizar la parte sólida las opciones son múltiples. Carta de vinos breve pero variada, selección de sakes tanto tradicionales como espumosos (sparkling) y una magnífica carta de coctelería  creada
    por
    Sergio Bermejo, ganador del campeonato nacional Negroni Essence 2016
    y del primer premio del concurso Ideal Cocktail Bar 2018,en la que juega con una serie
    de combinaciones tradicionales, mezclando sakes, whiskies y ginebras japonesas,
    así como rones de Venezuela y Jamaica. 



    Y es que dado que su barra permanece abierta hasta las 2.00 am, Nakama es ese sitio perfecto para esa primera copa después de una agradabilísima cena. Su decoración envolvente, su sugerente carta y un ticket benévolo que ronda los 40 euros/persona son motivos para recorrer su oferta gastronómica con minuciosidad.



    Nakama posee además de esta sucursal de la calle Sagasta de otra en Las Rozas (c/Belgrado, 22). A buen seguro no tardarán demasiado en ampliar la familia. Y es que Nakama merece una visita que les aseguro nunca será la última.



    El restaurante abre de martes a
    sábado de 13.30 a 16.30 y de 20.30 a 02.00. Los domingos, de 13.30 a 16.30. De
    martes a viernes ofrece a los comensales la posibilidad de elegir entre un menú
    del día por 15€
    o menú degustación, una propuesta más atrevida con seis platos
    por 40€ por persona.

  • NORMANDIE ONDARRETA, QUIEN TUVO, RETUVO

    NORMANDIE ONDARRETA, QUIEN TUVO, RETUVO

    Al final en la vida la experiencia es un grado y no cabe duda que en gastronomía el saber hacer durante décadas tiene su resultado. En una época en la que la hostelería se mueve por grupos en los que se manejan las cifras astronómicas y el interés crematístico sobrevuela sobre el de la buena mesa, es bueno de vez en cuando recalar en los sitios de siempre, en esos clásicos que -por encima de modas- siguen haciendo a la perfección lo que siempre han sabido hacer.


    Normandie es el restaurante señera de Ondarreta, una empresa familiar que lleva décadas ofreciendo una propuesta honesta y sincera en la que el buen producto, la cocina de mercado, la atención personalizada y la sala ejercida con profesionalidad son constantes.


    El caserón de estilo normando que lleva tanto tiempo «vigilando» la carretera de Burgos mantiene todo su encanto y esplendor. Sus salones, elegantes y acogedores con sus chimeneas crepitantes son el escenario perfecto para las frías sobremesas del invierno; su porche acristalado, para esos días de otoño y primavera en las que se quiere, pero no se puede y su terraza al aire libre, un remanso de paz y desconexión en las calurosas noches del largo estío madrileño.



    En su carta poco espacio para el plato de moda y mucha receta clásica, imperecedera, canónica; puntos acertados y fondos cuidados que originan esas recetas que por desgracia desaparecen de las cartas. Platos de inspiración vasco francesa que encuentran en Normandie el acomodo perfecto para su pervivencia. Sopa de cebolla, caracoles, ancas de rana, steak tartare (mucho antes de que se pusiera de moda), solomillo Wellington, crepes suzette… platos que lamentablemente muchos jóvenes actualmente ni siquiera han escuchado. 


    Ahora que tanto se habla de la vuelta a la cocina clásica, de los sabores de siempre y de la recuperación (por fin) de la sala, Normandie es un claro ejemplo de esos valores y ese saber hacer que durante tiempo desapareció. Verdad que es un placer ver cómo terminan un steak tartare ante el comensal? Algo más cautivador que asistir a la ejecución y flambeado de las crepes suzette? Pues no se engañen, no son cosas inalcanzables. Por los 40-45 euros que les va a costar comer en cualquier sitio de postureo, tienen en Normandie todo eso al alcance de su mano. Si no lo conocen, vayan. Si lo conocen, seguro que son adeptos a este tipo de restaurantes.





  • TABERNA LA CARMENCITA, HISTORIA GASTRONÓMICA DE MADRID

    TABERNA LA CARMENCITA, HISTORIA GASTRONÓMICA DE MADRID

    Corría el año 1854 cuando La Carmencita abría sus puertas en la calle Libertad de Madrid. Mucho ha llovido desde entonces en todos los sentidos, pero más de siglo y medio después parece haber cosas que no han cambiado tanto.



    La Carmencita original fue testigo de reuniones de intelectuales e importantes figuras de la época. Allí solían reunirse miembros de la generación del 27 en animadas tertulias y en esa misma barra de madera y estaño que hoy preside la entrada, era frecuente ver a Pablo Neruda degustando el vermut, seguramente muy parecido al que hoy siguen sirviendo en la renovada taberna.


    Y es que en 2013 el empresario cántabro Carlos Zamora ( Grupo De Luz ), vovlía a abrir La Carmencita respetando en todo lo posible su espíritu original. Azulejos, mesas de madera, vajillas de loza centenarias… sirven de escenario para una sugerente carta que rememora las casas de comidas más tradicionales en las que lo fundamental es el producto y esa cocina de mimo y chup chup que parece volver a imponerse con toda su fuerza.

    Para ello La Carmencita se nutre de pequeños productores , productos de huerta ecológicos ( extraordinarias sus verduras de La Traílla ), vinos orgánicos, vermuts caseros que acompañan a una propuesta gastronómica en la que manda la tradición y esos platos que todos tenemos en nuestra memoria y que no es fácil encontrar en la cambiante oferta madrileña dominada por la tendencia y las cartas prácticamente iguales.



    Sensacionales sus rabas -al más puro estilo cántabro-, magníficos sus macarrones (gratinados con una delicada bechamel cremosa de chorizo), extraordinarios sus huevos fritos «de gallinas felices» con diferentes acompañamientos, exquisitas sus albóndigas de ternera, sabroso y meloso su rabo de toro… en la carta de La Carmencita hay poco espacio para la sorpresa y el artificio, dominando la misma sabores de siempre que  reproducen a la perfección.


    Como añadido, hasta el próximo 30 de abril La Carmencita ofrece ‘LETRAS Y OLLAS: EL QUIJOTE EN LA
    CARMENCITA’ , 
    unas jornadas gastronómicas en
    homenaje a la cocina de El Quijote. Durante todo el mes se podrá disfrutar de una mini carta de platos compuesta por sopa de matahambre (13 €),
    cordero a la calderetilla (24 €), duelos y quebrantos (22 €) y torrijas (7 €). Platos que son un
    a pequeña muestra de lo que se comía en la
    España del siglo XVII y que han llegado hasta nuestros días, entre otros
    testimonios, gracias a la célebre novela de Miguel de Cervantes.


  • ESSENTIA, UNIVERSO CÁRNICO EN TARANCÓN

    ESSENTIA, UNIVERSO CÁRNICO EN TARANCÓN

    Hoy nos trasladamos hasta la localidad conquense de Tarancón para descubrir un restaurante que está empezando a sonar con fuerza en el panorama gastronómico. Responde al nombre de Essentia y buena parte de su fama le viene por el hecho de que en el pasado World Steak Challege celebrado en Londres, se otorgó el galardón a la Mejor Carne de vacuno del Mundo a la carne de vaca finlandesa de raza Ayrshire distribuida por la empresa danesa JN Meat International, que es precisamente la que sirve Essentia a su nutrida clientela.







    Essentia es un multiespacio gastronómico dirigido por Riansares Loriente especializado, sobre todo, en cerdo ibérico,cordero lechal y vaca vieja que mantienen en una avanzada cámara de maduración que controla la temperatura entre 0 y 2º y la humedad entre el 65 y 85%, otorgando a las piezas todo su potencial y jugosidad.La maduración media de estas piezas de vaca finlandesa Ayshire oscila entre los 30 y 60 días.


    Pero no es sólo la carne el motivo para visitar Essentia. El complejo en sí sorprende por su grandiosidad y calidad de oferta. En el día de nuestra visita pudimos probar diferentes platos de su carta y el nivel de todos ellos resultó sobresaliente. 


    Impresionante su ensalada de tomate de Barbastro con bonito del norte en AOVE, crujiente y delicada la careta de cochinillo confitada durante 24 horas,sublimes sus torreznos, magnífica la corvina… todo lo que tuvimos ocasión de probar estuvo a un nivel más que notable con una atención en sala irreprochable.



    No lo duden, Essentia está a escasos 45 minutos de Madrid y su propuesta merece la pena sin ninguna duda.















  • GAYTÁN, LA FACETA MÁS GASTRONÓMICA DE JAVIER ARANDA

    GAYTÁN, LA FACETA MÁS GASTRONÓMICA DE JAVIER ARANDA

    Javier
    Aranda
    es uno de esos cocineros que pese a su impresionante trayectoria y su
    innegable buen hacer, no termina de gozar del reconocimiento que, al menos para
    mí, debiera de tener.




    Con
    experiencia en fogones tan reconocidos como el Bohío, Ars Vivendi, Urrechu,
    Santceloni o Piñera, Aranda inauguró hace seis años el restaurante La Cabra que
    rápidamente obtuvo una estrella Michelín que ha mantenido hasta el pasado mes
    de noviembre.


     Hace tres años abrió Gaytán con una fórmula que entonces
    resultaba novedosa y que en estos tres años se ha generalizado; cocina
    completamente vista, interacción absoluta con el cliente… Javier Aranda ha
    sabido dotar siempre a sus proyectos de una personalidad propia que podrá
    gustar o no gustar pero que, desde luego, le hace diferente. Gaytán obtuvo la
    estrella a los pocos meses de abrir sus puertas y desde entonces continúa con
    el preciado galardón.



    La
    cocina de Javier Aranda es una cocina vanguardista e imaginativa,
    que juega
    acertadamente con sabores, texturas y emplatados, pero sobre todo es una cocina
    basada en la cocina más tradicional que domina a la perfección.



    Tras
    aquel menú degustación de la ruta de la seda y las especias, magnífico menú en
    el que hacía un evocador recorrido por las diferentes gastronomías de aquella
    ruta adaptándolas al producto local, el nuevo menú, denominado «Inaurem» ( «alhaja» en latín) que presenta Aranda en
    Gaytán es un menú mucho más fácil de entender por el público pero no por ello
    menos elaborado
    .


    Con
    unos primeros pases en torno a la castaña (que serán sustituidos en los
    próximos días por evidentes razones estacionales) y otros posteriores en la
    propia barra de la cocina haciendo referencia a diferentes tipos de setas
    (boletus, chantarellas, flor de coliflor, shitake y lengua de vaca), el menú se
    plantea en tres escenarios, los vegetales con diferentes platos en los que
    judías verdes, sopa de maíz picante, flor de calabacín, ajo y alcachofa se
    presentan en diferentes elaboraciones.


    En
    un segundo bloque denominado “de agua salada” se incluyen platos relativos al
    chipirón (servido con piel de leche), la espardeña y un impresionante salmonete
    que se acompaña de un delicado pilpil de naranja.



    El
    tercer bloque, cárnico, se divide en una acertada versión de las alubias de
    Tolosa, la vaca rubia gallega y un último plato de liebre de magnífica factura.


    Por
    último el apartado de postres se abre con un prepostre a base de hinojo, coco y
    limón que limpia el paladar y lo prepara para el capítulo dulce final.


    El
    menú resulta coherente y pese a su longitud se llega al final con comodidad.
    Armonía de vinos cargo de Gabriel Medina, siempre una garantía, que tras años
    en La Cabra pasa ahora a Gaytán para ponerse a cargo de la sumillería.



    La
    cocina de Javier Aranda sigue redondeándose y su evolución no hace más que
    confirmar su creciente calidad.
    Más que recomendable.

  • OCCHIALI, NUEVO RESTAURANTE DEL GRUPO OTTICA

    OCCHIALI, NUEVO RESTAURANTE DEL GRUPO OTTICA

    Acaba de abrir sus puertas en Madrid un nuevo restaurante denominado Occhiali. Occhiali es el segundo restaurante del grupo Ottica que con ese mismo nombre –Ottica– tenía su primer restaurante situado en la calle Padre Claret de Madrid.



    Occhiali sigue la estela de Ottica. Local agradabilísimo, carta sencilla y resultona, buen ambiente y magnífica relación precio calidad. El restaurante situado no demasiado lejos de Ottica, en la calle Sánchez Pacheco de Madrid responde a esas connotaciones tropicales y mediterráneas que ya poseía Ottica y al igual que en su hermano mayor, la carta es un viaje por diversos continentes a través de los sabores.



    A cargo de sus fogones, Andrés Jiménez Leguina con experiencia previa en Goizeko Wellington propone una carta pensada para compartir y con multiplicidad de opciones apetecibles. 


    Para comenzar la famosa ensaladilla de Ottica, que en lugar de rusa es rosa por el toque de remolacha con que preparan su mayonesa, croquetas de kimchi con atún rojo y wakame, niguiris de steak tartare con huevo de codorniz o un sabroso tartar de salmón con chlie chipotle y huevo de corral.


    Entre los segundos albóndigas de rabo de toro, cordero asado con croquetas de puré de patata y almendra o hamburguesa de pollo de corral son algunas de sus posibilidades. Como novedad respecto a Ottica la inclusión de un capítulo de pizzas realizadas en horno de piedra.





    Atención a sus postres, que al igual que en Ottica, mantienen un estupendo nivel. Tanto la pizza de Nutella como el tiramisú con base de donuts resultan irresistibles para los más golosos.

  • RASPUTÍN, GASTRONOMÍA RUSA EN EL CORAZÓN DE MADRID

    RASPUTÍN, GASTRONOMÍA RUSA EN EL CORAZÓN DE MADRID

    Hace más de 30 años que el restaurante Rasputín abrió sus puertas en Madrid. No hace falta señalar que la globalización y la internacionalización gastronómica que actualmente existe no tiene nada que ver con la que había -si es que algo de eso existía- hace tres décadas.




    Rasputín proponía -y propone- una oferta netamente rusa. Esta cocina resulta sumamente variada dada la amplia extensión del país y en ella es posible encontrar pescados, aves, carnes y productos del bosque como las setas. 


    En sus diferentes elaboraciones prima sobre todo la calidad del producto en elaboraciones sencillas y certeras en las que se potencia, sin disfrazar, la plenitud de los sabores.


    Resulta indispensable probar la ensalada Olivier, origen de la conocida ensaladilla rusa y que se prepara con patata, carne, pepinillos, huevo duro, crema fresca y algo de mayonesa (mucho menos que la utilizada en la ensaladilla rusa); imprescindible igualmente la sopa Borsh compuesta de verduras, remolacha y carne que se cocina a fuego lento durante horas.Los huevos Roskoff, rellenos de gambas y gratinados con queso, constituyen otro de los platos más típicos de Rasputín.



    Pero si hay dos elementos míticos en la gastronomía rusa son sin duda caviar y vodka. Rasputín ofrece una amplia selección de caviares y de vodkas para ser consumidos al modo tradicional ruso, sin mezclarlo y en los populares vasos denominados «ryumka» .



    Rasputín es sin duda la mejor forma de aproximarse a una gastronomía que a priori nos resulta bastante desconocida y todo ello sin salir del barrio de La Latina. Anímense.










  • Ronda 14, fusión con paso firme

    Ronda 14, fusión con paso firme

    Tres años hace ya desde que el restaurante Ronda 14 abriera sus puertas en la calle General Oraá de Madrid. Lo que en un primer momento sorprendió por esa fusión nikkei (japoperuana) y asturiana, ha terminado por cuajar con tanta rotundidad que sus propietarios inauguraron hace poco más de un año un segundo restaurante –Cilindro– que, aún con una carta diferente, asimila bastante su concepto al de Ronda 14.




    El secreto de su éxito una carta variada, original y fresca  que ha conseguido calar entre el público madrileño. Su chef y propietario (junto a su mujer la asturiana Conchi Álvarez), Mario Céspedes es un cocinero peruano que a su llegada a España trabajó en las cocinas del Celler de Can Roca (Girona), Kabuki, Ramón Freixa (Madrid), El Real Balneario de Salinas y el Corral de Indianu (Asturias).


    En su propuesta gastronómica Ronda 14 propone un recorrido por esos sabores peruanos con toques japoneses y la reinterpretación personalísima de Céspedes que introduce ingredientes asturianos que funcionan dando lugar a creaciones divertidas que sin dudan convencen.



    Interesantes las gyozas criollas con manitas de cerdo, irreprochable el nigiri de wagyu con rocoto y queso azul,refrescante el ceviche de xarda con rabas rebozadas e imprescindible el tiradito de corvina con ají amarillo. A inferior nivel el bao de panceta o las patatas rellenas de carne guisada, pero al fin y al cabo, cocina atractiva de esa que no importa repetir y a unos precios que continúan siendo ajustados y manteniendo con comodidad una fantástica relación precio disfrute.


    Correcta carta de vinos a precios ajustados y algo de coctelería complementan una propuesta sugerente y recomendable. 

  • ASGAYA, EL PARAÍSO NATURAL EN MADRID

    ASGAYA, EL PARAÍSO NATURAL EN MADRID

    Creo no equivocarme si digo que la tradición equivalencia de Asturias con el paraíso natural está muy vinculada a la gastronomía. Cierto es que paisajes, playas, tradiciones y demás algo tendrán que ver, pero si hay algo de lo que es inevitable enamorarse cuando se acude a Asturias, es, sin duda, su gastronomía.




    Hace ocho años ya que el asturiano Manuel Fernández abriera las puerta de Asgaya (vocablo que significa «abundancia» en asturiano) en la calle Doctor Fleming de Madrid siguiendo una tendencia en la que se «vestía de gala» la gastronomía del principado. Tradicionalmente los restaurantes asturianos se vinculaban más a la cantidad que a la calidad y Asgaya, continuando una estela que ya había puesto en marcha el restaurante El Paraguas, ofrecía una propuesta netamente asturiana en un cuidado entorno y con presentaciones y emplatados de nivel.



    En cuanto a su oferta conforman su carta, amplia y  variada, prácticamente todos los platos que asociamos a Asturias. Verdinas, fabada,pixín, pitu de caleya, cachopos... se rodean de otros platos que a lo largo de estos ocho años han terminado por hacerse tradicionales de Asgaya. Imprescindible resulta probar su lasaña de centolla, los huevos rotos con carabinero o sus míticas sardinas ahumadas al momento que se acompañan de pan de hogaza y tomate.



    En el capítulo de postres, si aún les queda hueco, tarta de quesos asturianos, arroz con leche o un magnífico coulant de chocolate que se acompaña de helado de violeta en un guiño a Madrid.



    Carta de vinos con más de cien referencias, selección de sidras y sala diligente a cargo de Unai González, un profesional de los pies a la cabeza completan la propuesta de uno de nuestros asturianos preferidos en la capital.