Categoría: restaurantes

  • EL JARDÍN DEL INTERCONTINENTAL, CLASICISMO IMPERECEDERO

    EL JARDÍN DEL INTERCONTINENTAL, CLASICISMO IMPERECEDERO

    Tenemos que
    perder el miedo a entrar en los hoteles a tomar un café, a disfrutar de un
    aperitivo o a comer o cenar. Es cierto que durante años la gastronomía de los
    hoteles ha sido infravalorada y que se consideraba que comer o cenar en un
    hotel era casi una obligación para aquellos que en viaje de negocios querían
    algo rápido sin importarles demasiado la calidad. Pero también es verdad que
    desde hace ya bastantes años la mayoría de los hoteles (sobre todo grandes
    hoteles) han trabajado duro para quitarse de encima ese sambenito y ofrecer una
    gastronomía de calidad. No olvidemos, por ejemplo, que restaurantes como
    DiverXO o Santceloni se encuentran situados dentro de establecimientos
    hoteleros.



    También es
    cierto que el cliente más joven sí se ha acostumbrado a entrar a los hoteles
    sin tanto reparo como había anteriormente. La costumbre del brunch que
    primeramente importaron los establecimientos hoteleros contribuyó decisivamente
    a ello.



    Tuvimos ocasión
    hace unos días de visitar uno de los hoteles más emblemáticos de Madrid, el
    Hotel Intercontinental y probar su cocina y su servicio de sala canónico, con
    esa profesionalidad que tanto se añora y con una cercanía discreta digna de
    admiración. A cargo de sus fogones el chef Miguel de la Fuente maneja una
    interesante carta, evidentemente centrada en cocina internacional en la que la
    pluralidad de interesantes opciones llama la atención; una carta que puede
    satisfacer igualmente al extranjero alojado en el hotel que a un madrileño que
    decida comer o cenar en el restaurante.


    Cocina
    mediterránea con toques vanguardistas que no desdibujan en ningún caso los
    ingredientes de cada plato. Entrantes como los cubos de foie gras con hibiscus
    y frutos rojos, las empanadillas de callos a la madrileña con togarashi (el
    también denominado “chile de siete sabores”) contrastan con otros mucho más
    clásicos como la ensalada de bogavante o unas sensacionales alcachofas que se
    acompañan de gamba blanca de Huelva en un punto y textura irreprochable.



    Entre los
    segundos, estupendo el estofado de rape y langostinos con curry rojo y arroz
    jazmín e igualmente satisfactoria la lubina salvaje que se acompaña de un falso
    risotto de remolacha y salicornia. Entre las carnes destaca un extraordinario
    lomo de vaca madurada que llega a la mesa con pimientos de cristal y
    tirabeques.


    Cocina en suma
    que satisface cualquier paladar y en la que de la Fuente se maneja con
    comodidad y brillantez.



    Señalar la
    iniciativa denominada “los jueves para ellas” que consiste en un menú compuesto
    de un entrante, plato principal, postre, café y bebida seleccionada, a precio
    cerrado (35 euros) y que incluye un tratamiento de belleza de 30 minutos con
    productos Natura Bissé en Caroli Heath Club.

  • TEJAS VERDES, LA COCINA DE SIEMPRE EN UN ENTORNO IMPRESIONANTE

    TEJAS VERDES, LA COCINA DE SIEMPRE EN UN ENTORNO IMPRESIONANTE

    Hasta que no se visita el restaurante
    Tejas Verdes es complicado imaginar un entorno así en pleno San Sebastián de
    los Reyes. Situado actualmente en pleno casco urbano y rodeado de rotondas y
    vías rápidas, Tejas Verdes y su finca de una hectárea en plena vorágine,
    suponen un verdadero pulmón
     y un seguro
    de desconexión inmediata
    desde que se traspasan sus adustos muros.



    Inaugurado en 1964, Tejas
    Verdes es actualmente dirigido por la tercera generación (los hermanos Álvaro y
    Millán) de la familia fundadora, Mayoral San Sebastián, que a día de hoy
    mantienen en impecable forma lo que fuera un mesón situado en lo que entonces
    era la mismísima carretera de Burgos mucho antes de que se construyese la
    autovía.



    La familia fundadora, de
    procedencia vasca, fundó un mesón que con el tiempo sería escenario de varias
    películas de la época y por cuyas mesas han pasado las más ilustres
    personalidades.



    Magnífico para el invierno por
    su estética de mesón castellano en el que resaltan la cerámica de Talavera y
    Puente del Arzobispo y sus reconfortantes chimeneas, resulta también perfecto
    para la primavera y el verano; una impresionante terraza con todo tipo de
    arbolado es el perfecto marco para cualquier comida o cena a escasos minutos de
    Madrid pero con todo el encanto y la desconexión que supone la mencionada finca.



    En sus mesas un abanico de
    recetas interesantes en las que el producto es capital y en la que la ejecución
    se solventa a un notable nivel. A entrantes clásicos como las croquetas de
    jamón, el revuelto de morcilla con piñones y patas paja o un irreprochable
    jamón Maximiliano de Jabugo se suman otros más actuales como los rulos de
    cecina con foie y membrillo o la burrata de Puglia con tomate rosa.



    Entre sus principales el nivel
    se mantiene. Magníficos pescados recibidos de los mejores proveedores (el rodaballo
    que probamos en nuestra reciente visita era impecable) acompañan a las mejores
    carnes (el punto del cebón de carne roja que tuvimos ocasión de degustar era
    igualmente sobresaliente). Pocas sorpresas en suma en un restaurante en el que
    comer bien está asegurado.



    Postres caseros y bodega con
    más de sesenta referencias a precios coherentes confirman una magnífica opción
    para las semanas de esta primavera que, a mí al menos, empieza a resultar ya
    necesaria. No les va a defraudar.


    Visitar web de Tejas Verdes

  • LAS CARBONERAS DE LU, ACADEMICISMO ILUSTRADO

    LAS CARBONERAS DE LU, ACADEMICISMO ILUSTRADO

    Madrid esconde rincones estupendos. Ese
    comedor de ladrillo abovedado que fuera en su momento el restaurante del
    fallecido Darío Barrio, Dassa Bassa , tras alguna experiencia fallida y una
    cuidada renovación ha pasado a convertirse desde hace unos meses en Las
    Carboneras de Lu.



    Las Carboneras de Lu es el proyecto
    hostelero de Lourdes Poveda y Carlos Romero, un matrimonio de consultores
    financieros que hasta hace poco eran aficionados a la buena gastronomía y al
    vino. Tras formarse Carlos como sumiller y Lourdes como cocinera en Le Cordón
    Bleu, Lourdes decidió colaborar en salas tan reconocidas como las de Alabaster
    o Horcher, sin duda dos de las mejores que pueden encontrarse en la capital hoy
    en día. A partir de ahí, todo estaba listo para dar su forma a su proyecto.


    Quizá lo más resaltable de Las Carboneras
    sea ese minucioso cuidado por el detalle que se aprecia en todo momento.
    Impecable servicio de mesa, cristalería, vajilla, decoración… todo está
    conformado para esa recuperación de la sala que por fin parece que se está
    convirtiendo en tendencia.


    En cuanto a la propuesta gastronómica,
    Poveda elabora una cocina de escuela con recetas académicas, sabores
    perfectamente contrastados y ejecuciones rigurosas.


    Entre sus creaciones, platos tan
    sugerentes como las flores de calabacín en tempura rellenas de brandada de
    bacalao, unas magníficas colmenillas con salsa de boletus, foie y lámina de
    trufa, una irreprochable lubina con salsa de clorofila y penca de acelga en
    tempura y un espectacular cochinillo armonizado impecablemente con una salsa gastrique de manzana y jengibre que me
    cuenta Lourdes que se está convirtiendo en uno de los platos estrella de la
    casa.



    Para los más golosos imperdonable la
    torrija de panettone sobre sopa de mandarina y chocolate blanco. Irresistible,
    se lo prometo.



    La parte superior de Las Carboneras, que
    se corresponde con la planta calle, se ha acondicionado a modo de vinoteca.
    Allí pueden desde adquirir vinos (con una muy buena selección de vinos de
    Madrid), a probarlos o asistir a cursos de cata.


    http://lascarbonerasdelu.com/

  • Entrada sin título 1695

    Francisco Larrea, fundador de la
    conocida cadena de autobuses interurbanos Larrea, tenía el sueño de rememorar
    el caserío familiar en el cual pasaba los veranos de su niñez; finalmente ha
    cumplido su anhelo y lo ha hecho creando el restaurante Barrenola en su
    Moralzarzal natal.



    En su construcción se ha tenido en
    cuenta la estética de los caseríos vascos y aprovechando la espectacular
    ubicación frente a la sierra madrileña se ha dotado al mismo de grandes
    ventanales que aseguran una visión paradisíaca en cualquier época del año. Sus
    privilegiadas vistas a la Bola del Mundo son un verdadero deleite.



    En cuanto a su propuesta gastronómica,
    Barrenola basa su oferta en platos de esos de toda la vida, bien resueltos y en
    los que la calidad de la materia prima y su impecable ejecución quedan patentes
    en todo momento.


    No en vano al frente de su cocina se ha
    contado con Yago Márquez, un experimentado cocinero que se formó en la escuela
    de Paul Bocuse en Lyon y pasó por fogones tan reputados como los de  Pierre Gagnaire,  Pavillon Ledoyen  y L’Atelier de Joel Robuchon , todos ellos en
    París. Tras su etapa francesa, recaló en Martín Berasategui en Lasarte dando el
    salto posteriormente a Shanghai donde Ber
    asategui abrió un nuevo restaurante,
    siendo encargado de la apertura y jefe de cocina.



    Barrenola dispone de una carta de
    raciones en su planta inferior y de un comedor con una carta de sala amplia y
    sugerente . Entrantes interesantes y una buena selección tanto de carnes como
    de pescados aseguran el disfrute en un comedor moderno y confortable.



    Ahora que los días son largos y una
    escapada a la sierra apetece más si cabe que habitualmente, Barrenola es una
    opción perfecta para revivir esa magnífica cocina vasca a pocos kilómetros de
    Madrid.



    http://restaurantebarrenola.com/

  • IZTAC, AUTÉNTICA (Y DESCONOCIDA) GASTRONOMÍA MEXICANA

    IZTAC, AUTÉNTICA (Y DESCONOCIDA) GASTRONOMÍA MEXICANA

    Aunque el primer restaurante mexicano
    abrió sus puertas en España en 1959 con el nombre de México Lindo, la cocina
    mexicana ha quedado reducida en nuestro país a una suerte de tópicos injustos e
    irreales en la mayoría de los casos. Todavía hay quien piensa que la comida
    mexicana debe de picar “a rabiar” para ser “auténtica” y la mayoría de los que
    creen conocerla van poco más allá de nachos, tacos, burritos y tequilas.


    Todo tan absurdo e infundado como sin
    redujéramos la gastronomía española a tortillas de patata, paellas y sangría.



    Ello básicamente es culpa de las franquicias
    y la cocina tex mex que más que
    gastronomía mexicana refleja la cocina americana de la zona Texas influenciada -lógicamente-
    por su país vecino. Pero esa cocina tex
    mex
    no representa ni mucho menos a la verdadera gastronomía mexicana.


    Viene todo ello a cuento de que hace
    unos días ha abierto sus puertas en Madrid el restaurante Iztac, precisamente en el mismo local en el estuvo
    aquel México Lindo del que les hablaba al comienzo de este artículo.



    Iztac llega al panorama gastronómico de
    la capital con el objetivo de ofrecer la
    auténtica cocina mexicana
    ; una cocina que trata de recorrer los 32 estados
    mexicanos. En su propuesta una amplia variedad de platos que recogen desde la cocina prehispánica hasta esa cocina conventual en la que monjas
    llegadas al país, reinterpretaban platos españoles con los productos que
    encontraban en la zona. Guisos, recetas y sabores que es difícil, por no decir
    imposible, encontrar ahora mismo en Madrid.



    Con una decoración exquisita en la que
    se huye del típico mexicano de paredes chillonas y neones psicodélicos
    (únicamente se mantiene el neón de lo que fuera México Lindo como un guiño al
    primer mexicano abierto en España), el estudio Free Hand de la arquitecta Lourdes
    Treviño ha realizado un
    impresionante trabajo creando un espacio elegante y acogedor que gusta desde el
    primer momento.


    Gastronómicamente, recetas interesantes,
    desconocidas en su mayoría y que en boca convencen con rotundidad. Entre sus
    entrantes, esquites, mochomo, molotes, aguachile… ; si no dominan la
    nomenclatura lo mejor es dejarse asesorar por el personal de sala, natural del
    país azteca en su mayoría.



    Entre los platos principales abundancia
    de guisos que sorprenden y en los que el nivel de cocina dirigida por Nacho Oropeza queda patente. Magnífica
    la enchilada de mole  poblano con pato
    (no dejen de pedirla), sensacional su pescado al acuyo que va variando en
    función de lo que ofrece el mercado cada día pero que se acompaña con la misma salsa
    -finísima- de hoja santa, tomatillo y nata y espectacular el plato de perdiz al
    manchamanteles, plato de inspiración conventual en el que la perdiz asada se sirve
    con una salsa de chiles, frutas, frutos secos y especias.



    En los postres el nivel se mantiene. Si
    lo visitan no dejen de probar el canutillo de nogada y la pirámide de
    chocolate. Adicitivos.


    En la parte líquida, excelente
    coctelería, cervezas, vinos y amplia variedad de tequilas y mezcales. Eso sí,
    olvídense de la sal y el limón y descubran la auténtica gastronomía mexicana en
    estado puro. Disfrutarán mucho.


    http://iztac.es/ 

  • CARBÓN NEGRO, LA CONJUGACIÓN DEL VERBO DISFRUTAR

    CARBÓN NEGRO, LA CONJUGACIÓN DEL VERBO DISFRUTAR

    Hace ya tiempo que en Madrid, a la hora
    de elegir un restaurante ( es extrapolable a otras ciudades ) se ha instalado
    la triste idea de que hay que elegir. O se opta por el postureo y en ese caso
    se da importancia al lugar, a la decoración, a la música… sin que importe en
    absoluto la comida o se escoge un restaurante de toda la vida en el que aseguremos el producto y dejemos de lado
    todo lo demás.




     Y digo que es triste porque somos muchos a los nos gusta
    disfrutar de una buena cocina ( al fin y al cabo a eso se va a un restaurante
    aunque a veces se nos olvide ) pero en un entorno agradable, con una decoración
    acogedora y armoniosa. Lo sé, hay a quien eso le da igual; para mí – llámenme
    lo que quieran- eso también forma de la experiencia, sin menospreciar por
    supuesto la calidad de las materias primas, la ejecución de las mismas y su
    servicio en sala. Si a todo ello le añadimos una buena bodega, el resultado es
    la perfección.


    Hace casi un mes ha abierto sus puertas
    en Madrid Carbón Negro, un espectacular proyecto detrás del cual se encuentran
    nombres archiconocidos en el mundillo
    gastro madrileño. Lo que fuera antaño la cafetería La Flecha en la calle Juan
    Bravo se ha convertido por obra y gracia del estudio de decoración Proyecto
    Singular ( además de por lo que presumo, una ingente cantidad de dinero) en un
    faraónico local. “Localazo”, llamado
    sin ninguna duda a convertirse en eso que ahora llaman place to be y previsiblemente gente guapa, famoseo y todo eso que a
    menudo no casa muy bien con la buena gastronomía.



    Pues bien, el resultado de nuestra
    visita en lo gastronómico puede definirse como colosal. Magnífica materia
    prima, ejecuciones perfectas ( la parrilla es dueña y señora de la carta y se
    maneja de forma extraordinaria ) y un servicio de mesa impecable.




    Al frente de la cocina un tremendo
    Gonzalo de Armas ( Santo Mauro, Goizeko Wellington, Filandón) propone una carta
    amplia y con mucho sentido común, con poco espacio para fuegos artificiales y con
    platos limpios en los que únicamente reina la calidad del producto y su ejecución.
    Eso que alguna vez hemos llamado “cocina sin red”. En esa oferta o el producto
    y la cocina están a un nivel magnífico o el fracaso puede ser importante.


    Sobresaliente la chistorra de Arbizu,
    magnífica la ensaladilla rusa en una receta clásica pero magistralmente
    conseguida y al mismo nivel unos espárragos blancos de Navarra a la brasa que
    se acompañan de una finísima salsa romescu. En los segundos nos decantamos por
    el lenguado y la chuleta; ambos irreprochables. No es fácil probar en Madrid
    una chuleta de la calidad y punto de la que probamos en nuestra visita y que me
    comentaron pertenecía a Cárnicas Guikar. Memorable.


    Como fin de fiesta nos decantamos por su
    famosa tarta de queso. No se me ocurre mejor final para una espectacular
    comida. Si van por allí, pruébenla; les aseguro que no les va a defraudar. Y si
    les quedan ganas de continuar, sepan que Carbón Negro ofrece una amplia
    variedad de cócteles que tienen detrás a Carlos Moreno, uno de los top en este
    ámbito.



    Termino contándoles que lo habitual
    cuando uno va a probar un restaurante con semanas de vida es que salga diciendo
    que le faltan ajustes, que a ver cómo evoluciona, que aún está en rodaje… En
    Carbón Negro basta con pedir que mantengan lo que ahora mismo ofrecen. Para
    seguir de cerca su evolución. Imprescindible.


    http://www.carbonnegro.com/

  • IKIGAI, LA FILOSOFÍA JAPONESA DE LA FELICIDAD HABITA JUNTO A LA GRAN VÍA

    IKIGAI, LA FILOSOFÍA JAPONESA DE LA FELICIDAD HABITA JUNTO A LA GRAN VÍA

    Ikigai es un término de origen japonés
    que no tiene una traducción exacta al español, aunque se le atribuye un
    significado sumamente especial: “Tener una razón para vivir”. El término hace
    referencia a nuestra razón de vivir, aquello que da significado a nuestra vida,
    algo por lo que merece la pena vivir y nos hace estar plenamente satisfechos y
    felices con la dirección que tomamos en cada momento.



    Esta filosofía y forma de vida es la que
    comparte el chef Yong Wu Nagahira y la que se disfruta en su propuesta de Ikigai,
    que es también como se denomina su restaurante situado junto a la Gran Vía
    madrileña.



    Por su situación podría parecer que se
    trata de cualquier asiático sin más importancia de los que ocupan todas esas
    callejas, pero no se confundan; la cocina de Yong Wu es tan atractiva y
    auténtica como la formación del chef que con tan sólo 29 años ofrece una
    propuesta verdaderamente atractiva en la que nada se deja al azar.



    El secreto de su cocina se basa en dos
    pilares, respeto absoluto a las técnicas japonesas, pero utilizando
    fundamentalmente producto nacional. El binomio -se lo aseguro- funciona a la
    perfección.



    Delicioso el tartar de toro con huevo de
    codorniz y trufa de verano (que en temporada se acompaña con oricio),
    sorprendente y resultona la gyoza de sobrasada y sublime un magnífico
    chawanmushi (plato que asemeja a unas natillas muy popular en la cocina nipona)
    que el chef adereza con caldo dashi de jamón, shitake, foie y cebollino. Si
    van, no se lo pierdan.


    La parte de sushi mantiene con facilidad
    el nivel y el desfile de nigiris que probamos en nuestra visita confirma el
    magnífico nivel que en todo momento demuestra Yong Wu Nagahira. El gunkan de
    salmón con huevo de codorniz y el nigiri de sardina marinada con tapenade (que
    evoca ese típico sabor de los boquerones en vinagre con aceitunas tan típicos
    en cualquier taberna madrileña) son sensacionales.



    Como postre y manteniendo el
    sobresaliente un magnífico mochi de té verde tempurizado con polvo de sésamo. Delicioso.


    Apunten el nombre del chef porque es interesante
    seguir su evolución. Aquí hay mucho talento.


    http://restauranteikigai.com/

  • BEKER 6, GASTRONOMÍA ROMÁNTICA

    BEKER 6, GASTRONOMÍA ROMÁNTICA

    Situado en la
    calle Hermanos Bécquer de Madrid, el restaurante Béker 6 ocupa el local de lo
    que antaño fuera un restaurante mítico que personalmente me fascinaba. Les
    hablo del restaurante Laray en el que hace muchos años solía disfrutar quien
    les escribe de uno de los mejores steak tartare que en Madrid podía probarse
    mucho antes de que este plato inundase la carta de la práctica totalidad de
    restaurantes en Madrid y se vulgarizase en muchas ocasiones hasta niveles
    bochornosos. 



    Béker 6 ocupa
    ese local que fue remodelado en su totalidad por las siempre brillantes chicas
    de Cousi (los restaurantes que decoran Alba Hurle y Alicia Martín tienen un
    sello especialmente reconocible). En un ambiente excepcionalmente decorado que
    evoca inmediatamente a un refinado bistrot francés se cuida hasta el más mínimo
    detalle creando una atmósfera elegante y delicada que predispone sin
    alternativa para una agradable velada. Sin duda el espíritu de los Bécquer se
    ha encarnado en este restaurante, seguramente uno de los más románticos de la
    capital.



    Vajilla y
    cristalería impecable, música francesa, iluminación acertadísima sirven de
    acomodo a una amplia carta estupendamente estruct
    urada en la que de momento llama
    la atención la cantidad de opciones interesantes.



    Aunque había
    leído abundantes reseñas sobre el restaurante que hacían referencia a la cocina
    armenia del mismo dada la procedencia de su chef, les adelanto que esos toques
    armenios no pasan de ser ciertos guiños en las terminaciones y en algunos
    platos que no deben hacernos pensar en un restaurante armenio sin más.
    Realmente la cocina de Béker 6 es mucho más afrancesada que armenia, pero
    olvídense de apellidos que ya saben que en cocina los apellidos se resumen en dos,
    cocina “buena” y cocina “no tan buena” (seamos correctos). La cocina de Béker 6
    está a un grandísimo nivel que cautiva desde el primer momento.



    Extraordinario
    su salmón marinado acompañado de unas finísimas tostas y con una delicada salsa
    de hinojo que lo complementa perfectamente; muy correctos los guisantes
    servidos con un huevo poché y sabrosas las ancas de rana preparadas a la
    provenzal (complicado comer en Madrid ancas de rana).


    Entre sus
    segundos pescados tan sugerentes como el salmonete con reducción de naranja y
    azafrán o la raya Menieur. Entre sus carnes abundantes referencias a la
    volaterie y a la caza. Tuvimos ocasión de probar su perdiz guisada a la
    antigua, servida en un perfecto punto y con una magnífica salsa a la que la
    pimienta roja daba un exquisito toque. Sensacional.



    Poco más que
    decir. Irreprochable en todos los sentidos. De esos lugares que uno se guarda
    en su agenda particular para volver más pronto que tarde.

    http://beker6.com/

  • Antoinette Brasserie, evocación francesa en la calle Preciados

    Antoinette Brasserie, evocación francesa en la calle Preciados

    No
    es que precisamente sea la calle Preciados la que más connotaciones francesas
    tenga en nuestra ciudad. Sin embargo y desde hace tres meses Antoinette
    Brasserie representa un trocito de Francia en el centro de Madrid.


    En
    un local distribuido en dos plantas y en el que se ha cuidado hasta el más
    mínimo detalle el ambiente no puede ser más francés. Cojines estampados,
    cuadros y grabados alusivos a diversos iconos artísticos o históricos
    franceses, papeles pintados… todo en Antoinette evoca al país vecino. 



    En
    su cocina abierta al público y situada en el centro de la sala principal, su
    chef Jean-Jacques Payel elabora platos en los que el buen gusto y las
    exquisitas presentaciones son la nota común. Recientemente y con el cambio de
    estación, la carta de Antoinette Brasserie ha incorporado nuevos platos.



    Así,
    se han versionado algunos de los emblemas de la casa como Mi-cuit de foie gras,
    que ahora se reinventa con sabores orientales, compota de ruibarbo y acompañado
    de su brioche tostado o el Magret de pato, que se ha actualizado para servirse
    con sésamo, estofado de verduras de primavera y su sorprendente jugo de anís
    estrellado.



    También
    entre los entrantes destacan el llamativo Salteado de ancas de rana y cangrejos
    de río asados, salsa de pastís Henri Bardouin, aceite de perifollo y huevo
    escalfado a 63º; además de un delicioso Salmón marinado con remolacha y eneldo,
    coulis de pimiento rojo y mousse de queso de cabra.


    Entre
    los principales brillan con luz propia el nuevo Jarrete de cordero braseado con
    puré de habas, verduras confitadas a la provenzal y salsa de romero y el Lomo
    de merluza con salsa mouclade (de mejillones) sobre cama de col rizada e
    hinojos baby.

    https://antoinette.es/es/


    Inevitable
    dejar espacio para sus postres, sensacionales en Antoinette. Muy destacables el
    el Vacherin: merengue relleno con mango y manzana Granny Smith y helado de nata
    o la Mousse de vainilla, gelatina de limón, crumble y frambuesa.


    Interesante
    carta de vinos con más de 90 referencias tanto francesas como españolas, además
    de los mejores champagnes (casi 20 de grandes marcas y 20 de pequeñas bodegas),
    sidras de Francia de la Maisson Sassy y cervezas artesanales. Igualmente, a
    cualquier hora del día, se puede disfrutar del Café de flores, un café gourmet
    hecho a base de leche infusionada con lavanda y sirope de rosa y/o alguna de
    los más de 70 propuestas que incluye su carta de coctelería. 

  • Arado, la casa de comidas 2.0

    Arado, la casa de comidas 2.0

    El mítico hotel Meliá Los Galgos ha renovado por completo sus instalaciones y presenta ahora un aspecto completamente diferente. Tanto lo es que incluso ha supuesto el cambio de denominación y ha pasado a llamarse Meliá Madrid Serrano. En lo gastronómico -que es lo que aquí nos ocupa- ofrece un nuevo restaurante , Arado Grocery & Restaurant que pese a sus «apellidos» anglosajones supone en sí un retorno a la cocina española de siempre, a eso que ahora se denomina «cocina de la memoria» y que -por fin- parece vuelve a recuperarse.



    Y es que ojeando su carta uno descubre referencias a aquel programa de televisión que fue «con las manos en la masa» (seguramente el primer programa de telegastronomía),a Simone Ortega,  a las manzanas asadas de La Verbena de La Paloma o a la ensaladilla estilo Marquesa de Parabere, aquella aristócrata del siglo XIX  autora de varios recetarios.


    El concepto queda claro, recuperar recetas clásicas y readaptarlas, rescatar -reza su carta- el dejá vu culinario. Para ello , un espacio amplio y luminoso en el que los guiños a lo ecológico son evidentes y producto de calidad e innumerables referencias a ese «kilómetro cero» tan en boga últimamente. Desfilan así por su carta productos de huerta de agricultores madrileños, panes artesanos , carnes IGP Sierra de Guadarrama y esos guiños castizos mencionados, como las manzanas asadas Verbena de La Paloma, la repostería castiza encarnada en los canutillos de hojaldre y crema pastelera o un postre denominado «Madrid» compuesto por merengue seco, crema de arroz con leche, mandarina y las ineludibles violetas.


    Evidentemente son recetas clásicas actualizadas. En consecuencia esas referencias al colmado de toda la vida (de hecho a través de la carta recorremos la frutería, la huevería, la pescadería, la carnicería y la pastelería ) se acompaña de los últimos avances tecnológicos. Así hay abundantes platos terminados al Josper ( combinación entre parrilla y horno ) y un simpático guiño a las clásicas aceitunas de cualquier aperitivo madrileño presentadas en forma de esferificación. Una acertada reinterpretación del concepto de aquellas casas de comidas.



    En su carta se recogen una variedad de platos perfectos para compartir en su mayoría y entre los que es difícil decantarse. Magníficas sus croquetas de jamón y de boletus , sabrosas con un delicioso punto de crocante sus alcachofas confitadas y sorprendente un «chuletón» de coliflor que se acompñana de almendras cruda y chimichurri y se termina en el Josper. Si visitan Arado no dejen de probarlo.



    Entre sus platos principales buenas carnes todas ellas IGP Sierra de Guadarrama y una interesante variedad de pescados de estupendo nivel.



    Como complemento Arado Grocery & Restaurant ofrece barra de cócteles , posibilidad de afterwork e incluso una terraza interior. Ahora que por fin parece que vamos perdiendo el miedo a comer en un hotel (en cualquier caso Arado tiene una entrada independiente desde la calle Claudio Coello) todo parece indicar que Arado Grocey & Restaurant va a convertirse en un imprescindible en una zona que hasta ahora no carecía de demasiada oferta.


    Visitar web de Arado Grocery & Restaurant