Categoría: restaurantes

  • Bichopalo, buenas sensaciones en el mercado de Barceló

    Bichopalo, buenas sensaciones en el mercado de Barceló

     Tuvimos ocasión recientemente de conocer Bichopalo, más que un restaurante, un pequeño puesto en el que se sirven comidas situado en el céntrico mercado de Barceló. Últimamente se ha generalizado algo que hasta hace unos años resultaba impensable, comer en el puesto de un mercado tradicional y cierto es que se encuentran opciones francamente interesantes bajo dicho concepto.



    Bichopalo es uno de esos puestos, en los que bajo la batuta de un joven (aunque sobradamente preparado) cocinero como es Daniel Pozuelo (y de su hermano Guillermo que atiende con diligencia y profesionalidad las mesas, o mejor dicho, la barra) se propone un concepto gastronómico ágil y divertido en el que a través de un menú degustación se acaba conquistando el paladar del comensal.




    Pozuelo (con experiencia en Arzak, Dstage, Alboroque o el Casino de Paco Roncero) utiliza productos honestos y sencillos conseguidos en la mayoría en los diferentes puestos del propio mercado y confecciona con ellos una suerte de platos en los que la inteligencia y el sentido común son evidentes desde el primer momento. Dosis de creatividad si perder la cabeza, equilibrio, contraste de sabores y texturas conforman un menú degustación que convence de principio a fin y que seguramente en un local más formal ganaría muchos enteros.




    Comienza el mismo con un muy correcto foie curado en sal y Palo Cortado que se acompaña de un refrescante sorbete de apio y manzana para continuar con un magnífico ajoblanco de coco con albahaca y te matcha. Sensacional. 

    La versión de los huevos rotos de Pozuelo utiliza junto a un huevo poché salsa de setas y tierra de setas. Plato muy logrado en que uno no se cansa de comer pan y de disfrutar. Continuamos con una dorada en tempura que se acompaña de un mojo canario-japonés elaborado con pasta de miso y sake. En el capítulo cárnico, carrillera a baja temperatura con toque de brasa, salsa cantonesa y hoja de capuchina, otro plato más que aceptable que vuelve a rubricar el magnífico nivel de cocina que hay detrás de cada pase.




    Concluimos igual de bien que comenzamos con un melocotón a la brasa con helado de brioche, torrija de curry y trufa rallada.Interesante.




    Lo dicho, si Bichopalo fuera un restaurante al uso en lugar de un puesto de mercado con seguridad las sensaciones serían mucho mejores. En cualquier caso no queda duda tras visitarlo que Daniel Pozuelo realiza una magnífica labor y que es obligatorio seguir su evolución. Enhorabuena.

  • Zielou, nuevo concepto para los nuevos tiempos

    Zielou, nuevo concepto para los nuevos tiempos

     El espacio gastronómico y de ocio Zielou, ubicado en el ático de la estación de Chamartín, ha aprovechado los arduos meses de confinamiento y postconfinamiento para dar una vuelta de tuerca a su propuesta, centrada en la etapa previa al Covid-19 más en las copas y la coctelería que en la gastronomía propiamente dicha.



    Durante estos meses se ha redecorado el espacio dándole un aire elegante y vanguardista con claras influencias cosmopolitas que trasladan rápidamente al visitante a un espacio diferente y acogedor en el que es fácil sentirse bien.




    El nuevo Zielou llega con un espíritu en el que quiere reivindicar por encima de todo su lado gastronómico, ese que quizá hasta ahora, estaba más oculto y centrar su oferta precisamente en la cocina, sin desdeñar por ello la coctelería de autor y la copa posterior a la cena, ya que el ambiente creado invita evidentemente a ello.


    Para la renovación del concepto se ha optado por incorporar al proyecto al chef Kisko Sanchís que propone una carta amena e interesante en la que los guiños internacionales sobrevuelan la gran mayoría de sus platos. 

    Así a un gazpacho cremoso de cereza al que se le podría sacar más partido, sigue un estupendo ceviche de corvina  en el que en lugar de cilantro se potencia el plato con un caldo de mejillón gallego con ají amarillo que lo convierte en diferente y original.


    Correcto el sashimi de vieira gallega aunque quizá demasiado invadido por la pasta de trufa y boletus que lo acompaña. Sobresalientes el tiradito de lubina «versión coreana» que se acompaña con puré de boniato dulce, kimchi picante y soja, así como el tarantelo de atún rojo con huevo poché y crujiente de plátano macho, sin duda los dos mejores platos que tuvimos ocasión de probar en nuestra reciente visita. Correcto igualmente un trufón de rabo de toro y carrillera que se acompaña de una parmentier de patata trufada.



    Como postre probamos un «coco caribeño» consistente en una corteza de chcolate Grand Cru, masa de coco llevada a una bavaroise y granizado del propio agua del coco. Muy rico.


    Cocina en resumen que apunta bien y a la que quizá le falta algo de rodaje, algo lógico ya que está dando sus primeros pasos, pero que sin duda, con mínimos ajustes puede posicionarse en un nivel más que óptimo.

  • Prístino, el triunfo de la neocasa de comidas

    Prístino, el triunfo de la neocasa de comidas

    Hace pocos días tuvimos ocasión de conocer Prístino, un coqueto y agradable restaurante decorado por el estudio de la interiorista Mercedes Rivera, donde la calidad de los platos probados y el excelente servicio de sala lo convierten en uno de esos lugares de los que salir insatisfecho resulta prácticamente imposible. 


    Después de unos años en los que la propuesta en los restaurantes apuntaba más a la decoración, al ambiente y al postureo que a la propia gastronomía, parece que el péndulo va oscilando hacia opciones mucho más apetecibles. En Madrid se come bastante bien y personalmente creo que cada vez más mejor.


    De igual manera puede apreciarse que en ese binomio técnica-producto o vanguardia-tradición va poco a poco devolviéndose la importancia que imcomprensiblemente se había negado a la parte de tradición y producto.

    Pues bien , Prístino aúna ese concepto de casa de comidas reinventada que poco a poco va tomando fuerza en la capital. Taberna Verdejo, Quinqué o la mítica y mucho más longeva Tasquita de Enfrente serían ejemplos de ese grupo de restaurantes que gustan sin ningún género de duda (salvo que lo único que se aprecie en un restaurante sea la decoración, la música o el ambiente).

    Prístino, que dicho sea de paso significa antiguo y primigenio y hace referencia a aquello que se mantiene
    inalterado y puro, abrió sus puertas a finales de 2019, busca en su carta esa recuperación de recetas clásicas que por absurdas modas habían ido relegándose; todas ellas elaboradas con el mejor producto y con 
    actualizadas y cuidadas presentaciones.

    En una carta marcada por la estacionalidad y el mercado se vifgila minuciosamente la selección del producto, verduras de su propia huerta en El Escorial, pescados de las mejores lonjas del país, ternera con D.O. Sierra de Guadarrama… la propuesta deja siempre hueco para esos platos e siempre que al fin y a la postre todos tenemos en esa memoria de sabores; platos de cuchara en temporada, ensaladilla rusa, callos con morro y pata, rabo de toro y una amplia selección de sugerencias fuera de carta.

    El día de nuestra visita se nos ofrecieron unas magníficos bocartes a la brasa en los que un acertado y sútil,toque de Josper evocaba a ese olor y sabor de los merenderos costeros; magnífico igualmente el calamar de potera a la parrilla presentado sobre una salsa de su propia tinta y en exquisito pollo de corral en pepitoria, receta que cuesta encontrar en las cartas de los restaurantes y que bien elaborada resulta suculenta. Como colofón un soberbio postre de chocolate negro acompañado de AOVE y escamas de sal verdaderamente interesante.


    Bodega quizá algo escueta pero ciertamente cuidada en cuanto a opciones se refiere, terraza de verano y un impecable servicio de una sala magistralmente comandada por Guillermo Fernández Reyes, Prístino es uno de esos lugares de los que sales pensando en volver. Todo un acierto.


  • Madame Sushita, comer sushi casi en una biblioteca

    Madame Sushita, comer sushi casi en una biblioteca

    Hace ya años que el grupo de restauración Sushita optó, creo que con acierto, por abrir restaurantes en los que la decoración y el ambiente marcan ya de por sí un valor para convertirse en lugares de visita. Tras sus primeros locales de la calle Miguel Ángel, Alberto Aguilera y Parque Sur, el grupo inauguró Madame Sushita, Monsieur Sushita y últimamente Sushita Le Club.



    Madame Sushita llama la atención en primer lugar por su agradable terraza acristalada lo que la convierte en practicable todo el año y -traspasando sus puertas- por la evocadora decoración del restaurante que recoge más de 10.000 volúmenes en las estanterías rojas que visten sus paredes.


    En la parte gastronómica una carta amplia y «cómoda» en el sentido de que busca agradar a la mayor parte del público. El sushi del grupo no persigue (sería un error) la excelsa calidad de los mejores restaurantes de sushi de la capital, pero a cambio ofrece por una ajustada relación precio calidad platos atractivos y que funcionan bien. No hay más que ver los llenos constantes en cualquiera de sus locales.



    A los platos habituales del grupo ( rollitos de pato crujiente con salsa Housin,
    tempura de gambón rojo al chile dulce o el nigiri de huevo de codorniz con
    chanquetes,
    entre otros ) se suman como novedad en Madame Sushita 
    platos a base de
    pastas frescas con harina orgánica (de uva roja o de tinta de calamar), el
    arroz jazmín, el trío de ceviches de atún, lubina y pez limón, platos fusión
    como el tataki de solomillo al carbón con papas y mojo picón, las gyozas de
    wagyu
    con mermelada de tomate y albahaca, maki rolls –entre los que
    destacan el King Crab (cangrejo real) y el Black Cod (bacalao negro), nigiri de
    trilogía de atún… 



    La fórmula funciona y al fin y al cabo, en el complicado panorama de la gastronomía madrileña no hay mejor opción que ofrecer lo que lo que el público demanda. Buen producto, ticket ajustado, locales agradables y acogedores… complicado salir descontento. 





  • Perretxico, un concepto de éxito que suma y sigue

    Perretxico, un concepto de éxito que suma y sigue

    Hace ya un par de años desde que Josean Merino decidió exportar el concepto de su Perretxico de Vitoria-Gasteiz y hacerle un hueco en el complicado mundo de la gastronomía madrileña. La llegada del concepto que Merino proponía triunfó en el local de la calle Rafael Calvo desde el primer momento.



    Y es que la barra de pintxos elaborados, ese concepto tan vasco de beber acompañando la bebida de pintxos y raciones cuidadas, del producto de primera y de las elaboraciones tradicionales son imagen de  un concepto que en Madrid gusta y gusta mucho.




    Rápidamente pintxos de toda la vida, como las gildas, que en Perretxico son magníficas, raciones como sus espectaculares rabas o pintxos de creación propia como su turrón de foie o ese magnífico donut de cocido en doble vuelco que hay que probar sí o sí, se convirtieron en comandas habituales entre su nutrida clientela.


    En los últimos meses, Perretexico ha aumentado sus locales en la capital, inaugurando poco antes del dichoso confinamiento un segundo local en la calle Corazón de María y hace escasas semanas un tercero en la calle Nárvaez.


    La propuesta idéntica a la de su matriz. Recientemente acudimos a conocer el local de Corazón de María. Terraza, animada barra, suculentos pintxos y un pequeño comedor interior a modo de txoco en el que degustar más tranquilamente su carta.


    En ella encontramos pintxos como los mencionados donut de cocido y turrón de foie pero además una simpática y convicente ensalada agitada surfera de Zarauz, un delicioso txangurro a la donostiarra, kristalino de foie o su afamada tortilla manchada de bacalao y patata alavesa. Entre sus principales albóndigas de bonito en salsa verde, rodaballo y ¿cómo no? la imprescindible txuleta , en este caso de vaca frisona.



    Postres variados y precios amables redondean una propuesta que sin duda ha sabido encontrar su hueco.

  • Monsieur Sushita, vencer y convencer

    Monsieur Sushita, vencer y convencer

    Van a cumplirse próximamente dos años de la apertura de Monsieur Sushita, un restaurante perteneciente al grupo Sushita que ha sabido desde sus inicios hacerse un nicho de mercado en el panorama gastronómico madrileño.



    Con una decoración atractiva y acogedora que denota rápidamente la intención de convertirse en uno de esos place to be del barrio de Salamanca, el local de Monsieur Sushita sorprende por su tamaño y su cuidada puesta en escena.


    Lámparas de Murano (que provienen del antiguo Café de Nápoles en Positano), mobiliario comprado en el sur de Francia o un espectacular suelo pintado a mano con pigmentos naturales por artesanos de Marrakech, la propuesta de Monsieur Sushita es válida para todos los públicos recogiendo en su carta diversos platos de distintas cocinas del mundo.


    Así el apartado japonés en el que evidentemente el sushi en sus diferentes modalidades gana la partida, la oferta se complemente con diferentes recetas de cocinas tan dispares como la hawaina, la marroquí o la peruana.



    A platos tradicionales del grupo como la tempura de gambón rojo al chile dulce, la pizza crujiente de atún con
    láminas de trufa
    , o el nigiri de
    huevo de codorniz con chanquetes,
    se incorporan novedades como la torre de gambones en tempura sobre maki de espárragos y aguacate o
    el maki roll de foie micuit braseado con anguila.



    Postres, siguiendo la estela, de corte internacional y una amplia  carta de tés redondean una propuesta que llegaba con ganas de triunfar y lo ha conseguido con nitidez. Precios comedidos, servicio diligente y una propuesta fácil de contentar a cualquier público en un entorno agradable; la fórmula contiene todos los ingredientes para ser un éxito.


  • Gastronomía con cariño para el regreso

    Gastronomía con cariño para el regreso

    El
    restaurante QUINQUÉ reabre sus puertas después de estas semanas de
    confinamiento para volver a iluminar el barrio de Chamartín con su gastronomía
    fresca y desenfadada.
    Una lámpara de aceite que aporta luz y calidez
    al proyecto emprendido por dos jóvenes y talentosos chefs con una trayectoria
    profesional muy respetada en el circuito gastronómico.




    Carlos
    Griffo y Miguel García elaboran una cocina de mercado basada en la tradición
    , en la que
    el cariño y la técnica van de la mano para sacar lo mejor del producto de
    temporada a un precio ajustado y así hacer accesible la buena gastronomía a
    todos los bolsillos, sin descuidar un ápice la calidad. Algo que hemos echado
    de menos durante estos meses y que de nuevo, afortunadamente, vuelve a nuestro
    día a día.




    Estos meses han servido además para
    dar un nuevo aire al comedor que ahora presenta nuevas sillas y mantelerías de
    tela, lo que aún hace más cálido y acogedor, si cabe, el ya de por sí ambiente
    envolvente provocado por la buena cocina ala luz de los tradicionales quinqués.



    Ambos
    chefs poseen una envidiable carta de presentación.En el caso de Carlos Griffo
    su pasión
    por la cocina le llevó a abandonar los libros de Derecho y comenzar su aprendizaje
    nada menos que con el asturiano Nacho
    Manzano en “Ibérica” -su proyecto
    londinense-
    , donde aprendió a mimar el producto y a elaborar -entre otras
    cosas- sus famosas croquetas.Tras dicha experiencia volvió a nuestro país para
    continuar su formación en “Quique Dacosta” durante el periodo
    en que conquistó las tres estrellas Michelín.“Casa Marcial”, “Streetxo”
    de Dabiz Muñoz
    , “La Bien Aparecida” y “Bibo Madrid” de Dani García, -donde
    llegó a ser jefe de cocina-, completan
    un curriculum merecedor de todos los
    elogios.


    La
    trayectoria de Miguel García corre casi paralela a la de Carlos:
    dejó su
    Venezuela natal para cocinar en el Catering Manzano de “Casa Marcial”,
    donde conoció a Griffo. Ya en Madrid pasó por los fogones de “La
    Bien Aparecida
    ”
    y fue segundo de cocina en “Bibo Madrid” trabajando
    mano a mano con Carlos, lugar en el que
    ambos fraguaron la idea de abrir su propio local para acercar la buena mesa a
    todos los públicos.




    Carlos y Miguel demuestran su cariño a
    la materia prima en cada plato, en cada guiso que sale de su cocina.Recetas de
    fondos largos y mimados para conseguir todo el sabor sin ningún artificio.La apetecible carta de QUINQUÉ se basa
    claramente en la estacionalidad del mejor producto, lo que les lleva a cambiar
    la mayoría de sus platos cada mes en función de la temporada y a ofrecer
    numerosas sugerencias fuera de carta.


    Las
    croquetas de jamón son ya marca de la casa,
    no en vano los chefs llevan elaborando
    este irresistible bocado desde sus tiempos en el restaurante donde se comen las
    mejores croquetas del mundo.




    El respeto y admiración a la cuchara
    se plasma en cocciones lentas para conseguir unas riquísimas verdinas asturianas con berberechos, las pochas con
    cocochas de merluza, la clásica fabada asturiana o el jugoso pisto con huevo de
    corral.



    Al igual que ocurre con el resto de su
    despensa, Carlos y Miguel son muy exigentes con la elección del mejor pescado
    de la lonja gallega para ofrecer, además del pescado fresco del día,
    un soberbio rodaballo salvaje a la brasa,
    sabrosa merluza de pincho en salsa verde o la pata de pulpo a la brasa con
    patata revolcona
    , una combinación triunfadora.


    El capítulo de carnes está presidido
    por un espectacular chuletón de vaca acompañado
    de piquillos confitados, lechuga y patatas, sin olvidar el suculento guiso de rabo de toro a la manera tradicional, la perdiz autóctona escabechada en casa, el
    delicado coquelet guisado con cebollitas francesas y patatas o una original
    hamburguesa de chuletón
    para los amantes de la carne.


    Los postres, caseros, seducen a todos los paladares con el aroma  y sabor asturiano del  arroz con leche,- con azúcar quemado- o
    la delicadeza del tatin de manzana
    que en esta casa bordan. La espectacular tarta de queso marca un hito en
    esta casa desde que abriera sus puertas.


    La gran mayoría de los platos se ofrecen
    en medias raciones y se puede elaborar un menú especialmente dedicado a
    degustar varios platos de la carta, en raciones más pequeñas,  un menú personalizado a modo de degustación.


    La carta de vinos es corta pero muy seleccionada, para poder elegir
    entre las principales referencias españolas que mejor armonizan con los sabores
    y texturas de la casa.




    Un coqueto y luminoso local de
    grandes ventanales con el toque joven y fresco aportado por los propietarios al
    decorar personalmente su restaurante consiguen un ambiente acogedor, cálido y
    nada encorsetado. Delicadas lámparas de
    aceite presiden cada mesa haciendo honor al nombre del local y aportan un toque
    elegantemente relajado que invita a la comodidad y al disfrute.



  • REABRE EL JARDÍN DE TEJAS VERDES,LA TERRAZA IDEAL PARA ESTE VERANO DIFERENTE

    REABRE EL JARDÍN DE TEJAS VERDES,LA TERRAZA IDEAL PARA ESTE VERANO DIFERENTE

    Con toda la ilusión y esa magia que siempre envuelve su espectacular jardín, Tejas Verdes reabre sus puertas y esa terraza que tanto hemos echado de menos durante este confinamiento que, por fin, vamos superando entre todos.


    Estratégicamente situado en el corazón de San Sebastián de los Reyes, dotado de un amplio y espacioso parking gratuito en la propia finca, alejado del ruido y del bullicio, la terraza de Tejas Verdes se convierte en ese lugar seguro que buscas para disfrutar de la buena cocina con tu familia y amigos. Retomemos esa ansiada normalidad, eso sí, con todas las cautelas y pequeños esfuerzos de responsabilidad individual, para regresar a todo aquello que nos proporciona momentos de felicidad y que, tras estos meses, hemos aprendido a valorar más si cabe.


    Tejas Verdes recobra con responsable ilusión su imagen.Toca ahora celebrar la vida. Su idílico jardín, sumado a su espaciosa sala que sigue estando operativa para quien prefiera el interior,vuelve a ser escenario de agradables comidas y cenas en las que disfrutar de esa inusual “naturaleza urbana” es en sí mismo un lujo. Mesas convenientemente distanciadas en su parcela de una hectárea entre árboles y praderas de césped, guantes, mascarillas y todos los protocolos y normas de desinfección e higiene que la irrupción del coronavirus ha generado se cumplen escrupulosamente pensando únicamente en la seguridad de los clientes y del personal.


    En su carta, -de raíces vascas, como sus fundadores- renacen de nuevo platos como sus ensaladas de tomate y ventresca, sus gambas cristal con mayonesa de lima, su tempura de verduras con rabas con romescu o sus espárragos(que iniciaron hace poco su temporada). Ensaladillas, salmorejos y ensaladas sustituyen a los platos de cuchara, guisos y asados que aliviaron los fríos días de invierno. La gastronomía se prepara para el buen tiempo.

    Entre sus segundos, siguen vigentes sus emblemáticos asados, pero recuperan fuerza en esta época sus magníficos pescados recibidos de las mejores lonjas y preparados de diferentes formas. Su lubina a la sal, el tataki de atún rojo con germinados, el cogote de merluza a la bilbaína o su mítico steak tartare elaborado ante el comensal son el complemento perfecto para las agradables temperaturas de la primavera y las más rigurosas del verano.

    Todo ello en una carta pensada para todos los paladares, en la que destaca la información sobre alérgenos y el etiquetado de opciones sin gluten. También disponible en formato QR para leerla en tu móvil.

    La larga andadura del Restaurante Tejas Verdes en San Sebastián de los Reyes comienza en la primavera de 1964. Habían sido unos duros años de obras para construir un elegante caserón castellano con tejados de teja antigua a dos aguas. Fue durante la construcción cuando se fraguó el nombre del local: las tejas acumuladas durante las obras se tornaron verdes y musgosas después de una temporada de lluvias. El nombre del restaurante ya estaba claro para sus fundadores, la familia Mayoral San Sebastián, oriundos del País Vasco, aunque con una larga tradición viajera en países de Europa y Sudamérica. Actualmente Álvaro y Millán, la tercera generación de la familia, son quienes gestionan el negocio con la misma pasión y profesionalidad que sus predecesores.


    Entrar en Tejas Verdes supone una experiencia, como dicen muchos clientes, de sosiego; el tiempo parece que se detenga. Su ambiente familiar y su servicio esmerado y cercano, de los de antes, hacen que disfrutar de su cocina sea algo distendido y realmente agradable.


    Tejas Verdes, ahora más que nunca, sigue siendo una referencia en la zona norte de la ciudad de Madrid. Una dirección señalada para disfrutar.


  • Cocido madrileño en olla ferroviaria de Salsaisartén

    Cocido madrileño en olla ferroviaria de Salsaisartén

    Un cocido madrileño cocinado en olla ferroviaria. Suena apetecible, eh? Ese es el plan -uno de los muchos planes- que nos proponen desde el restaurante Salsaisartén. Pero, sabéis lo que es una olla ferroviaria ?? 




    Esta
    herramienta fue creada para hacer que los trabajadores del ferrocarril comieran
    caliente, guisando a fuego lento lo que ser
    ía
    su alimento durante una larga jornada en la que llevar
    ían a su destino tanto el tren como a los viajeros y
    la mercanc
    ía que viajaban en él. Se tiene conocimiento de este útil desde finales del siglo XIX y sabemos que hubo
    dos etapas en su uso a bordo del ferrocarril. 


    La primera, en la que la olla
    estaba
    “conectada” a la chimenea de la locomotora por medio de un
    serpent
    ín, obteniendo de este modo el calor por medio del
    vapor generado por la combustió
    n del carbón. Aunque más
    limpio y cómodo exist
    ía el
    inconveniente de que no era port
    átil
    y las estrecheces de la locomotora hac
    ían
    dif
    ícil las labores de cuidado que necesitaba el guiso
    para quedar a punto.


     Pasó después, de este modo, a ocupar la parte trasera del tren,
    y a ser alimentada, en vez de por el vapor, por las brasas del carbón que mov
    ía la locomotora, haciendo más fácil que cualquier 
    operario del tren pudiera sustituir a madres y esposas haciendo las
    veces de cocineros y cuidar aquel guiso tan importante para ellos en aquella
    época de
    dificultades, consiguiendo comer durante su jornada lo m
    ás parecido, o incluso mejor para muchos de ellos, a
    como lo hac
    ían en casa.



    Simón Bragado, cocinero en el restaurante y cántabro de nacimiento recuerda esa olla ferroviaria tan típica y habitual en los trenes de la época por su tierra y recrea en Salsaisartén esa tradicional forma de cocinar.


    Un magnífico plato que sin duda merece la pena probar.




  • IZTAC LLEVA EL MÉXICO MÁS AUTÉNTICO Y GENUINO A TU MESA

    IZTAC LLEVA EL MÉXICO MÁS AUTÉNTICO Y GENUINO A TU MESA

    La irrupción del Covid 19 ha
    supuesto un giro copernicano en nuestras costumbres. Los bares, las terrazas,
    los restaurantes están temporalmente cerrados y eso -además de la imposibilidad
    de reunirnos- confiere a nuestras calles un aspecto que nunca habían tenido. Somos un pueblo sociable y “disfrutón” por naturaleza; vernos
    obligados a modificar nuestros hábitos sociales ha inundado de desolación
    nuestro día a día, además del dolor causado por el propio virus entre
    familiares, amigos o conocidos.



    Pero “no hay mal que cien años
    dure” y ha llegado el momento de ir
    retomando la normalidad
    con todas
    las precauciones sanitarias que los protocolos exigen en cuanto a higiene,
    desinfección y utilización de los EPI´s correspondientes
    , pero también con todas las ganas de volver a ser lo que
    éramos
    . Si no es posible -de momento- acudir a Iztac, Iztac viene hasta la mesa de nuestra casa con una carta alegre y
    desenfadada pero que mantiene la autenticidad del restaurante,
    ese cálido
    pedacito de México que nos seduce con su ambiente mágico y nos contagia su
    alegría de vivir y saborear

    En su propuesta de cocina a
    domicilio Iztac continúa viajando por los diferentes Estados del país
    azteca, centrándose en una cocina que por variedad, riqueza y matices consiguió
    ser la primera en ser declarada por la Unesco Patrimonio Invaluable
    de la Humanidad.
    Alejándose de los tópicos, de la ortodoxia y del tex-mex,
    Iztac ha aportado calidad y autenticidad
    al concepto de la gastronomía mexicana que se conoce en Madrid.



    A cargo de su carta delivery y
    take away
    el chef Juan Matías transporta a cada casa  los sabores más genuinos de la gastronomía
    mexicana utilizando los ingredientes que esta rica cocina ofrece y que hacen de
    cada bocado algo sorprendente.


    Entre sus entrantes, pensados
    para compartir (o no), el indispensable guacamole,
    la “mantequilla mexicana” que se
    acompaña de los inigualables totopos para dipear
    sin parar; sopecitos de frijoles con
    chorizo
    ; quesadillas variadas o
    el exquisito tamalito ranchero en el
    que una hoja de plátano envuelve una deliciosa masa de maíz rellena de carne de
    cerdo guisada con salsa de chiles secos.


    No pueden faltar los
    tradicionales tacos en diferentes versiones (árabe, de
    cochinita, de carnitas y campechano) y una serie de packs (michoacano, chilango o yucateco) para degustar lo más
    variado de la cocina mexicana sin tener que romperse la cabeza.


    Como postres, la tradicional tartaleta de cajeta (dulce de leche de
    cabra) o la tarta de queso con gelatina
    suave de mango
    son el perfecto colofón a una experiencia gastronómica que
    nos hará sin duda mucho más llevadera esta última fase del confinamiento hasta
    que de nuevo, muy pronto, podamos volver a reunirnos en Iztac.



    Horario delivery: viernes 20-22
    hrs., sábado 14-16 y 20-22 hrs., domingo 14-16 hrs.

    Pedidos: Por teléfono al 910 09
    02 35 con dos horas de anticipación.

    Zona de reparto limitada
    (consultar). 10% de descuento retirando pedido en el restaurante.